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12 septiembre, 2010

Impropio de Fidel: ¿Desmentido asimismo o un tirón de orejas?

La polémica mediática que ha desatado la ya célebre frase del ex presidente Fidel Castro de que “el modelo cubano no funciona”, es impropio del Comandante y no le ha quedado más remedio que desmentirse asimismo o, en el mejor de los casos, le han tirado de las orejas.
Durante la presentación de un nuevo libro suyo, en la Universidad de La Habana, el octogenario líder aludió a sus declaraciones a la revista norteamericana The Atlantic cuando, al ser preguntado sobre si Cuba podría exportar su modelo de estado, dijo: «El modelo cubano ya no nos sirve ni a nosotros».
Castro precisó que dijo esa frase «sin amargura ni preocupación», pero que le «divirtió al ver cómo lo interpretó (el periodista Jeffrey Goldberg) al pie de la letra (...) y elaboró la teoría que expuso… Mi respuesta significa lo contrario», matizó Fidel esbozando su tesis sobre el capitalismo. «Mi idea, como todo el mundo conoce, es que el sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos ni para el mundo».
La afirmación del ex mandatario al periodista de The Atlantic viene sustentada por un colega serio que se fue a La Habana, a petición del propio Fidel, y hasta con una especialista en el tema cubano que cita en su reportaje: “Julia Sweig, el amigo que me traje para asegurarme de que, entre otras cosas , yo no le dije nada demasiado estúpido …"

















La réplica textual de Castro en Cuba Información:
http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=16827:fidel-desmiente-una-por-una-las-interpretaciones-de-sus-palabras-al-periodista-goldberg&catid=64&Itemid=65option=com_content&view=article&id=16827:fidel-desmiente-una-por-una-las-interpretaciones-de-sus-palabras-al-periodista-goldberg&catid=64&Itemid=65

Ya con la exclusiva en sus manos, el mismo Jeffrey narra que Julia le había observado que un efecto de ese sentimiento (el que el modelo cubano no sirve) podría ser el de crear un espacio para su hermano, Raúl, quien ahora es presidente, para promulgar las reformas necesarias en la cara de lo que seguramente será push-back desde los comunistas ortodoxos dentro del Partido y la burocracia.
Y por si quedaran dudas, inmediatamente después de la réplica de Castro, el propio Jeffrey Goldberg, saltó desde Washington para ratificar su versión de que ciertamente Fidel le confesó que el modelo cubano no funcionaba ni siquiera en la propia isla.
Castro llamó a Goldberg "un gran periodista." "Él no inventa frases, las transfiere y los interpreta," dijo. "Espero con interés su extenso artículo."
“En primer lugar, muchas gracias, Fidel, por las amables palabras. En segundo lugar, lo siento decirlo, pero creo que la expresión, "El modelo cubano ni siquiera trabajan para nosotros más" significa: "El modelo cubano ni siquiera el trabajo por nosotros”, escribe Goldberg en su blog web en The Atlantic.
De que Fidel Castro recula, no caben dudas, y lo más lógico es que esta reacción suya evidencia a todas luces que los viejos militantes comunistas a su vera le han tirado de las orejas –o al menos lo parece- y se ha visto obligado a retractarse o, tal vez incluso, haya sido el propio heredero Raúl, porque entre hermanos todo puede suceder.
Es lógico que Fidel Castro se retracte del razonamiento de sus palabras, y no es la primera vez. si bien en aquel mismo discurso de 1993, dos años después del derrumbe del campo socialista era renuente y condenaba la inversión extranjera: "Nosotros tan doctrinarios y tanto que combatimos la inversión de capital extranjero, verla ahora como una necesidad imperiosa, al desaparecer el campo socialista, de donde recibíamos fábricas, créditos, montones de cosas y de donde ahora no recibimos nada”.
Más reciente aún están las sustituciones de 2009 que llevaban el trasfondo del inoperante modelo cubano.
Probablemente a Castro le martillaba ahora lo que en su día habría provocado la fulminante destitución de un puntal, sin lugar a dudas renovador, como Carlos Lage, el principal promotor de las reformas económica que permitieron sobrevivir a la caída de la URSS.
Al menos, hasta ese momento fue el mejor hombre valorado para suceder a los Castro, pero como todo el mundo sabe, el gran arquitecto que venía siendo Lage terminó sus días fulminado de la cúpula y para peor deshonra tachado de indigno por la soberbia visible Fidel.

Yo que viví el rigor del control mediático del castrismo en mis años de periodista oficialista en la isla, un Lage vital, justo en los noventa, ya era quien nos hablaba de “medidas aperturistas” dejando la clara evidencia de que el modelo cubano necesitaba cambios.
No hay que darle más tintes al asunto. De que “el modelo cubano ya no funciona”, es clarividente. Mejor habría sido admitir el desliz, o en cualquiera de los casos, que Cuba seguirá aferrada al rumbo invariable que le viene marcando los designios hace más de medio siglo, o mejor más aún, como diría una colega oficialista de aquellos años de batida contra la censura: “Esto no hay quien lo tumbe, pero no hay quien lo arregle”.

30 marzo, 2009

Cuba: ¿Por qué destituyeron a Carlos Lage y a Felipe Pérez Roque

A tope la máquina de fabricar bulos ¡En ambas orillas!, introduce el portal Cubamatinal en la red todo cuanto se teje sobre las destituciones en Cuba. Y no se equivoca.

La noticia en cuestión está en que esta web concluye que atribuyen al gobierno un correo que afirman circula en la Internet cubana.

Cubamatinal parte de fuentes del exterior de la isla, y revela que circula una información no confirmada -que se atribuye al gobernante PCC- y que explica las causas de las recientes destituciones de Carlos Lage, Felipe Pérez Roque y otros altos funcionarios.
A continuación el texto que circula en Internet.
Los cambios ministeriales,
un proceso sano y necesario
Explicación de las causas
Todos los revolucionarios deben conocer las causas de la destitución reciente de varios funcionarios cubanos, de personas que hasta hace unas semanas ocuparon puestos de máxima responsabilidad dentro de la Revolución, pero que traicionaron la confianza depositada en ellos por Fidel y Raúl.
Aunque Fidel, con la generosidad que lo caracteriza, evitó entrar en detalles que afectaran aún más la reputación que esos dirigentes despilfarraron con sus actos indignos, es importante que los cuadros del Partido, los dirigentes del gobierno y los amigos de la Revolución en otras partes del mundo conozcan estas causas.
Hay quien piensa que no deben explicarse, que al hacerlo se le “dan armas al enemigo”. Pero lo que no vamos a hacer los verdaderos revolucionarios es escondernos para defender nuestros principios, ni ocultar los errores que algunos cometieron, ni callar cuando algunos han traicionado la confianza de Fidel y de Raúl, como si aún así merecieran nuestro respeto o nuestra lástima.
Los errores deben explicarse para que no se repitan, para que otros dirigentes o cuadros del Partido no bajen la guardia, para que aquellos que no han luchado en la Sierra ni han hecho nada por el triunfo de la Revolución no pequen de exceso de protagonismo y se crean que los puestos que ocupan les pertenecen de manera indefinida. Tienen que saber que los cargos son siempre de la Revolución, para servir al pueblo, y que los mantendrán solamente si se mantienen por el camino de la revolución, marcado por Fidel y Raúl.
José Luis Rodríguez y Carlos Lage
José Luis Rodríguez es un buen funcionario desde el punto de vista tecnócrata, pero se ha dejado seducir por las ideas importadas de los cambios fracasados en el ya desaparecido campo socialista.
Ya en pleno período especial, planteó como posible solución para los problemas de Cuba una reforma económica en la que se permitiría la pequeña empresa privada. Fue requerido por las máximas instancias de nuestro Partido, y el propio Raúl tuvo que intervenir para detener esa corriente que se apartaba del verdadero pensamiento revolucionario y que se estaba incubando por algunos “estudiosos” del ya desaparecido Centro de Estudios de América (CEA).
Por su gran capacidad de trabajo, y teniendo en cuenta el momento de confusión que los cambios en la Unión Soviética pudieron provocar en algunos, se le dio una oportunidad y posteriormente una gran responsabilidad como Ministro de Economía. Pero la lección no había sido aprendida.
Aprovechando la enfermedad del Comandante en Jefe, y pensando que el compañero Raúl no sabría llevar la nave con rumbo firme, Carlos Lage Codorniú y José Luis Rodríguez se dedicaron a desempolvar los viejos planes de mercachifles que tantas veces ha denunciado Fidel. Pensaron que con empresas privadas, con eso que ellos llaman “libertad económica” –y que no es más que el enriquecimiento injusto de unos cuantos mediante de la explotación de los otros- iban a salvar el socialismo.
Y ya sabemos que no, que el socialismo se salva con más rigor, con más control y más esfuerzo, no con maniobras entreguistas al enemigo. No vamos a construir el socialismo con el trabajo privado, o con empresas privadas, o con chiringuitos de pacotilla, vamos a construir el socialismo con más trabajo, más vigilancia revolucionaria, menos despilfarro y más disciplina.
A todas estas políticas de mercachifles hubo que comenzar a poner coto después de los huracanes que devastaron nuestra patria.
Mientras Carlos Lage y José Luis Rodríguez pensaban que dejando a los campesinos vender los productos a cualquier precio o permitiendo el libre mercado se iban a solucionar los problemas, otros revolucionarios responsables denunciaron la ambición desmedida de unos pocos... Se realizaron amplios dispositivos policiales contra el mercado negro, y eso ha permitido que a pesar del golpe tremendo de los huracanes, los precios de los productos no hayan aumentado, porque no hemos permitido que los mecanismos propugnados por Lage y José Luis Rodríguez entregaran el país al capitalismo.
Mientras esas fórmulas capitalistas no han funcionado nunca, hay otras fórmulas socialistas que sí han funcionado y que se han aplicado con éxito en las empresas gestionadas actualmente por el MINFAR. Fórmulas y métodos de gestión que implican más socialismo, no menos. Y esas fórmulas, que se basan en el mayor control, en la lucha sin cuartel contra la corrupción y en el esfuerzo revolucionario son las que hay que aplicar al resto de nuestra economía.
Fernando Remírez de Estenoz y Felipe Pérez Roque
Aunque la persona más públicamente conocida es Felipe Pérez Roque, no se puede minimizar la responsabilidad de Fernando Remirez Estenoz como jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista (PCC), que durante muchos años encabezó la representación cubana en Naciones Unidas en Washington.
A un hombre que vivió en Estados Unidos y que tuvo esas responsabilidades no se le pueden perdonar los errores cometidos. Y entre estos errores, el más grave es darle ilusiones al enemigo, hacer creer a Washington que Cuba estaba “a punto de cambiar”, como si nuestro país no hubiese cambiado ya hace cincuenta años.
Esa política de blandenguería ante el enemigo, de mendigar favores, de prometer falsas reformas es una política contraria a nuestros principios, y contraria al pensamiento de Fidel, que siempre ha tenido claro que no hay nada que negociar con el enemigo.
En el caso de Pérez Roque, esa línea entreguista se reveló en unas declaraciones durante su viaje a Rusia, cuando realizó las desafortunadas declaraciones de que “si mañana nos quitamos de encima el bloqueo, seremos el país más justo y libre en la Tierra”. Como si no fuéramos desde hace cincuenta años el país más libre y más justo de América Latina, el país más libre y más justo del mundo.
¿O es que hicimos una Revolución para esperar cincuenta años a que Estados Unidos nos quite el bloqueo para sólo entonces ser libres y justos? ¿Es que le vamos a dar el privilegio a Estados Unidos de decidir nuestro futuro? ¡Jamás! Llevamos cincuenta años siendo libres, y habría que preguntarse en qué clase de libertad estaba pensando Pérez Roque cuando dijo esas palabras. ¿Libertad para renegar de nuestro pasado heroico? ¿Libertad para comenzar la senda del capitalismo de la cual tan sabiamente nos arrancara Fidel? Esa libertad no la queremos.
Pues a eso –y a darle entrevistas a Televisa- se dedicaba Pérez Roque cuando viajaba por el mundo. A pedir limosna, a prometer “cambios” en Cuba, aprovechándose de la enorme confianza que Fidel y Raúl habían depositado en él, aprovechándose de la enorme confianza depositada en el por nuestro pueblo, que le eligió diputado.
Pero no sólo se dedicaron a anunciar cambios fuera de Cuba, sino que intentaron imponer dentro de Cuba determinadas prácticas que no estaban consensuadas con los líderes de la revolución. Aprovechando la enfermedad del compañero Fidel, y el proceso de autocrítica revolucionaria emprendido por Raúl, estos funcionarios dedicaron a cambiar por su cuenta cosas que no pueden ser cambiadas tan fácilmente...
Bajo sus orientaciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores preparó una normativa según las cual los cubanos que viven fuera de Cuba podrían entrar a Cuba sin pedir ningún permiso, y los cubanos que viven dentro de Cuba podrían salir también, eliminándose los permisos de salida, la tarjeta blanca y las habilitaciones de pasaporte.
Esos funcionarios engreídos comenzaron a hacer todos esos cambios internos e inconsultos, llegando incluso a pedir la redacción de nuevos reglamentos del MINREX para la tramitación de los permisos de entrada y salida. Y todo esto se estaba haciendo a espaldas de Fidel y Raúl, como si la Revolución ya no tuviera enemigos externos, como si Cuba no tuviese que defenderse de los enemigos y los vende patrias que abandonaron la isla por oscuros y egoístas intereses.
Esos cambios se estaban haciendo, y se llegaron a anunciar en el extranjero, y Pérez Roque y Remírez Estenoz querían realizar los cambios mediante la política de hechos consumados, como si fueran los dueños del país. Como dijo Fidel: “La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”. Y ¡Qué papel más indigno que bajar la guardia, que poner en riesgo nuestra seguridad, sabiendo como lo saben que somos un país en guerra con la mayor potencia militar de los últimos siglos!
Fernando Remírez Estenoz vivió muchos años en Estados Unidos, y debía conocer perfectamente las políticas agresivas de ese país hacia Cuba. No podía ignorar los graves peligros que para la Revolución podían acarrear todos esos mensajes de debilidad en la política exterior. Desde este grupo, por un lado se intentaban impulsar dentro del gobierno unas medidas capitalistas para solucionar los graves problemas de nuestra economía, mientras que por otro se iban abriendo grietas en nuestras relaciones internacionales, grietas que daban ilusiones al enemigo sobre un posible desmantelamiento del sistema por parte de unos dirigentes a las que se les había subido el poder a la cabeza.
Pérez Roque, Lage y otros funcionarios fueron en su día escogidos para sus puestos por la dirección del Partido, porque sabían interpretar el pensamiento del compañero Fidel. Como depositarios de ese pensamiento, se convirtieron en hombres de confianza, en hombres queridos -hay que decirlo- para el pueblo cubano.
Pero justamente por ser merecedores de tal confianza es más grave su traición. Al enfermar Fidel, intentaron proponer unos métodos de dirección basados aparentemente en el “trabajo en equipo” y las decisiones colegiadas.
Con el argumento de que la genialidad de Fidel es irrepetible, intentaron proponer una nueva dirección en el proceso revolucionario, como mecanismo para introducir sus ideas peregrinas y minar nuestra ideología. Por suerte, sus maniobras desviacionistas han sido detenidas a tiempo. Es difícil creer que personas tan experimentadas hayan cometidos errores tan graves por simple espíritu naif. El tiempo dirá si no hubo algo más en ese intento de desviar el camino, en esa traición a la confianza.
Esa confianza ha sido traicionada, y sólo la generosidad profunda de Fidel, y el reconocimiento por parte de los implicados de sus graves errores, ha hecho que no se le dé la respuesta que a toda traición a la patria corresponde.

09 marzo, 2009

¿Qué pasó en Cuba esta semana?

"El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos"
Reproducimos a continuación el enfoque de Ricardo Santamaría, ex embajador de Colombia en La Habana, publicado en el diario colombiano El Tiempo, acerca de las últimas renovaciones de cargos en La Habana.

Ricardo Santamaría
Ex embajador en Cuba

Con las destituciones que hubo en la isla, la vieja guardia de la Revolución retomó los cargos clave, pero los cambios están a la orden del día y vendrán de forma sostenida.
"El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos". Esta es la frase clave de todo el affair cubano de esta semana. La escribió Fidel Castro el martes, luego de que su hermano Raúl destituyó de sus cargos a Carlos Lage y Felipe Pérez, considerados los sucesores, las cabezas de la generación del relevo dentro de la Revolución cubana.
Ambos llevaban dos décadas trabajando con Fidel Castro.
¿Qué es lo que ocurre hoy en Cuba? Que a pesar de que la Guerra Fría terminó, Cuba y Estados Unidos siguen siendo enemigos como si el reloj de la historia se hubiera detenido. Washington mantiene sobre Cuba el bloqueo económico y comercial. Una política orientada, directa y explícitamente a derrocar el gobierno revolucionario.
Por ello, en Cuba, todo lo relevante que sucede a nivel político, casi sin excepción, tiene que ver con Estados Unidos. Con su gobierno, su Congreso o su pueblo.
Cuando Fidel habla del "enemigo externo" se está refiriendo a Estados Unidos. Y cuando dice que se "llenó de ilusiones con ellos" se debe referir a un incidente o a una actitud asumida por Lage y Pérez que considera inaceptable.
Habría que seguir la pista de los encuentros recientes de ellos con legisladores o funcionarios estadounidenses, si es que los hubo, o pronunciamientos públicos suyos, para encontrar, quizás, la explicación de este incidente. Ni los hermanos Castro ni Lage ni Pérez van a revelar lo que ocurrió.
Supongo que Fidel y Raúl se mantendrán en la tesis que estas personas cometieron un error y punto. Fin de la discusión. Pero el tema es más de fondo. ¿Si las dos personas más importantes del gobierno, revolucionarios leales como lo reiteraron en sus cartas de renuncia, cometieron un acto "indigno", qué puede ocurrir con el resto de dirigentes cubanos?
El mundo ha cambiado vertiginosamente en las dos últimas décadas y Cuba también. Hoy su economía y aparato comercial se mueven enteramente dentro de la economía de mercado. La información fluye libremente a lo largo de todo el planeta por Internet.
Hasta ahora Raúl ha mantenido la misma línea de Fidel: cambios y apertura económica, propiedad privada controlada para la inversión extranjera y la producción agropecuaria, impulso del turismo, salarios diferenciales. Pero ningún cambio político. Régimen de partido único y periodismo partidista.
Si en Estados Unidos leyeran con inteligencia y cabeza fría lo que ocurre hoy en Cuba, concluirían que lo mejor es levantar el bloqueo. Es la opción que tiene Obama para clausurar la Guerra Fría en el hemisferio occidental. Que miren la historia. El caso de México. Cómo un país a todo lo largo del siglo XX se desarrolló y perfeccionó su democracia sin abandonar los principios de la Revolución nacionalista iniciada por Pancho Villa. La combinación perfecta entre autodeterminación y avance democrático.
¿Por qué Lage y Pérez hacen semejante sacrificio de aceptar su destitución sin decir una palabra, manteniéndose leales a Fidel y Raúl? Porque para ellos, por encima de todo, está la supervivencia de la Revolución.
Fidel, cuando escribió su columna, no le estaba hablando a Lage y a Pérez, sino al resto de funcionarios cubanos y al mundo entero. Aquí no hay debilidad en su mensaje: seguimos firmes en nuestros principios y el que se desvíe, se va.
Es cierto que con lo que ocurrió esta semana la vieja guardia de la Revolución retomó los cargos clave. Lage fue sustituido por un General de Brigada y Pérez, por un funcionario de carrera dentro de la diplomacia. Pero no es menos cierto que los cambios están a la orden del día en Cuba y vendrán. De forma pacífica, pero sostenida.
¿Y qué significa para Estados Unidos clausurar la Guerra Fría en este continente? Respetar la autodeterminación de los pueblos y privilegiar las vías de diálogo, negociación y cooperación por encima de la imposición y la amenaza militar. Es un signo de estos tiempos.

08 marzo, 2009

¿Qué pasa en Cuba?

Eduardo Mora Tavares
El Universal
México


Una pregunta es la gran incógnita

¿Qué pasa en Cuba?

Cuba fue una caja de sorpresas esta semana. Cayeron dos de las figuras civiles más importantes del gobierno, que aparentemente brindaban una imagen de modernidad administrativa y de pulcra diplomacia al régimen comunista instaurado hace cinco décadas en la isla.


Carlos Lage, vicepresidente del Consejo de Estado y secretario ejecutivo del Consejo de Ministros, y Felipe Pérez Roque, canciller, fueron separados de sus cargos el pasado lunes 2 en una reestructuración del gobierno del presidente Raúl Castro para “reducir gradualmente su envergadura y elevar su eficacia”.

La retórica burocrática fue insuficiente para explicar qué estaba pasando en Cuba y por qué eran removidos de sus cargos el llamado arquitecto de las incipientes reformas económicas (Lage) y el presunto “delfín” de Fidel Castro (Pérez Roque).

Como en la vieja era soviética, cuando no existía la apertura informativa (glasnost) que estableció Mijail Gorbachov a mediados de los 80, los analistas de la realidad cubana intentaron interpretar las pocas señales emanadas de La Habana: leer entre líneas el anuncio oficial de los cambios, consultar a expertos que siguen al minuto lo que sucede en Cuba, aventurar hipótesis de nuevo o viejo rumbo.


Una primera lectura fue que a un año de haber asumido formalmente la presidencia cubana, Raúl Castro emprendía el proceso de “desfidelización” y colocaba en puestos claves del gobierno a personas cercanas a él. Al fin, se pensó, Raúl rompía la dependencia que siempre ha tenido de Fidel, el líder histórico de la Revolución cubana.

Paralela a la idea de ejercer un mayor control sobre Cuba con sus propios cuadros, venidos sobre todo del sector militar en el que ha reinado Raúl, se planteó la de que éste intentaría desarrollar en la isla un modelo comunista más parecido al chino, con apertura económica, pero nula apertura política que, según los expertos, es lo que realmente atrae al menor de los hermanos Castro.


Fidel, como el eterno patriarca o un verdadero ayatola, reapareció al día siguiente con sus reflexiones para explicar, sin explicitarlo todo, lo que había sucedido. Justificó los cambios que, dijo, le fueron consultados, y aclaró que “no se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros”. Por el contrario, agregó, fueron removidos quienes mostraron “ambiciones” por la “miel del poder” y jugaron “un papel indigno”.

En el tono de que el peligro viene de Miami, Fidel remató: “El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos”. Además, Fidel apareció en una nueva fotografía con un jefe de Estado visitante, el dominicano Leonel Fernández, como para aclarar “estoy aquí”. Raúl no dijo nada.


El punto final lo pusieron las cartas de Lage y Pérez Roque publicadas en Granma y Juventud Rebelde el jueves 5. Fueron dos textos breves. Eran dos confesiones de arrepentimiento y tono inquisitorial, al más puro estilo estalinista. “Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad”, escribió Lage. “Reconozco plenamente que cometí errores (...) asumo mi total responsabilidad por ellos”, confesó Pérez Roque. Ambos reiteraron su fidelidad a la Revolución, a Fidel y a Raúl, en ese orden.

Esta vez, la Revolución no mató a sus hijos; sólo les quitó el cargo. En 1989, el héroe de la lucha internacionalista en Angola, el general Arnaldo Ochoa, fue sometido a un juicio humillante televisado, acusado de haberse convertido en un vil contrabandista de cocaína, diamantes y marfil. Fue fusilado ese año junto al coronel Antonio de la Guardia. Se dice que Ochoa había mostrado simpatías por la glasnost de Gorbachov. Sin apertura informativa en Cuba fue imposible contrastar la versión oficial. Como ahora.

06 marzo, 2009

CUBA: Pérez Roque y Lage admiten sus "errores" y dejan todos los cargos




Fuentes: La Vanguardia, AFP y agencias.

Es la triste despedida de los dos políticos a quienes hasta hace poco se consideraban los mejor colocados para suceder a los Castro. El Granma publicó ayer sendas cartas de dimisión y sumisión en las que el excanciller Felipe Pérez Roque y el ex secretario del Consejo de Ministros Carlos Lage, destituidos de tales cargos el lunes y tachados de indignos por Fidel al día siguiente, admiten "errores" que no precisan y renuncian, ante el presidente Raúl, a los puestos que mantenían en el Partido Comunista, el Consejo de Estado y el Parlamento.
Carlos Lage, 57 años, hombre de la máxima confianza de Fidel Castro durante los tres decenios que le acompañó en el poder y arquitecto de las reformas económicas que permitieron a Cuba sobrevivir a la caída de la URSS, escribió y firmó: "Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad. Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político".

"Puede usted (Raúl Castro) estar seguro de que mi nuevo puesto de trabajo será una oportunidad para continuar sirviendo a la Revolución y siempre, como hasta hoy, seré fiel al Partido, a Fidel y usted".

Al principio del texto, dirigido al "compañero Raúl", Lage presentaba su renuncia como miembro del Buró Político del PCC, vicepresidente del Consejo de Estado –el órgano de más poder en Cuba– y diputado. Ayer no se conocía el nuevo empleo de Lage, que es pediatra.

Similar era la carta de Pérez Roque, ingeniero electrónico de 43 años a quien Fidel convirtió hace diez en su mano derecha ante el mundo y en el ministro más joven de la Revolución.

En su escrito al "querido Raúl", el ex canciller que con tanta vehemencia desafió siempre al "enemigo imperialista" por su "cruel e injusto bloqueo" y sus prácticas de "terrorismo de Estado"; el diplomático hecho a si mismo que no obstante se había ganado cierta confianza entre muchos políticos europeos, también admitió "plenamente" haber cometido "errores" y prometió "modestia, lealtad" a los Castro y compromiso eterno con la Revolución.

Las cartas llevaban fecha del 3 de marzo, el día en que Fidel publicó la "reflexión" en la que dijo de los dos ex dirigentes que "la miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno", de forma que el enemigo externo se llenó de ilusiones con ambos".

La caída en desgracia y hundimiento de Lage y Pérez Roque recordó episodios similares de las etapas más duras del castrismo. Los casos Ochoa ("Héroe de la Revolución" fusilado en 1989) y Robaina (el canciller destituido por "deshonesto" en 1999) volvieron a la memoria de todos.

Este recuerdo y sobre todo los propios hechos eclipsaron parcialmente la profunda remodelación del Gobierno, en el que Raúl ha renovado todo el equipo económico, fusionado cuatro ministerios en dos y prescindido de un total de 10 altos cargos, entre ellos 8 ministros.

Estas noticias cobran fuerza en momentos en que los cubanos no se han recobrado aún de la primera sorpresa cuando ya estaban recibiendo la segunda: el ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex jefe de gabinete, Carlos Lage, destituidos esta semana y criticados por Fidel Castro por su "ambición" de poder.

El lunes, el presidente Raúl Castro anunció el desplazamiento de doce dirigentes entre ellos Lage y Pérez Roque -los dos máximos exponentes de la nueva generación de dirigentes revolucionarios- como parte de una reestructuración general del gabinete.

La medida desató toda serie de especulaciones en la prensa, entre ellas un supuesto avance de los "hombres de Raúl" por sobre los de su hermano. Pérez Roque fue el secretario personal de Fidel y se lo consideraba su "delfín".

En cambio, Lage, motor del importante plan económico del llamado "período especial" (cuando la isla tuvo que enfrentar el caos económico, luego de que en los años 90 la ex Unión Soviética la abandonara a su suerte) era un dirigente de enrome prestigio en Cuba.

El ingenio popular cubano ya le puso título a esta saga política que sigue llena de incógnitas: "Los dioses rotos", el nombre de una de las películas más taquilleras del país. Es en alusión a lo que estas dos figuras representaban para Cuba hasta hace pocos días y a su abrupta y sorpresiva caída.

Las cartas de Lage y Pérez Roque, fueron publicadas en los diarios oficiales de tirada nacional. Tras encabezarla con un "Compañero Raúl", Lage anunció su renuncia a todos los otros cargos que ostentaba: diputado, miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano y de su Buró Político y vicepresidente del Consejo de Estado. "Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad", escribió.

El ex canciller inició su carta con un "Querido Raúl" y la siguió en términos muy similares a los de Lage. "Reconozco plenamente que cometí errores y asumo mi total responsabilidad por ellos", continuó Pérez Roque.

Aunque se desconocen los destinos finales de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, Lage fue reemplazado en el Consejo de Estado por el general José Amado Ricardo Guerra y el cargo de canciller de Pérez Roque lo ocupó su vice Bruno Rodríguez, un diplomático que representó a Cuba en la ONU.

Otro desplazamiento de peso, el del Ministro de Economía y Planeamiento, José Luis Rodríguez, recibió el reemplazo por Marino Murillo Jorge.

02 marzo, 2009

LA ULTIMA HORA DE CUBA: Raúl Castro releva a Felipe Pérez Roque del ministerio de Exteriores

Carlos Lage deja su puesto como jefe de Gabinete y también es liberado el ministro de Economía, José Luis Rodríguez

El presidente de Cuba, Raúl Castro, ha relevado hoy como jefe de Gabinete a Carlos Lage (en la foto de arriba), y al ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque (junto a Raúl abajo) , dos de los líderes más conocidos dentro y fuera de la isla, difunde el diario español El País a partir de los cables de agencias que dan cuenta de los cambios desde La Habana.
El mandatario ha dicho que los cambios en el gabinete apuntan a hacer un Gobierno más compacto y funcional y trabajar hacia el "perfeccionamiento" del sistema cubano.
Lage mantendrá su cargo como uno de los vicepresidentes del Gobierno cubano.

Un comunicado del Consejo de Estado leído por la televisión cubana explica que la decisión se ha tomado hoy en "consonancia" con el anuncio de Raúl Castro en su asunción presidencial, el 24 de febrero del año pasado, de reducir y reestructurar la administración del Estado.
La reforma, de carácter profundo, implica el cambio de once ministros y la fusión de cuatro carteras en otros dos nuevos ministerios, así como la salida del gobierno de uno de los doce vicepresidentes del Consejo de Ministros, Otto Rivero.
Otro de los ministros salientes es el de Economía, José Luis Rodríguez, quien será sustuído por Marino Murillo Jorge, quien ha sido trasladado de la jefatura del ministerio de Comercio Interior.

Pérez Roque, que ocupa el cargo desde mayo de 1999, será reemplazado por el viceministro Bruno Rodríguez. El ahora ex ministro era uno de los delfines del régimen cubano, y en un momento se consideró como una alternativa para encabezar el Gobierno de la isla.
Carlos Lage, un conocido reformista económico, será sustituido por el general José Amado Ricardo Guerra como jefe de Gabinete.
Se fusionan los Ministerios de Comercio Exterior y el de Inversión Extranjera, que son puestos bajo las órdenes de Rodrigo Malmierca, y los de la Industria Alimenticia e Industria Pesquera en una sola cartera, a cargo de María Concepción González, ex miembro del Secretariado del Partido.
Al frente del Ministerio de Ciencia y Medio ambiente fue nombrado José Miyar Barrueco, hasta
ahora secretario del Consejo de Estado. También sufren cambios los Ministerios de Finanzas y Precios, Comercio Interior, Trabajo, Industria Sideromecánica.

Pérez Roque y Lage eran dos de las caras más conocidas del Gobierno cubano. El canciller fue durante casi una década secretario personal de Fidel Castro. Lage, en cambio pasará a la historia como el arquitecto de las tímidas reformas económicas de la década de 1990.
Los informes oficiales desde La Habana no dan cuenta de qué posición ocupará el hasta ahora Canciller Pérez Roque en el futuro.

21 febrero, 2009

Raúl Castro otorga la vicepresidencia a tres de sus ministros más cercanos

Hombres de confianza

En la imágen, Ramiro Valdés junto a Carlos Lage.


Tomado de
America
economica.com

En las fotos que siguen: Ulises Rosales del Toro y
Jorge Luis Sierra.




















El presidente cubano Raúl Castro siempre ha querido rodearse de sus hombres más cercanos para dirigir el destino político de Cuba. Así ha vuelto a quedar de manifiesto con el nombramiento como nuevos vicepresidentes del Partido de tres de sus ministros de confianza: Ramiro Valdés, Ulises Rosales del Toro y Jorge Luis Sierra. El cambio en el Gabinete se produce cuando se cumple un año del anuncio de Fidel asegurando que nunca volvería al poder.

Raúl Castro ha nombrado como vicepresidentes del Consejo de Ministros al titular de Comunicaciones e Informática, Ramiro Valdés, el de Agricultura, Ulises Rosales del Toro, y el de Transporte, Jorge Luis Sierra, los dos primeros hombres fuertes de las Fuerzas Armadas y, por cierto, de una edad bastante avanzada. Todos continuarán además con sus actuales carteras.
Valdés es uno de los históricos más cercanos a los hermanos Castro, al lado de quienes combatió desde los inicios de la lucha revolucionaria. Fue jefe y fundador de la Seguridad del Estado en 1959, y primer titular del Interior, de 1961 a 1968, y luego pasó a ocupar altos cargos de una empresa de telecomunicaciones.
Sierra, ingeniero mecánico, miembro también del Secretariado del PCC, ocupa una cartera donde se realizan millonarias inversiones para reanimar el transporte, sumamente afectado por la crisis económica de los años 90. Del Toro también fue ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Durante la presidencia de Fidel, Sierra Cruz ocpó el puesto de primer secretario del comite provincial del Partido Comunista en Holguin.
Lage, todas las miradas

De nuevo, todas los observadores desvían su atención hacia el también vicepresidente Carlos Lage, una figura política y civil que en los últimos meses ha perdido mucho relieve. Su estrella empezó a declinar casi en paralelo con el nombramiento formal de Raúl Castro como presidente de Cuba y, en los últimos tiempos, mantenía un perfil bajo en fuerte contraste con la actividad que había desarrollado durante la etapa en que el menor de los Castro ocupaba de forma interina el poder.

Se cumple un año desde que los cubanos tuvieron la certeza de que Fidel no seguiría al mando de la política en la isla y, durante este tiempo, su hermano ha hecho diversos cambios en el Ejecutivo que a muy pocos han convencido. El primero de ellos tardó poco en llegar: la destitución en abril del entonces ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, y su sustitución por Ana Elsa Velázquez.
Pero hubo que esperar hasta noviembre para ver nuevos movimientos. A mediados de ese mes, la ministra de Inversión Extranjera, Marta Lomas, fue "liberada" del cargo sin explicaciones y la cartera la asumió el hasta entonces embajador cubano ante Naciones Unidas, Rodrigo Malmierca. Una semana y media más tarde, Raúl Castro movió del Ministerio del Azúcar hacia el de Agricultura a Rosales del Toro, otorgando además a esta cartera mayores atribuciones.
En diciembre del año pasado reconoció que los daños provocados en la isla por el paso de varios huracanes implicaron el aplazamiento de "asuntos importantes". El mandatario cubano lamentó que la recuperación de los más de 10.000 millones de dólares en daños había impedido presentar la "nueva composición del Gobierno" que finalmente se ha anunciado ahora.

14 diciembre, 2008

Cuba, lo más novedoso

"Es un acto de barbarie prohibirle a un ciudadano visitar a su familia"

Lo dijo Carlos Lage, vicepresidente de Cuba. La isla está "preparada" para recibir visitantes de Estados Unidos, tanto cubanos como norteamericanos, en un eventual levantamiento de restricciones a los viajes cuando asuma en enero el mandatario electo Barack Obama.

Lage aseveró en la turística provincia de Matanzas que "es un acto de barbarie prohibirle a un ciudadano visitar a su familia".

Durante su campaña electoral Barack Obama prometió levantar las restricciones impuestas por la administración de George W. Bush a los viajes y al envío de remesas de los cubanos residentes en Estados Unidos a sus familiares en la Isla. Esta agonía parece que llega a su fin.

En opinión del vicepresidente cubano, Obama "no ha hablado sobre el derecho de los ciudadanos norteamericanos recogido en la Constitución" de viajar a todos los países, incluyendo Cuba. De las cosas que dice (la Carta Magna) —que no dice mucho, porque no es muy extensa— plantea el derecho a viajar, pero eso está violado por el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba".

Las declaraciones de Lage circuladas por el mundo por la agencia Prensa Latina de La Habana, dividen criterios por las restricciones manifiestas tanto fuera como dentro de Cuba, pues no es nuevo el hecho de que los ciudadanos cubanos necesitan para salir de la Isla una autorización del gobierno, que no en pocos casos es denegada a profesionales de la salud y la educación.

De otra parte, muchos cubanos radicados en el exterior permanecen también a la espera de una autorización del gobierno de La Habana para poder reunirse con sus familias. Esas autorizaciones que se concretan en la "habilitación de los pasaportes" son hoy el mayor tabú para que los emigrados cubanos hacia otros destinos también se reunan con los suyos.

En cualquier caso, es destacable que el turismo en la Isla creciera este año, a pesar de los huracanes, a niveles que se acercan a los dos millones 300 mil visitantes. El flujo de los cubanos radicados en el exterior tiene un peso fundamental en los ingresos que el turismo genera y que se ha convertido en la segunda entrada de divisas para Cuba.

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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