01 diciembre, 2016

LA MÚSICA DIVINA DE FLORES CHAVIANO Y JOSÉ MARÍA GARCÍA LABORDA, ABRENEL CAMINO A LA NAVIDAD EN MADRID

🎶🎶UN CONCIERTO HOMENAJE A LLENO TOTAL🎶🎶

▪️Excelente estreno de "La ciudad de los sueños", la más reciente obra de Chaviano, que Flores define como "un canto a las ciudades que todos llevamos dentro". 
▪️Caibarién, su ciudad nativa cubana, esta noche estuvo en sus 
recuerdos.

Crónica de una noche que brilló por partida doble. El coordinado cuerpo de danza del Instituto Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos orientados en una coreografía participativa de Gloria García Arambarry y las recitaciones fluidas de Marifé Santiago.

ENTRE continuas ovaciones y los acordes exquisitos de piezas de su repertorio más selecto, la música del maestro cubano-español de la guitarra, abrió esta noche el camino al navideño mes de diciembre de Madrid.

La ciudad tributó esta noche un homenaje compartido a la música del compositor y director de orquesta Flores Chaviano Jimenez y junto a él, a la obra de José María García Laborda, compositor, musicólogo y profesor de la Universidad de Salamanca, los dos, figuras destacadas que este noviembre merecieron también la placa de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE) por sus vidas consagradas a la música.

DERECHA: El maestro Flores Chaviano Jimenez (Caibarién, Cuba, 1946) que reside en España desde 1981, es una de las grandes figuras de la guitarra contemporánea. Tanto como intérprete como compositor, sus trabajos artísticos han sido muy reconocidos por la crítica especializada y hoy en día está considerado uno de los más importantes creadores cubanos y de España.
                                  — 🎶🎶🎶—
IZQUIERDA: José María García Laborda(León, España, 1946), es un laureado compositor, musicólogo y profesor de la Universidad de Salamanca. Ganador del premio de investigación humanística 2013 concedido por la Sociedad Menéndez Pelayo. Es compositor de más de 100 obras de todos los géneros y estilos que han recorrido escenarios de todo el mundo.

El programa en la Sala Manuel de Falla del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid forma parte del Festival de Música Contemporánea de Madrid (COMA'16).

El programa fue armonizado con los bailes de un coordinado cuerpo de danza del Instituto Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos orientados en una coreografía participativa de Gloria García Arambarry y las recitaciones fluidas de Marifé Santiago. 

El Conservatorio madrileño de la Música, tuvo su minuto de exclusividad con el proyecto "neSg" (Nuevo Ensemble de Segovia) los otros invitados de la noche, y que a las órdenes de Chema García hicieron una interpretación maravillosa en el estreno absoluto de "Reminiscencias", de García Laborda y "La ciudad de los sueños", de Flores Chaviano, que el propio autor define como "un canto a las ciudades que todos llevamos dentro". Caibarién, su ciudad nativa cubana, esta noche estuvo entre sus recuerdos.

Flores Chaviano junto a Nuevo Ensamble de Segovia, que esta noche hizo en Madrid un magistral estreno de su última obra: "La ciudad de los sueños".

El concierto de hoy en Madrid sigue a una serie de homenajes a Flores Chaviano que comenzaron el 23 de Noviembre, cuando la SGAE congratuló la obra de toda una vida, de Chaviano y otros destacados compositores españoles: Xavier Benguerel, Joan Guinjoan, Rafael Beltrán Moner y José María García Laborda.

Noche de homenaje a Flores Chaviano y José María García Laborda.

En el año de su 70 aniversario, Flores Chaviano ha merecido la alta estima  de las principales instituciones de la música por ser "un autor con una larga y reseñable trayectoria profesional vinculada a la composición de música sinfónica....", suscribió un comunicado de la SGAE.

La música de Chaviano y Laborda mueve un mundo. Hicieron  maravillas cuando armonizaron sus acordes con los bailes de del coordinado cuerpo de danza del instituto Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos.

El recital de hoy con su música, puede calificarse de excelencia interpretativa por Nuevo Ensamble. Hicieron derroche bueno con las obras de Chaviano y Laborda, los dos grandes homenajeados de la noche. 

Con Flores Chaviano me unen fuertes lazos, porque además de cultivar una sólida amistad, los dos nacimos en el mismo pueblo cubano, un rincón maravilloso junto al mar: Caibarién. 
El maestro reside en España desde 1981 y es hoy una de las grandes figuras de la guitarra contemporánea. Esta noche, una vez más, Madrid se rindió a su música y Flores abrió el camino a diciembre y al cierre de un año maravilloso.
Justo homenaje!! 🎶🎶

29 noviembre, 2016

La vida breve de Reynaldo Arenas

De vivir, Reynaldo Arenas tendría hoy 73 años. La vida fue ingrata con este escritor cubano. Se le volvió un calvario cuando quiso escribir lo que sentía y Reynaldo, perseguido y obstinado, acabó en el exilio.

Con la carga de penas y frustraciones que llevaba dentro, Reynaldo Arenas acabó su existencia breve suicidándose.  El cine español lo inmortalizó con "Antes que anochezca", la narración fílmica del calvario que fue su vida. "Antes que anochezca" es la historia cruenta que llevó y que comenzó a escribir en el habanero Parque Lenin. "Antes que anochezca", porque todo lo que hizo, Reynaldo lo escribió antes de que anocheciera, ya que no había luz, ni en su alma ni en sus días. Su vida mas cruel fluye en la alcantarilla donde se refugiaba en los suburbios de La Habana.

 José Abreu Felippe nos ofrece un acercamiento a su vida con esta crónica que escribió para El Nuevo Herald de Miami. Esta es la historia breve de Reynaldo (como le gustaba que escribieran su nombre -según su amigo Guillermo Cabrera Infante- y al acortarlo la amistad lo convertía en rey). 
                     ▪️ Jesús Díaz Loyola.


El 16 de julio, Reynaldo Arenas hubiera cumplido 73 años. En la actualidad, muchas personas a esa edad se mantienen sanas y vitales. El escritor cubano no tuvo esa dicha, muy enfermo se suicidó el 7 de diciembre de 1990, a los 47 años. Había llegado al exilio a través del éxodo del Mariel en 1980, cuando más de 125 mil cubanos arribaron a las costas de la Florida tras los sucesos de la embajada de Perú en La Habana. Solamente 10 años, de 1980 a 1990, tuvo Reynaldo para vivir la libertad alcanzada. En ese lapso, a pesar de las dificultades que tuvo con su estatus migratorio, pudo viajar, algo con lo que siempre soñó, por varios países de América Latina y por Europa, principalmente España y Francia, donde compartió con entrañables amigos como Jorge y Margarita Camacho, que lo apoyaron –y ayudaron hasta el final– desde que lo conocieron en La Habana en 1967 durante el famoso Salón de Mayo.

En Cuba, Reynaldo sólo pudo publicar Celestino antes del alba (1967), dos o tres cuentos en alguna revista literaria, y unas pocas reseñas y comentarios. También dio una única conferencia en la Universidad de La Habana, junto a otros dos escritores, sobre Martí. Su ponencia fue la más brillante. En ella establecía un paralelismo entre la vida y la poesía del Apóstol de Cuba y Rimbaud. Su primera novela había ganado mención en el concurso UNEAC. El premio ese año fue para Vivir en Candonga, de Ezequiel Vieta, novela y autor que ya nadie recuerda hoy. Su segunda novela, El mundo alucinante, inspirada en la vida de Fray Servando Teresa de Mier, también ganó mención pero nunca se editó. Yo vi la portada que Reynaldo conservaba. Parece que en un principio
pensaban publicarla pero después se arrepintieron y, como pasó con muchos otros libros, la hicieron pulpa. Se comentaba entonces que Alejo Carpentier no pudo soportar que un personaje de la novela, un monje, estuviera escribiendo una novela titulada El saco de las losas.

Reynaldo sacó clandestinamente El mundo alucinante y en 1968 se publicó en Francia ganando el premio a la mejor novela extranjera. Eso no hizo más que empeorar las cosas. La UNEAC tenía ya en su poder El palacio de las blanquísimas mofetas, la segunda novela de lo que años después se conocería como su pentagonía. Tampoco la publicaron. En realidad no le publicaron nada más. Pero eso no amilanó al escritor, que cada día escribía más. El problema para él era ahora dónde guardar, esconder, tal volumen de papeles. En esos años setenta escribió, aparte de lo mencionado, El central, Arturo, la estrella más brillante, Morir en junio y con la lengua afuera, Que trine Eva, El asalto, Otra vez el mar, amén de cuentos y poemas –entre ellos Cien sonetos infernales, de los cuales, lamentablemente, se conservan muy pocos– y fundó en el Parque Lenin una revista literaria, Ah la marea.

La búsqueda desenfrenada por parte de la policía del manuscrito de Otra vez el mar es uno de los hechos más vergonzosos en la historia de la literatura cubana. Sus amigos fueron acosados con saña. Al final la policía se hizo con el manuscrito, lo que obligó al autor a reescribirlo. Todo un gobierno, todo el poder de un estado policiaco contra un escritor y una novela. Después de un suceso en una playa con unos jóvenes, la policía lo detiene, Reynaldo logra fugarse lanzándose al mar. Nada varios kilómetros hasta su cuarto –ya la policía había estado allí, lo habían revuelto todo, revisaron hasta debajo de las tejas– y huye. 

Ahí comienza una cacería nacional por parte de policía. Lo que Reynaldo vive en esos días lo ha narrado en su autobiografía Antes que anochezca, que comenzó a escribir en el Parque Lenin, y que se llama así porque, precisamente, tenía que escribir antes de que anocheciera, ya que no había luz, desde luego, en la alcantarilla donde se refugiaba cerca de una presa en dicho lugar.






01 noviembre, 2016

REYNALDO MIRAVALLES: SU VIDA FUE UN HALO DE GLORIA INFINITA

«Este país me recuerda, y cada vez que vengo aquí soy feliz. Dondequiera que viva, esta es mi patria.»

EL HOMBRE ALTO DEL SOMBRERO ALÓN 
Y SU HALO DE GLORIA INFINITA

Reynaldo Miravalles: “Mi gran felicidad ha sido siempre dedicarme a lo que más me satisface: ser actor”. 

🅿️OR eso sonreía tanto, y por eso su vida fue un halo de gloria infinita. Ahora que se fue, Reynaldo Miravalles nos deja a todos los que conocimos sus valores de artista y de persona, con esa carcajada plena que protagonizó y le caracterizó toda la vida.

Por eso, 'Melesio Capote' o 'Cheito León' y una infinidad de personajes que se fueron ayer con él, nos deja sobrados motivos para quererle por siempre. 

Su último gran trabajo, cuando ya era un nonagenario, se lo trajo, luego de casi 20 años sin filmar en Cuba, el director Gerardo Chijona. Puso en sus manos un guión escrito por Eduardo Eimil, basado en la novela homónima de Eliseo Alberto (Lichi) Diego: "Esther en alguna parte". Y Reynaldo Miravalles lo hizo con la gracia y el esplendor de los 20 años. 

Una vez le preguntaron: ¿cómo le gustaría ser recordado cuando no exista? Y sin mayores concepciones demostró la sencillez humana que ocultaba su grandeza: 

—Como quieran. Que digan lo que consideren de mí. Pero más nada. Eso no tiene importancia. Después que me muera, ¡se acabó la ola! ¡Já, já, já!

Había nacido en El Callejón del Chorro, en la Plaza de la Catedral. En la misma Habana. 

La primera vez que volvió a la isla tras 16 años de ausencia, pasó lo que el mismo Miravalles le contó a Carlos Eduardo Maristany Castro.

—Yo fui a decirle a la gente que yo había nacido ahí. Y se me aparecieron más de 60 personas a preguntarme, a hacer chistes conmigo. Yo hice chistes con ellos. Este país (Cuba) me recuerda. Simplemente me siento un hombre feliz porque el trabajo que yo hice la gente lo reconoce, y la amistad que la gente me brinda me alegra. Y no ha sido una sola vez. Me aplauden con afecto. Cada vez que vengo aquí soy feliz. Esta es mi patria. Dondequiera que viva, esta es mi patria. 

Antes de salir de Cuba, Reynaldo Miravalles dejó la efervescencia de una controvertida película: "Alicia en el pueblo de Maravillas" (1991). A ese filme, le siguieron "Mascaró" (1992) y "Quiéreme y verás" (1993). 

Volvió a rodar tras 19 años "Esther en alguna parte" (2013) que es también un poco el reflejo de su vida.

—No he hecho en 19 años películas en Cuba porque no vivo en Cuba. Vivo en otro país. Amo a Cuba, pero vivo en otro país (Estados Unidos), por necesidad que tengo, y porque tengo otra forma de vivir. 

EN CUBA 

—Es un placer para mí y un placer para los que trabajan aquí. Cuando yo me encuentro con mis compañeros es como si antes me hubiese encontrado con ellos antier o ayer, porque jamás he tenido conflicto con nadie. ¡Jamás!

SU LEGADO  

En sus comienzos, en La Habana de los 40, el joven Reynaldo irrumpió en el mundo del espectáculo interpretando al personaje de Leoncio Garrotín y Rompecocos. 

De su carrera artística se sabe que en el año 1944 hizo su primera actuación en la radioemisora La voz de los Ómnibus Aliados. A partir de ahí, trabajó en casi todas las emisoras de radio de La Habana.

Su debut en la televisión fue en 1952, y ese mismo año recibió el premio del actor más destacado. Participó ocasionalmente en el programa de Radio Progreso “Alegrías de Sobremesa” y junto a Edwin Fernández figuró en un programa de TV que hizo época en Cuba: “Si no fuera por Mamá”. 

Al morir ayer, convaleciente en La Habana, estaba considerado uno de los mejores actores cubanos de todos los tiempos. 

Su vida lega actuaciones en mas de 30 largometrajes, entre los que destacan filmes finalistas a la Palma de Oro en el Festival de Cannes ("Tiempo de morir", "Los sobrevivientes") y las películas nominadas al Oscar ("Alsino y el Condor").

A finales de 2007 participó en el largometraje "Cercanía", que trata sobre la relación de un padre con su hijo, la lucha por la supervivencia de los exiliados cubanos y los eternos y universales sobresaltos del amor. De cierto modo, espejo de una etapa de su vida. 

Cada vez que le preguntaban ¿cómo lleva a Cuba en el corazón?, Miravalles respondía: 

—Cuba es mi Patria.

Ayer la dejó para siempre. 

21 octubre, 2016

LA NOCHE MADRILEÑA DE CHAVIANO, INSAUSTI Y VÁZQUEZ

Crónica del maestro y sus discípulos 
      De izquierda a derecha: Insausti, Flores y Vázquez.

Era un auditorio reducido pero inmenso, donde se entrecruzaron virtuosismo, genio y simpatía para entender mejor la música contemporánea y la guitarra en toda su expresión. 

Sala Manuel de Falla (SGAE-Madrid)

“El toque clave”, así definiría yo todo lo que pasó la noche de este jueves en el concierto "La música didáctica para guitarra" en la Sala Manuel de Falla de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en Madrid y que agotó obras del maestro Flores Chaviano Jimenez en la interpretación magistral de dos jóvenes talentos: Unai Insausti Eguia y Tomás Vázquez.

El toque clave o "Toque de clave", la pieza numero 15 de un programa que resumió en dos partes los dos álbumes esenciales del libro con la música de Chaviano que bajo la rúbrica de la Editorial EMEC es fuente pedagógica y de formación para la nueva generación de guitarristas españoles. 

Flores Chaviano Jimenez, un cubano de Caibarién que se asentó en Madrid desde 1981, lleva muchos años, toda una vida, consagrado al estudio de las seis cuerdas, la composición y la interpretación; y esta noche vivió la satisfacción que más disfruta con la pasión de su vida: ver a sus discípulos haciendo gala del sueño más preciado  de todo artista, la ejecución a plenitud de su arte. Y eso pasó en la SGAE con la música didáctica de Flores Chaviano en una jornada plena de ejecuciones impresionantes y precisas. 

Por eso, cada vez que interviene en un concierto, para Chaviano no hay mejor manera de asumirlo que incorporando en sus programas a exponentes que a lo largo de su vida han bebido en la fuente de aprendizaje que es su música. Y por eso el jueves por la noche hicieron gala en la Sala Manuel de Falla, con su maestría naciente y su talento, Unai Insausti y Tomás Vázquez, dos jóvenes expresiones de la nueva generación que ya comienzan a ser influyentes en el mundo de la guitarra porque ya pisan los tablones de los escenarios.
      EL HIJO DE MURCIA

Tomás Vázquez, nació en Murcia en 1995 y actualmente estudia en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Ha sido premiado en diversos concursos nacionales.

         DE SAN SEBASTIÁN LLEGÓ 

Unai Insausti, nacido en San Sebastián, País Vasco, se ha formado en Conservatorios de España, Alemania e Italia. Ha llevado su arte por Europa y Asia, y es ganador de importantes premios internacionales.

Y como decía, la última noche madrileña de Flores Chaviano, junto a los noveles Unai Insausti y Tomás Vázquez, fue ante un público reducido, pero selecto, porque allí había viejos músicos de la escuela de la guitarra que hicieron más especial una sala con un pasado lleno de historias y de música.  

lo por la belleza de los niños que fueron a ver al maestro y a los jóvenes talentos, y porque sueñan con la guitarra, fue una noche inmensa.
La sesión estuvo animada por los comentarios oportunos de Chaviano y la entrada en acción intercalada de las actuaciones de Insausti y Vázquez.

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO 

Cuando un guitarrista sale a concierto es porque va a dejarse su aliento. Y hasta el último aliento se aplicaron Unai Insausti y Tomás Vázquez, en un repertorio donde fue perceptible el tono sabroso del son, la danza o la habanera hasta acabar trasladando el furor caribeño de una cubanita, una guajira o el canto de un negro. Insausti y Vázquez, agotaron un programa de piezas breves en un viaje por la guitarrística contemporánea de Flores Chaviano.

Vestidos todos de traje, hicieron un concierto de poco más de una hora, en el que predominó la ejecución magistral de las cuerdas provocando una percepción de efectos auditivos interactuando entre la guitarra y el público. Sus guitarras sonaron y por algún instante nos trasladaron a la Cuba del Caribe, la tierra ancestral de Chaviano. Escuchando cualquiera de las piezas del repertorio, la sensación fue de una transgresión musical que no permitía quitar ojos del escenario, mientras Unai Insausti y Tomás Vázquez, estuvieron luciéndose con la obra de Chaviano.

Fue singular el cierre del concierto con la grafía contemporánea que demostró Tomas Vázquez en toques de madera sobre el cuerpo incautó de su guitarra. 

Objetivo cumplido para Chaviano y la Sociedad General de Autores, anfitriona de la noche de la hora didáctica del maestro. Y vendrán otras, en que otra vez Chaviano y, tal vez, Unai Insausti y Tomás Vázquez, vuelvan a explayar su angelical pasión sobre el instrumento de las seis cuerdas. 

Recogí algunas opiniones en una noche en que dominó la guitarra en Madrid, mientras fuimos testigos de una actuación selecta y exquisita.

Jesús, un viejo guitarrista de escuela y de estirpe, le dijo a Chaviano desde el público: "Es de esos conciertos que te hace sentir privilegiado, es tu música Chaviano que nunca muere".

"No hace falta ser guitarrista para comprender que oyendo tocar a Unai Insausti y Tomás Vázquez, es como un alimento espiritual al alma.", dijo un viejo paisano de Cárdenas que trajo a Cuba en el corazón. 

Y yo, una vez más, me congratulo con una noche mágica entre el maestro y los benjamines, que nos regalaron un maravilloso concierto, demostrando que un gran músico destaca al margen de sus ejecuciones, por su composición exquisita. 


Tres palabras quedan, pues tras el concierto del jueves con la obra de Flores Chaviano: humildad, talento y disciplina. Eso nos tributaron y por eso ha de elogiarse. 

Unai Insausti y Tomás Vázquez, dieron gusto y encanto a la noche. A salón lleno o no, la Sala Manuel de Falla de la SGAE, brilló una vez más.  
Anoche, además de tocar, se hizo música. Una noche de sorpresa, minuto a minuto, que fue homenaje al homenaje: un recorrido por un capítulo breve de la carrera del gran Flores Chaviano.

Gracias, Flores, Unai y Tomás, porque anoche, sobre todo, nos regalasteis virtuosismo, genio y simpatía para entender mejor la música contemporánea y la guitarra en toda su expresión.

20 octubre, 2016

LA TRILOGÍA DEL MAESTRO Y SUS DISCÍPULOS

FLORES CHAVIANO 

EN LA PERSPECTIVA 

DEL TALENTO DE UNAI INSAUSTI Y TOMÁS VÁZQUEZ



Después del rotundo éxito de la "Suite de canciones asturianas" de Flores Chaviano en la clausura del Festival de Música Española de León, la semana pasada, el maestro cubano-español retorna hoy a los escenarios madrileños para presentar el concierto "La música didáctica para guitarra"  con obras de su autoría que ejecutarán los noveles músicos Unai Insausti y Tomás Vázquez. 


Será en la Sala Manuel de Falla de la Sociedad General de Autores (SGAE), en la calle de Fernando VI en una velada con entrada libre convocada para las siete de la tarde de este jueves.


Chaviano abrirá la función con sus comentarios certeros alrededor de más de 15 piezas de su repertorio que se encargarán de aplicar Vázquez e Insausti. 


Tomás Vázquez escribió en su muro de Facebook que "tocaré piezas de Flores Chaviano Jimenez junto con Unai Insausti Eguia". "Va a ser un concierto muy curioso", auguró Vázquez.


La función comprenderá de dos partes. Un primer tiempo dedicado al Álbum de 15 piezas breves (Editorial EMEC Madrid), que comprende:


1-ARTICULACIONES

2-CANTABILE

3-NAVIDAD

4-SON Nº 1

5-SON Nº3

6-DANZA Nº 1

7-HABANERA

8-BARTOKIANA

9-CUBANITA

10-QUASI UNA CANCIÓN

11-SON Nº 2

12-CANCION SIMPLE

13-CANTO NEGRO

14-GUAJIRA

15-TOQUE DE CLAVE


El álbum Nº2 agotará cinco estudios de grafía contemporánea. 


El maestro Flores Chaviano Jimenez (Caibarién, Cuba, 1946) que reside en España desde 1981, es una de las grandes figuras de la guitarra contemporánea. Tanto como intérprete como compositor, sus trabajos artísticos han sido muy reconocidos por la crítica especializada en todo el mundo y hoy en día está considerado uno de los más importantes creadores cubanos y de España.

 

14 octubre, 2016

Los nombres de mi infancia en Caibarién, rincón porteño

LAS ANDADURAS POR PUERTO ARTURO Y LOS CUENTOS DE "MONGO PEPE" 

                                   «A mi padre José, que llevó siempre mi mano de su mano por cada rincón de mi pueblo y me llenó de amor la memoria.» 

CUANDO yo vivía en Padre Varela, una de las calles por donde cada día se llenaba y se vaciaba el centro de Caibarién, mi pueblo cubano, marinero y pescador, el primer amigo que tuve delante fue "Pitirringa", y con él me fui directo a las andaduras callejeras cuando todavía éramos unos imberbes por la vida.

Había llegado allí de la mano de mi abuela Leonor, después de vivir en tres o cuatro casas más, porque esa fue una obsesión casi compulsiva de mis padres de ir cambiándose de casa cada dos por tres. Pero para mí nunca hubo mayor identidad que aquella convivencia idílica en el mismo corazón de Puerto Arturo.

Cuando ya "El Piti" era el carismático personaje de la sonrisa pícara que a cualquier hora se plantaba delante de una chica del pueblo, y ligaba, entonces me dijo con el afecto de sus mejores días:

—Serás mi amigo.

Detrás de Israel Obregón Moya, el eterno "Pitirringa" de Caibarién, apareció José Comas y una lista interminable de nombres: Vicentico Balbín (DEP) Juan Antonio Hernández y su hermano Jorge "Tiburón", que también se fue, Angel Luis Alvarez "El Indio" y Juan Carlos Dominguez, y así se fue sumando una generación entera que recorríamos palmo a palomo cada pulgada de tierra de aquel pueblo, impregnados de la esencial ilusión por vivir mejor. 

Cuando no íbamos al cine o al cabaret con la novia, nos reuníamos en el parque o en algún rincón de la ciudad otro piquete del pueblo. Entonces aparecían nombres como Remberto Delgado "El Meme", Albertico Parrado "Muñeco", Ramon Fundora Galan "Mongui", Ibrahim "El Crazy",  Juan Carlos Rojas Castro "El Peje" y un inolvidable: "Orlandito" Garciga Castex, que siempre llegaba con su música y su alegría. 
Sobre estas líneas, el parque de nuestra infancia y al fondo la cúpula de la Iglesia que señaliza el centro neurálgico de la ciudad portuaria. 

Cuando nos encontrábamos, ninguno se quería ir. Bebíamos toda la noche y amanecíamos dando voces por las calles de aquel rincón porteño con el sueño añorado de largarnos algún día. Un negro singular, Luis Tomás, estaba siempre en el centro de las juergas con su graciejo particular moviéndose sabroso. 

A pesar de tanta vida lúgubre que nos rodeaba, cada uno de mis amigos albergaba una gracia particular tras de sí. 
Cuando empezamos las andaduras por la villa, ninguno teníamos más de 10 años. Conservábamos todavía la ternura infantil de los años más inocentes y se nos pasaban los días con aquella aureola de belleza que emulaba con los retratos de las fiestas de las chicas de 15. Cada vez que quedábamos con la atracción inusitada por comernos la noche cangrejera a cualquier precio, nos decíamos:

—¿Nos vemos esta noche?
Jesús Díaz Loyola en la actualidad, paseando por Caibarién. 

Y nos quedábamos la noche entera en el silencio mudo de la ciudad acariciando parsimoniosamente la ilusión de emigrar un día. Muchos lo conseguimos con el tiempo, sin importarnos el precio del riesgo y del sentimiento familiar que rompíamos. 

En los fines de semana hacíamos lo que hacían todos los jóvenes de mi tiempo: íbamos a las matinées de la playa y el Malecón, después nos rifábamos la entrada al  cabaret Villa Blanca y acabábamos las noches en el parque, que a veces se volvía una persecución implacable sobre todos los que queríamos ir a la moda heavy cuando llevar el pelo largo y escuchar a la música prohibida de The Beatles o The Rolling Stones, era un pecado capital.    

En las mañanas de Caibarién, que está a más de 400 kilómetros de La Habana, yo prefería perderme en la biblioteca municipal, en la librería Medina o en el Kiosko de periódicos del parque, sitios adonde iba casi todos los días a conversar con otros amigos más puestos en la cultura de los libros. Allí siempre estaban Carlitos González y los hermanos Lenin y Pavel Flores, unos obsesionados por la historia de aquel pueblo y todo su pasado, y allí también nació mi temprana pasión por escribir.  

Confieso que el recuerdo más tierno que guardo de mi infancia fue el de la casa frente al Cuartel de la Marina, cuando nos dejábamos las primeras disputas tras las muchachas del pueblo.

Frente a "La Marina" vivían muchas familias numerosas como la de Cirilo con su hija Olguita, que era la más pretendida cuando salía a la calle con su cabello largo y negro hasta la cintura. De ella se podía decir “Es la mujer más hermosa que he visto nunca”. En la esquina junto a la vía férrea, vivía José "Pepe" Turó y toda la familia numerosa que formó. Al doblar, al borde de los raíles, se  hicieron inmortales las "hierroviejo" y "las bolitas". Las "bolitas" fueron célebres por la anécdota que todavía se cuenta de su madre sin cabeza. Dicen que un día se oyeron gritos ensordecedores en todo el barrio. Había sido decapitada a machete por intrusismos emocionales la mayor de las "bolitas". 

—Dile a tu madre que me deje tranquilo, estuvo pregonando días antes un negro robusto y maldito que se había emparejado con una de las bolitas.

El día que la decapitó, entró a la casa con una cara de mil de demonios y los ojos encendidos. Y pasó lo que pasó.

Esa y muchas anécdotas se las oí contar en las noches de luna llena sobre la hamaca de su portal, al viejo "Mongo" Pepe que vivía frente a frente de la misma langostera. Mi padre siempre decía: «Una cosa tan horrible solo sucede en Caibarién». 
Como horrible fue también el tiro mortal que una mañana ingrata le dieron involuntariamente a "Carioquita" en los almacenes de víveres que cuidaba en el mismo litoral, y por donde muchas veces merodeaba Oscarito "patomacho" con sus juegos de personaje distraído. El disparo certero se lo asestó el sereno que lo relevó para siempre ese día. Sus hijos vivieron días de ingrata locura. 

En Caibarién todo el mundo atesora una historia, y son más conocidas sus gentes por sus apodos que por sus nombres, como las "tiburonas" que fueron célebres en Puerto Arturo, o los "pateplancha" y "Tranquilino" y Jesús "Pájaro Loco". 

Cuando yo llegué a Padre Varela, ya la calle era célebre por haber engendrado allí al escritor costumbrista Emilio Comas Paret, a sus hijas Marlene y Lourdes Comas, y a otros personajes no menos conocidos del pueblo: Victor Manuel De la Rosa, un hombre siempre agradecido, y más al centro a la personalidad incombustible de los doctores Virgilio Hernández López y René Pocurull, que todavía vivían el esplendor de sus emblemáticas casas consultas. Todo el mundo quería ir a la consulta del doctor Pocurull antes que someterse a la mano prohibida de Lacao, más famosa por sus rollos pasionales que por sus cualidades como excelente dentista. 

Era un desandar de arriba a abajo la calle del Padre Varela hasta llegar a la misma casa de los Martinez Illa herederos de Martinez Otero y acabar en la mismísima esquina de María Escobar, donde tienen su casa todavía los Alvarez de la radio. 

"Pitirringa" era ya un nombre célebre en todo Puerto Arturo; y Chelo, la madre de José Comas, la costurera auténtica de la que todos querían un pantalón vaquero. Así éramos, y éste es mi recuerdo más claro de aquella tierna infancia. 

Me he acordado mucho de esta foto toda la vida. Sabrán  quienes son, por supuesto. Al centro está Israel Obregón Moya, el mismísimo "Pitirringa", a la derecha José Comas, el más pequeño, pero que robaba todas las miradas con su cabello fino y negro como azabache. Y por la izquierda, no podía ser otro que yo. 

Éramos muy niños . No llegábamos a 10 años. Israelito "Piti", era el hijo de Israel "Pitirringa" el panadero y José Comas, uno de los dos hijos que dio Chelo, la costurera que nos hizo esos juegos de vaqueros a cada uno. Los dos vivían a la altura de Alonso cuando yo acababa de aterrizar en Padre Varela, después de muchos años viviendo frente al Cuartel de la Marina.

El primer día en que me vio, "Pitirringa" se me plantó de frente, y con la picardía de sus días mejores, me dijo: 

—Serás mi amigo. 

Y lo fuimos por mucho tiempo hasta que yo abandoné el pueblo, del que solo las mujeres de entonces podrán contar ahora porque siempre decíamos que el amor y Caibarién es lo mejor que se ha inventado.


       — • Israel Obregón Moya • —

Postdata 
He contado sus anécdotas y las mías, 40 años después, y ha sido como estar con  él.

Lo que yo ni muchos tal vez conocíamos, es que "El Piti" ya había muerto, hasta que hoy me lo contó Gladita, la prima más íntima: «Hace cuatro años que Israel murió, y su hermano Jorge, también.»

Murió "Pitirringa" y, poco a poco, toda su familia cuando la vida les fue dando el golpe ingrato de la existencia. 

Hoy imaginé al "Piti" con la cabeza apoyada en sus manos sobre una mesa como en los años de fiestas felices a orillas del mar, oyendo el suave batir del agua sobre la costa y su acento entrecortado. Le escuchaba hasta la respiración diáfana de los veinte años cuando bebíamos como unos condenados y después dormíamos como ángeles. 

—Vamonos a casa. —me decía cuando ya no podía más. 

Tal vez en sus últimas fiestas 40 años después —cuando yo no estaba en Caibarién—, Israelito no sabia que su salud se resentía.

Ya no eran los años mozos de secundaria en que soñábamos  con sirenas. No sé qué soñaba 'El Piti' el día ingrato que se lo llevó, pero seguramente no habría podido dormir tan tranquilo si hubiera sabido que días después acabaría su existencia de hombre bueno en Caibarién.

Para Israelito "Pitirringa", aquellos encuentros de juventud serían los  últimos que celebraríamos, porque jamás lo volví a ver y hace cuatro años el efecto fulminante del alcohol acabó con su vida cuando no tenía 50 años todavía. Hoy le estarán llorando en las dos orillas.

Esta entrada de ahora, deja de ser semblanza para convertirse en homenaje póstumo a "Pitirringa" y otros que ya no están.

A todos, les voy a seguir recordando en sus años más adorables como lo harán también en Florida, como lo estarán haciendo en Caibarién. 

Un abrazo, 'Piti', amigo, allí donde estés. Hoy he estado contigo como lo hacíamos ayer. 
DEP ➕
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Un chapín, embarcación rústica a bordo de la cual crecimos en Caibarién, la Villa Blanca de Cuba.

30 septiembre, 2016

LA DEUDA DE CARREÑO CON "MANOLÍN" ÁLVAREZ, PADRE DE LA RADIO EN CUBA

Un hijo poco conocido de Santiago de Ambás!!
En 1917, transmitió las primeras señales de radio de Cuba; y murió en 1986 sembrado en la isla, sin que su vida tuviera el reconocimiento de las dimensiones y trascendencia de su gran obra en el Caribe: la invención de la radio. Cuba le reconoció su supremacía y Carreño le debe los honores de la tierra que no volvió a hacer nunca.
Sobre estas líneas, la ya mítica 6EV, primera emisora cubana de radio creada en 1920, gracias a la invención de un asturiano, Manuel Antonio Alvarez Alvarez, un hijo De Santiago de Ambás, en Carreño.

Se cumplen 125 años del nacimiento de un carreñense ilustre, Manuel Antonio Alvarez Alvarez, un emigrante, adelantado de su tiempo, que llevaba en su equipaje el mayor tesoro de la comunicación social al Caribe: la radio. Toda su historia está contada en «Crónicas del Caribe», la vida del asturiano que emigró para fundar la radio en Cuba.

Está en pie la propuesta de conceder a su obra un mérito post mortem en su tierra asturiana y que le haga perdurar de por vida en el recuerdo de todos los carreñenses.

En abril de 2015, durante la presentación de mi libro "Crónicas del Caribe" en Asturias,  hice la sugerencia de "Que un lugar de Carreño le haga perdurar con su nombre y le recuerden toda la vida", lo que el Consistorio entonces valoró de "excelente propuesta a la memoria y el recuerdo de este hijo ilustre" de Carreño. La propuesta sigue en pie y está en conocimiento de la actual corporación municipal.


Coincidentemente, este 29 de septiembre, se cumplen 125 años del natalicio de este personaje en un año en el que también hemos recordado los 30 años de su muerte (el pasado 30 de marzo) 

Desde el primer momento, el Concejo de Carreño mostró interés por rescatar este episodio para la historia. Hoy, me reitero en la propuesta de que D. Manuel Álvarez Álvarez  es merecedor de un reconocimiento en su tierra: Carreño.

Manolín Alvarez, activo aún en el crepúsculo de su vida. Murió con 94 años.

Desde este muro propongo que se valore por parte de esa Corporación, darle su nombre a una calle del Concejo y que en algún lugar de Candás se levante en su honor un sitial que perpetúe la vida y gloria de este carreñense. De esta manera su legado quedará siempre como una estampa imperecedera de su existencia y sus virtudes, lo que no es mucho para lo que la obra de Manuel merece.

El autor Jesús Díaz Loyola y Manolín Alvarez en los 80 en Caibarién, puerto del norte de Cuba que fue su segunda patria chica. 

El libro de su vida en el punto de vista asturiano http://www.lne.es/oviedo/2015/04/10/jesus-diaz-loyola-padre-radio/1739262.html

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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