28 agosto, 2015

JUAN CARLOS ROJAS CASTRO: UN GRAMMY EN SUS MANOS

¡Glorias de Cuba!
«EL PEJE» DE CAIBARIÉN




 Juan Carlos Rojas Castro, baterista de Chucho Valdés engendrado en Caibarién, tiene un Grammy en sus manos. Su nieto Dayron Rodríguez le sigue los pasos en la pasión empedernida de su vida y toca una conga fabulosa.

Maestro en la ejecución de las percusiones con una amplia trayectoria artística, Juan Carlos es autor del ya célebre método de “El Drums y el Timbal” para la música cubana.

Tiene publicado un libro, que de cierto modo refleja sus vivencias en la música, y actualmente trabaja en un segundo texto, en el que fija toda la atención en las habilidades de jóvenes con problemas económicos, no sólo musicales, sino también para bailar o pintar.

El Grammy que lleva consigo a cualquier parte: “Fue el momento que más marcó mi carrera. En lo personal no me cambió, pero sí te abre la brecha de trabajo”, ha dicho.

El álbum premiado donde figura "El Peje" es en la categoría de Jazz Latino. El CD Chucho's Steps 2010 (Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers), reunió a Lázaro Rivero Alarcón, Reynaldo Melián, Juan Carlos Rojas Castro (nuestro célebre "Peje"), Carlos Miyares Hernández y Yaroldy Abreu Robles.

El jazz latino o latin jazz, fusiona ritmos y melodías procedentes de la música latina especialmente la brasileña y la cubana, derivando esta última en el Jazz Afro-Cubano. La percusión magistral que hace Juan Carlos va untada de toda esa enjundia. 

Entre los primeros representantes cubanos de esta variante jazzística que incorpora las congas, el timbal, el güiro o las claves, se encuentran estrellas internacionales como Mario Bauzá y Chano Pozo. Ahora aparece Juan Carlos Rojas Castro. 

UNA CARRERA DE ESTRELLA 

Graduado en los 80, en la Escuela Nacional de Música, cuando Caibarién era un corrillo de músicos noveles que hoy son celebridades, este hijo de la Villa Blanca, guarda en su trayectoria una carrera de éxitos que emprendió en la Orquesta de Música Moderna de Santa Clara, despunta en el “Todos Estrellas” que en 1992 integra junto a Tata Güines, Frank Emilio, Richard Egües, Omara Portuondo y Pancho Amat, entre otros importantes músicos en gira por Japón. 

Sus incursiones le han llevado al Montreux Jazz Festival de Suiza y al JVC de París, donde ha tenido elogios de la crítica en las revistas Jazz Hot y The Batteur, junto al maestro Roberto Vizcaíno. 
Su estallido musical fue tal vez en 1997 en el “Midem Latino” del Festival de Cannes (Francia), compartiendo escenario con el maestro Tito Puentes, además de su paso por el Jazz Festival Andorra y New Mornig (Paris).
Los méritos abarrotan su curriculum en 1999 cuando entre múltiples giras por los Estados Unidos y Europa le llevan a despuntar en el Latin Festival de Bélgica junto a Oscar de León, Celia Cruz y el Canario.
Su participación en la  grabación de “Tremenda Rumba” con Maracas, fue esencial para que se llevaran una nominación a los Grammy Latino. 

Desde 2006, Juan Carlos Rojas integra el cuarteto de Chucho Valdés, donde ha hecho maravillas junto al maestro: brillantes participaciones en Blue Note Milan, Seul Arts Center (Corea del Sur), Hong Kong Arts Festival, Buenos Aires Jazz (Argentina), Orleans Jazz (Francia), Canaria Jazz Festival (España), Jazz a Vienne (Francia), Paris Jazz, Granada Jazz (España), y en Helsinki (Finlandia). 

Entre los grandes escenarios compartidos en toda una vida, Juan Carlos Rojas “El Peje”, guarda la particular satisfacción de haber intercambiado con grandes percusionistas de la talla de Changuito, Tata Güines, Giovanni Hidalgo, Dave Welck, Robbie Ameen, Luis Conte, John Santos, Horacio “El Negro” Hernández, Walfredo de los Reyes, y Orestes Vilató. 
Su inmortalidad la han asegurado varias ediciones de la revista Latin Beat Magazine (Estados Unidos)
Esta es una pincelada de cuanto hace «El Peje» de Caibarién cada vez que toma las baquetas para ponerse a las clases por el mundo. La formación de nuevas generaciones en el Sur de Francia, Estados Unidos o Canadá, han marcado también su vida. Ahora es «El Peje» del Grammy.

La gloria de un amigo: "Chucho's Steps 2010"
EL ÁLBUM GRAMMY CON JUAN CARLOS ROJAS CASTRO QUE TRIUNFA POR EL MUNDO

No por tardía deja de ser inmensa la noticia. El álbum premiado con un Grammy donde figura Juan Carlos Rojas Castro ("El Peje") es en la categoría de Jazz Latino. Lo toma como un premio a la carrera de toda una vida, porque como dice "abre mas brechas al trabajo”. 

El CD Chucho's Steps 2010 (Chucho Valdés & The Afro-Cuban Messengers), reunió a Lázaro Rivero Alarcón, Reynaldo Melián, Juan Carlos Rojas Castro (nuestro célebre "Peje"), Carlos Miyares Hernández y Yaroldy Abreu Robles.
Sin lugar a dudas es el jazz el género musical que mayor permeabilidad ha tenido de otros ritmos y culturas a lo largo de su historia. Una de sus vertientes, el jazz latino o latin jazz, fusiona ritmos y melodías procedentes de la música latina especialmente la brasileña y la cubana, derivando esta última en el Jazz Afro-Cubano. La percusión magistral que hace Juan Carlos va untada de toda esa enjundia. 

La riqueza de los ritmos afrocubanos presentes en todos los géneros musicales de la Isla como el son, el mambo, el bolero y el cha cha chá, así como el extraordinario aporte de su base instrumental en la percusión que incorpora las congas, el timbal, el güiro y las claves, contribuyen a identificar la sonoridad de lo latino en el jazz. Entre los primeros representantes cubanos de esta variante jazzística se encuentran estrellas internacionales como Mario Bauzá y Chano Pozo. Ahora aparece Juan Carlos Rojas Castro. ¡¡Enhorabuena, paisano y amigo!!

27 agosto, 2015

1985, RADIO CAIBARIÉN: EL AÑO DE UN ADIÓS Y EL RENACER

"El veintisiete de agosto de mil novecientos ochenta y cinco, dos meses después del óbito de Olimpia, la alegría suplantó el dolor y la radio volvió a la ciudad."                                                                                                              Manolín Álvarez, 1985

HOY HACE 30 AÑOS DE ESTA FOTO

Entró en antena la nueva 
CMHS Radio Caibarién
«LA VOZ DE LA VILLA BLANCA»

El 27 de agosto de 1985, hace ahora 30 años, tras cortar la cinta que abrió la nueva etapa de la radio en su Patria chica: Caibarién, el precursor de las ondas en Cuba, Manolín Álvarez, fue presentado al entonces Presidente del Gobierno Provincial, Tomás Cárdenas García (en la foto, a la izquierda) y al Alcalde de la ciudad, Víctor Manuel de la Rosa Arce (D.E.P.), quien conversa con el autor de este blog (junto a Manolín). Tomás Cárdenas y Víctor Manuel, son dos nombres a quienes la nueva radio tiene mucho que agradecer por la gestión emprendedora con que llevaron adelante el retorno de las transmisiones a la ciudad cubana que acunó la radiodifusión nacional.

Se cumplen hoy 30 años de la salida al aire de CMHS Radio Caibarién, La Voz de la Villa Blanca, última emisora en ese rincón del centro-norte de Cuba, que atesora la historia mejor guardada de la radio en la isla, pues fue allí, en la casa de Céspedes, 7 donde se emitieron en 1917 las primeras señales que llevaron la era de la radio a la isla y a gran parte de Centroamérica. Han pasado, en realidad, 98 años desde que la gran invención de la radio llegara de la mano de este hombre, que nos llegó de España. 

TODA LA GLORIA SE DEBE 
UN NOMBRE: «MANOLÍN ÁLVAREZ»


Manuel Antonio Álvarez Álvarez (Santiago de Ambás, 1891-Caibarién, 1986) Para Cuba, "Manolín", mi amigo y gran consejero vocacional, el maestro de la radio. 

Hoy me vuelvo a regocijar con la obra de "Manolín", porque la radio en Caibarién y en toda Cuba, le debe mucho a este hombre extraordinario, un asturiano de la emigración que hizo maravillas en el Éter antillano cuando en Centroamérica no existía emisora alguna.

Su paternidad sobre la radio fue ninguneada por mucho tiempo en la isla que lo acogió en 1905 —con 14 años—. No fue hasta 1982,  hace 32 años, cuando ya ciego y sembrado en su vejez, el oficial Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) reivindicó en Álvarez el mérito de padre indiscutible de la radio. 

En Céspedes, 7, donde tuvo su primera residencia y casa de oficios, el propio "Manolín" develó la tarja que por fin hizo justicia: «Desde este lugar trasmitió en 1917 Manolín Álvarez las primeras señales de radio de Cuba».


Ya nadie niega en Cuba que mil novecientos diecisiete fue el año de los grandes emprendimientos por la radio. Ese año, y toda la era radiofónica, hay que agradecerla a la figura de "Manolín", que se fue a La Habana un día y nunca volvió.

Hoy, como siempre hacíamos cada vez que lo visitaba en su casa de Caibarién, me vuelvo a sentar junto al amigo Manuel en los sillones de mimbre de su salón, siempre junto a Olimpia Casado Mena (La Habana, 1898-Caibarién, 1985) la cubana que le acompañó toda la vida, y que fue la primera operadora de radio en Cuba.

Y de ella hablo en este día, o mejor me lo cuenta "Manolín" en estos extractos de su biografía publicada en "Crónicas del Caribe" (Stella Maris, 2015)

OLIMPIA, MI OTRA PASIÓN
La historia contada por "Manolín" 

El año en que Olimpia murió, fue un año de recuerdos y rememoraciones, un año en que todo fue más feliz menos el día ingrato que se la llevó.

Olimpia murió con el mejor legado a sus pies: bodas de oro celebradas y a punto de que la radio resurgiera en el pueblo, la misma radio donde adquirió su temple en los oficios de operadora.

Su particular destreza, rápidamente le hizo dominar el manejo de todos los sistemas. Primero se aplicó en el funcionamiento del fonógrafo y después llevaba los controles de la estación días enteros. Le sobraron méritos para que en el año treinta y ocho recibiera el título de Operadora de Radio. A partir de ahí, Olimpia se convirtió en coprotagonista vocacional de la historia de la radio. 

Vivíamos en un espíritu de común compenetración.


—¡Vas bien, Manuel!, exclamaba cada mañana al pie del primer café.

El veintitrés de junio de mil novecientos ochenta y cinco, le di a Olimpia las buenas noches por última vez. Y fue la última, porque al día siguiente, lunes veinticuatro, la mejor testigo de mi vida, entregó su alma a Dios. Tenía ochenta y siete años.

—Han tenido una madre ejemplar —le dije a mis hijos.



CUANDO VUELVE LA RADIO

Ya era un nonagenario y ese mismo  año, como el primer día,  asistí a lo que era la expresión de una radio nueva, más sofisticada, más de este tiempo.

El veintisiete de agosto de mil novecientos ochenta y cinco, dos meses después del óbito de Olimpia, la alegría suplantó el dolor y la radio volvió a la ciudad. 

La invidencia y los males que me golpeaban, no impidieron que asistiera a la expresión de una radio nueva. Era martes cuando Caibarién reabrió su historia en las ondas y se puso en el aire Radio Caibarién, La Voz de la Villa Blanca. 

Ese día, hablaron de todo en el pueblo, del pasado y del presente. Vinieron invitados de muchas partes, pero sobre todo, allí también estaba Feliciano Reinoso, mi compinche en las ondas y el primer hombre estrella de la narración deportiva. Llegó con la mirada atónita que siempre ocultaba tras sus lentes de mucho aumento. Feliciano ya no era el mismo "Dempsey" que catapultó a la fama la radio de los veinte. 

Feliciano Reinoso Ramoso, su más cercano colega, primer narrador deportivo de la radio cubana.

De aquella pléyade de los años de la radio de la primera hora, en el pueblo sólo quedábamos los dos.

Lo narré para España. Se lo conté a Emilio Sánchez, mi paisano asturiano; le hablé de los trabajos de una gran emisora de onda media en Caibarién, le dije que el Estado cubano había tomado en consideración todas las razones de una vida volcada a las ondas. 

Aquellos días, la prensa difundía reportajes a toda página. Un titular en el diario provincial Vanguardia, decía: «En los 1420 kilohertz transmite CMHS Radio Caibarién, la radioemisora número 53 que se crea en Cuba».

Una plana entera hacía honores al pasado mítico de la radio y en una de sus partes exaltaba: «Hoy, a pesar de sus años, quizás añorando su terruño, pero sembrado en su querido Caibarién…, a "Manolín" no le falta tiempo para orientar a las nuevas generaciones que continúan la labor que él, conjuntamente con otros, emprendió a través de toda la isla, sin más estímulo que su satisfacción».

Caibarién volvía a ser un hecho el 27 de agosto —y lo es hoy 30 años después—Los noveles radiofonistas empezaron entonces a satisfacer a la audiencia en los mil cuatrocientos veinte kilohertz con calidades que iban imponiendo el fundamento técnico de los nuevos tiempos para retomar el mensaje radiofónico que habíamos cimentado setenta años atrás».

POSTDATA

El 27 de agosto de mil novecientos ochenta y cinco, asistí con Manolín Álvarez a la inauguración de la nueva Radio Caibarién; era una continuación a décadas de silencio en las ondas desde la Villa Blanca. La locuacidad de mi anciano amigo era notoria ante el anuncio de que la radio volvía al pueblo; justo allí donde él forjaría las primeras plantas que dieron lumbrera al medio en el país. Aquel día histórico, Manolín estaba eufórico porque se gestaba una nueva emisora.

El día de la inauguración, a la temperatura de un martes cálido del Caribe, "Manolín" apareció vestido de verano, pero con su inequívoco semblante castizo: llegó con camisa blanca, pantalón oscuro, la inseparable boina negra y bastón en mano, como acercándonos a todo el tiempo ido. 

Siete meses después, el treinta de marzo de mil novecientos ochenta y seis, la muerte nos arrebató a Manuel; como si una centella cayera sobre el mar y la tierra de Caibarién. 

Antes, en espíritu, al menos tuvo la suerte afortunada de escuchar  otra vez aquel “Buenos días, esto es Radio Caibarién”. 
MANOLÍN ÁLVAREZ CON 90 AÑOS Y JESÚS DÍAZ LOYOLA, A LOS 18.

24 agosto, 2015

CRÓNICA DE DESPEDIDA A UN AMIGO: «ORLANDO GARCIGA CASTEX»

Orlando Garciga Castex (izq) 
junto a su primogénito, Orlando Jr.

No me gusta decir adiós. No me gusta que los cercanos y de buen corazón se vayan. Nunca, desde mi juventud en Caibarién, a ninguno de nuestro grupo nos gustaba acabar pronto la fiesta.

Cuando no íbamos al cine o al cabaret con la novia, nos reuníamos en el parque o en algún rincón de la ciudad: Remberto Delgado "El Meme", Albertico Parrado "Muñeco", Ángel Luis Alvarez "El Indio", Ramón Fundora Galán, Ibrahim "El Crazy", el negrito Luis Tomás, Juan Carlos Dominguez, Juan Carlos Rojas Castro "El Peje"... y en el centro siempre estaba "Orlandito" Garciga
con su música y su alegría. 

Cuando nos encontrábamos, ninguno se quería ir. Bebíamos toda la noche y amanecíamos dando voces por las calles del puerto con el sueño añorado de largarnos algún día. 

Cada uno de mis amigos albergaba una gracia particular tras de sí, a pesar de tanta vida lúgubre que nos rodeaba. Nos reíamos de la realidad y soñábamos con el futuro, siempre el futuro.

Lleno de un sentido de humor extraordinario, "Orlandito" se reía cuando en el grupo le decían "El viejo Jotavich" por aquella similitud de su incipiente barba con la del personaje de la televisión infantil, al que dio vida José Antonio Coro (Corito).

Y como decía, la verdad es que nunca me gusta decir adiós, porque sencillamente no dejo que las personas más cercanas a mí se vayan. Sin embargo, como las sorpresas ingratas que da la vida, hoy se nos fue para siempre, con 50 años encima, Orlando Garciga Castex, nuestro entrañable "Orlandito". ¡Que putada!

Había estado soñando con "volar" del terruño toda la vida hasta que un día fortuito de 2008 lo consiguió y llegó. Su salida de Cuba fue también una crónica de la odisea arriesgada por llegar a tierras de liberad. Lo intentó tres, cuatro, cinco... y diez veces hasta que lo consiguió. 

Ya vivía en la Florida arropado por el amor de sus dos hijos y Odalis, la mujer que le acompañó hasta su hora final. 

Este domingo ingrato que se lo llevó, fue la culminación de un periodo de calvario en que su salud se fue deteriorando y el corazón le apretó con mas fuerza su caja torácica, sin importarle las libertades que aún le faltaban por vivir al amigo. 

La noticia desoladora de su muerte me la dio desde Miami esta misma tarde, Ángel Luis Alvarez "El Indio", amigo indeleble desde la infancia y que como tantos, también alcanzó su sueño de llegar:

«Loyola, hermano. Quiero darte la triste noticia de nuestro amigo y hermano Orlando Garciga: murió hoy por una cruenta enfermedad en los pulmones. Ya le funcionaba uno solo a un 20 por ciento. Hacía varias semanas que su vida recaía».

¡Vaya putada, coño! No pudo ser más desgraciado el domingo y mucho menos la suerte final de Orlando.

Una fibrosis pulmonar le arrebató la existencia, "pero nunca perdió su conciencia ni su buen humor", como lo evoca Mildrey, la mujer que le dio su primer hijo. 

Una frase de Chesterton define mi visión desde que conocí a Orlandito cuando los dos éramos unos imberbes y hasta la última vez que lo vi en el Caibarién de los 90: “Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina”. 

Orlando Garciga Castex, siempre encontraba esa vuelta de la esquina, y lo que es más mágico: transmitía esa ilusión por doblarla en todos. Era el alma del grupo en tiempos de carencias y limitaciones: "Un amigo excepcional", como lo define "El Indio". "Cuando no teníamos que ponernos, Orlando nos prestaba sus camisas y nadie se quedaba en casa". Era un idilio de amigo. Con él no había tristeza. Todo era una fiesta cuando Landy, su padre se bajaba de los barcos de la Marina Mercante y traía algún detalle que Orlandito siempre compartía como aquel tocadiscos retro de los 70, que llenaba de música las noches calladas de "La Glorieta" con el sonido rico y cálido de los vinilos prohibidos. Eran noches de fiesta y desafío cuando llevar el pelo largo y escuchar a The Beatles era un pecado colosal.

No faltaba en las noches de descargas célebres, cuando Orly soplaba la boquilla de su metal en "Los Daditos" o el "Villa Blanca" y la batería de Juan Carlos Rojas "El Peje" nos vibraba a todos en los oídos sin la ausencia de otros dos notables del "viento" que dio Caibarién: Orlando Vázquez y Barceló, que no paraban sus trompetas en medio de los rones que nos alegraban las noches marineras junto al Caribe.
Todo lo vivíamos con un placer inusitado; las calles de la villa eran nuestras hasta que Orlandito nos despedía con algún solo de su saxo a las puertas de su casa legendaria de Caibarién.

Le costó, quizás, alcanzar la otra orilla, pero un día, él con su esposa a hombros, desafiaron el olor nauseabundo de los manglares y el ataque de los zancudos carniceros de la costa, y después de andar varios kilómetros de un camino aciago y angosto, se subieron, por fin, al barco  de la suerte que los llevarían a Estados Unidos. Y lo consiguieron. 

Pero la suerte le duró poco. Por eso, al recordarlo hoy en el día ingrato que le arrebató la existencia con unos deseos inmensos por seguir viviendo, siento a la vez la fortuna de decir que fuimos fieles amigos mientras Caibarién fue el ruedo de nuestras vidas. 

Lo recuerdo, yendo y viniendo, entrando y saliendo de su casa de la calle Céspedes, en medio del trasiego de la vecina fábrica de galletas zumbándole todo el santo día, con la imagen vivificadora de los años felices de la secundaria, entre los amoríos juveniles y las juergas callejeras, incursionando en la música con el saxo siempre a cuestas, hasta que las urgencias por sobrevivir le cambiaron los derroteros y tomó primero el timón de un camión de víveres, en 1994 para después acabar buscándose la vida en un bici taxi, que abandonó cuando irreversiblemente se lanzó a la odisea de la mar. 

"Orlandito", el Jovatich alegre de mi juventud ha muerto en Estados Unidos con su sueño mas anhelado realizado: tocar tierra de libertad. 

Pero Orlando nunca abandonó la voluntad de imponerse ni esa jovialidad característica suya: ¡Oye, Loyola!, me decía para referir que nunca se bajaría derrotado. 

Por eso le escribo esta crónica, para despedir a un amigo que supo alentar a los demás cuando había que hacerlo. A mi mismo, cuando era un aprendiz de periodista enviando noticias desde el pueblo, se me aparecía Orlandito con su proverbial manera:  ¡Oye, Loyola! ¡Sigue ahí!
Y así premiaba mi prematuro afán por escribir. 

Estoy convencido de que allá donde esté, desde alguna estrella, Orlando Garciga estará escuchando esta crónica con esa sonrisa delatora que era siempre una revelación en él: ”¡Hay que echar pa'lante!”. 

Estará junto a su padre, Orlando "Landy", que se había adelantado al viaje eterno dos años atrás por una afección cardíaca también irreversible. Como lo hicieron ya el tío Tony; y Antonio y Margot, los abuelos maravillosos con los que se le acabó de estirar el cuerpo. A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos  corazones en un mismo ataúd. A Orlando se le han unido varios. 

Hoy se fue, con la doble satisfacción de haber conseguido vivir como quería, como lo han hecho cientos de miles de cubanos que no quisieron seguir resignados. Se fue, pero no sin antes volver al terruño en que nació. Y lo hizo.
Hace cuatro años, Orlandito volvió a cruzar el mar, pero en señal de triunfo para decirle a su madre, Elizabeth Castex, a su tía Ana Margarita, y a la larga estela de primos numerosos de los Castex: Kirenia, Karina, Karenia,Tony y Marilis, que el esfuerzo de su vida no fue en vano. Hoy le estarán llorando en las dos orillas.


Yo le voy a seguir recordando en los tiempos más adorables como lo harán también en la Florida, Odalis y su hijo Orlandito; Javier, que quiso también a Orlando como un padre. como lo estarán haciendo en Cuba su convaleciente madre y su hermana, dos Elizabeth que le amaron toda la vida. 

Un abrazo, Orlis, amigo, allí donde estés. Hoy he trasmitido mis vivencias y he escuchado las tuyas. Es casi como estar contigo. 

¡Conseguiste tu meta y ahora tienes tu estrella!

04 agosto, 2015

LAS MARAVILLAS DE UNA ARTISTA DEL PAPEL

                  Se llama Maud White
Es una artista de 28 años, de Búfalo, al oeste de Nueva York. 
Cuando publicó algunas de sus obras de arte en Reddit, en cuestión de horas fue viral en la red. Y no es para menos, porque son impresionantes.
Tal vez, el entorno en que vive ha dotado a Maud de ese poder divino de hacer genialidades con el papel. Búfalo, una ciudad ubicada en el condado neoyorquino de Erie, es una localidad conocida por la cantidad de lagos que posee, por su arquitectura clásica del siglo XIX y, básicamente, por ser la puerta de acceso a las espectaculares Cataratas del Niágara. Ahora, la puerta a su arte no las abre, Maud White.
                               Maud White
                                Maud White
                                Maud White
                                 Maud White

03 agosto, 2015

Lady Tabares: Una mujer que olió la gloria del cine y hoy es presa dela soledad


Juan Carlos Roque García penetra en la vida de Lady Tabares, la vendedora de rosas que llegó a actriz y ahora cumple en Colombia una injusta condena de 26 años por homicidio y hurto agravado.


En el documental sonoro 'Lady Tabares: Amo mi soledad', el realizador cubano recapitula la vida de una colombiana de Medellín, que tocó la gloria como actriz en la película «La Vendedora de Rosas», de Víctor Gaviria, en 1998; y explaya la decepción de esta mujer después,  por un golpe de desgracia que, supuestamente, la implica en la muerte de un taxista. 
Desde 2002, cuando se produjo el asesinato de Óscar Galvis, la vida de Lady Tabares se volvió un calvario sentimental y de enfrentamientos con la justicia colombiana. Tenía 16 años cuando tocó la gloria en el cine y con 20 ya conoció la cárcel. 
Tuvo fama y gloria. Pasó por varias cárceles del país. Vio el asesinato de su mejor amigo, Giovanni Quiróz, que protagonizó El Zarco en la película; y presenció con su pequeño cuando acribillaron a balazos el padre de su hijo. 
Después de 12 años de cárcel se considera una mujer aterrizada. Habla con nostalgia de Mónica, su personaje en la película que la dio a conocer, extraído de su vida real y de la que hoy solo queda su soledad.

Lady cumple ahora su condena bajo régimen de prisión domiciliaria. Juan Carlos Roque estuvo frente a frente con ella, en su casa de Bello, en Medellín, y este fue el resultado: 

"Lady Tabares: Amo mi soledad", un excelente documento en el que Roque García hace gala de los medios expresivos de la radio desde el primer segundo en que Lady comienza a desnudar su soledad, en una mezcla de recursos y sonidos que trasladan al oyente hasta el escenario mismo de la trama.


Diecisiete años después de haber estado husmeando en una de las historias que mas le ha apasionado, Juan Carlos Roque (Güira de Melena, La Habana, 1960), nos descubre el mundo interior de esta antioqueña que ahora tiene 32 años, y a quien conoció en 1998, en el Festival de Cine de San Sebastián, España.

Es un documento lleno de episodios ingratos y felices; un legado para la radio y la historia de los personajes de cine, pero sobre todo, es un clamor por la justa causa de una mujer sin suerte.

Sin embargo, hay belleza en el testimonio de Juan Carlos. Lady Tabares atrapa desde el primer instante con el encanto natural de la expresividad de su voz. 

Es una historia que entrelaza las cruentas vivencias de la cárcel, los instintos por atentar contra la propia vida y la soledad que ahora vive en su reclusión domiciliaria esta mujer de Colombia que fue reina de la escena y hoy es presa de la soledad.

UN ARMADOR DE HISTORIAS

'Lady Tabares: Amo mi soledad', se acabó de producir en las noches holandesas de Juan Carlos, allá en Hilversum, donde tiene su casa en los Países Bajos, y donde vive sus días afanado en lo que mas le gusta hacer: la radio. Es un líder indiscutible en la red, domina el ciberespacio desde el blog El arte de hacer radio, donde tiene colgadas realizaciones de más de 30 años de quehacer radiofónico entre América Latina y Europa, pero siempre agradecido de su escuela indiscutible que fue la radio cubana.
http://www.haciendoradio.blogspot.com/

'Lady Tabares: Amo mi soledad', no tardará en volverse viral en la red por el doble mérito de excelente realización y documento defensa de la justa causa de la mujer, porque Lady Tabares son hoy muchas mujeres a la vez.

POSTDATA
Leidy María Tabares (MedellínColombia31 de mayo de 1982) fue primero una comerciante informal que se lanzó a la fama como "Lady Tabares" por su participación como "actriz natural" en el papel protagónico de la película colombiana La vendedora de rosas dirigida por el cineasta colombiano Víctor Gaviria. Su actuación la hizo merecedora de críticas positivas, y constructivas, que obtuvo reconocimientos en prestigiosos festivales de cine internacionales y fue invitada especial a la edición de 1998 del Festival de Cine de Cannes en Francia.

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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