09 marzo, 2019

LA FARSA DE "BOHEMIAN RHAPSODY”

La familia de Paul Prenter denuncia que 

“Bohemian Rhapsody” es una mentira.

◾️Tomado de Aqueenofmagic.com

paul prenter freddie mercury michael jackson 1982

“La película afirma que nuestro hermano intentó seducir a Freddie Mercury, lo detuvo para tocar en Live Aid y lo traicionó, pero todo es una mentira”.

  • El manager de Queen Paul Prenter es retratado como el villano que rompió la banda de rock en la película biográfica Bohemian Rhapsody, ganadora del Oscar.
  • Pero la familia de Paul le dice exclusivamente a MailOnline que la representación de la película del difunto gerente de la banda, quien murió de SIDA en 1991, no podía estar más lejos de la realidad.
  • El hermano de Paul compartió fotos nunca antes vistas con MailOnline de Paul, Freddie y la banda, para demostrar que su hermano siempre apoyaba a Queen y no tenía un “ni una pizca de maldad”.
  • En la película, Paul es retratado como una “serpiente” que seduce al cantante Freddie Mercury en ese momento e intenta evitar que Queen se presente en el concierto benéfico Live Aid.
  • Pero la familia está convencida de que Freddie y Paul no eran amantes, y solo que eran amigos inseparables que fueron rechazados por el resto de la banda.
  • El guitarrista Brian May y los otros miembros “estaban resentidos de lo cerca que estaban Paul y Freddie”, dice la familia.
  • La parte más hiriente de la película, revelan, es la descripción de que el padre de Paul “preferiría verlo muerto” en lugar de dejarlo ser gay.
  • Paul era abiertamente gay desde los 16 años y los Prenters dicen que sus padres lo apoyaron todo el tiempo, cuidándolo hasta su muerte por SIDA.
  • Sus hermanos, ahijada, amigos cercanos y ex compañeros de trabajo describen la película como ‘hiriente’, ‘cobarde’ y ‘falsa’.
“La película [Bohemian Rhapsody] es como una película de Disney con todos estos buenos personajes y luego un villano en forma de Paul”, dijo a MailOnline su hermano Gerard Prenter.
Nunca se habrían atrevido a hacerlo si Paul hubiera estado vivo. Es una forma cobarde de hacer las cosas.
“Se propusieron destruir su nombre sabiendo que él está muerto y no puede defenderse”.
“Brian May dijo que pasaron 10 años haciendo esta película para que pudieran hacerla bien. Debió decir para corregir la imagen de Brian May y el resto de la banda”.
Queen manager Paul Prenter (right) is portrayed as the villain in the Oscar-winning biopic Bohemian Rhapsody. His family tell MailOnline the other band members resented his friendship with lead singer Freddie Mercury (left)
Su ahijada Blathanaid dijo: “Freddie Mercury se disgustaría por la película. Freddie y Paul estaban tan, tan unidos”.
“El título de villano no representa a Paul en absoluto. Es asqueroso. Paul está muerto ahora, no puede defenderse”.
“Era un hermano, era un hijo, era un tío, era un dios-padre. Era algo para tanta gente”.
Su hermano mayor, Ray, agregó: “Paul no tenía ni una pizca de maldad en su ser. Era un chico muy gentil y amable. La película ha ennegrecido el nombre de Paul”.
Paul was openly gay since age 16 and the Prenters say their parents were supportive throughout, caring for him until his AIDS death in 1991, but say Freddie (right) was the one with issues regarding his sexuality
'The only person who had an issue with being gay was Freddie,' says Paul's sister-in-law. The pair are pictured together on a tour airplane in 1982
La exitosa película muestra el viaje del fenómeno de la música rock, desde la fallida banda universitaria hasta convertirse en el clamor del concierto de Live Aid de 1985, centrándose en la lucha del líder Freddie Mercury con su bisexualidad.
La película presenta a Paul Prenter como un hombre gay confiado que seduce a Mercury, lo manipula para que se vuelva contra sus compañeros de banda y lo lleve a un mundo autodestructivo de sexo promiscuo y consumo ilícito de drogas.
Pero el hermano menor de Prenter, Stephen, que vivió con él en Londres durante el éxito de Queen, dice que la idea de que Paul sedujo a Freddie es “ridícula”.
Stephen recuerda que Mercury ocasionalmente venía al pequeño apartamento de Prenter en Brook Green, Hammersmith, para pasar el rato y dijo que irían juntos a clubes nocturnos gay como Heaven y Copacabana, más tarde Club 180.
Stephen said both Freddie and Paul were 'queens' and would go to gay clubs together where they would chase masculine men, but they 'definitely weren't into each other'. Freddie is pictured on Paul's back on stage at a show in Holland
“Es ridículo, Paul y Freddie eran mejores amigos, eso es”, explica.
“Fueron juntos a todas partes, fueron juntos a clubes gay. Freddie venía al piso a pasar el rato, pero la mayoría de las veces Paul iba a casa de Freddie, ambas eran reinas, les gustaba perseguir a hombres masculinos, ese era su tipo, definitivamente no estaban el uno por el otro”.
“Cuando no estaban juntos, Freddie llamaba a la casa casi todas las noches y conversaban durante horas, cada vez que contestaba el teléfono era Freddie”.
“A veces escuchaba las conversaciones de Paul con Freddie, y charlaban sobre la banda, sobre los hombres en sus vidas, se reían, pero nunca fueron amantes”.
“Puedo decir 100% categóricamente que Freddie y mi hermano no estuvieron involucrados sexualmente en ningún contexto, cualquiera que los conociera lo sabía”.
Paul (back, second from the left) and Freddie's close bond became 'problematic' because he worked for Queen and not just Freddie, his brother Stephen says. 'He worked with Freddie too much and the rest of the band thought they were being neglected, that Paul was not taking care of their needs,' Stephen says
His brother Stephen says Paul and Freddie were 'inseparable' and his brother would travel all over the world with the band on tour, but says the rest of Queen rarely socialized together. Pictured on tour in Argentina in 1981
This never-before-seen photo of (from left to right) Paul Prenter, John Deacon, Roger Taylor and Freddie Mercury, was exclusively provided to MailOnline by Paul's brother Stephen to show him in a positive light, unlike that of the movie
Roger Taylor and Freddie Mercury (right) are pictured backstage in 1982 on tour in Japan, with Paul (left) close by. His brother Stephen said Queen rarely socialized together after a concert or studio recording, which was different than the 'family' depicted in the movie
Stephen recuerda que Prenter lo llevó a la fiesta de cumpleaños de Elton John a bordo del HMS Belfast, que está amarrado en el río Támesis en el centro de Londres.
“Fue genial, tenía 19 años y había barra libre. Freddie llamó a Elton por su apodo gay Sharon”.
“Recuerdo que me invitaron a muchas fiestas durante ese tiempo y conocí a muchas estrellas, como Rod Stewart, Annie Lennox, Diana Ross… También estuve en el backstage de muchos conciertos de Queen”.
Para la familia de Paul, la escena más dolorosa de la película es cuando el personaje de Prenter, interpretado por el actor Allen Leech, comenta: “Mi padre preferiría verme muerto a dejarme ser quien soy”.
Stephen, de 59 años, un trabajador de un casino que vive en Las Vegas, dijo que esto estaba mal.
Dice que Paul era abiertamente gay y que sus padres habían sabido de su preferencia sexual durante años y nunca tuvieron un problema con eso.
“Mis padres sabían que Paul era gay desde que tenía 16 años, así que durante mucho tiempo”, explica.
“Regresaba de vacaciones con sus novios y se quedaba en la casa de mis padres en Dublín con sus compañeros en el mismo dormitorio”.
“Así que nunca hubo ningún problema, la única persona que tuvo un problema con ser gay fue Freddie. Freddie nunca en su vida admitió ser gay, fue un secreto a voces, pero nunca dijo ‘soy gay’, mientras que Paul era muy abierto al respecto”.
“Así que traer la cosa de los padres católicos irlandeses a la película es una tontería”.
Paul's brother Gerard says it's 'ludicrous' to even imply that Paul was against [Queen]', when he was 'instrumental' in the band's success. Paul is pictured in Los Angeles with Freddie (center) and Michael Jackson (left)
Gerard says Paul (right) worked for the band for 'years and years and got little from them', but remained close to Freddie (left) and supported one another, 'unlike the rest of the band'. Drummer Roger Taylor is pictured center
Paul's brother Gerard said there were 'tensions in the band'. 'The truth is that Freddie (right) was the boss. He wanted to go and do solo stuff. To pretend that Paul (left, standing) was the instigator is simply wrong'
Su otro hermano, Gerard, de 71 años, un contable retirado de Sheffield, estuvo de acuerdo con esta evaluación.
Le dijo a MailOnline: “Acaban de llegar perezosamente al estereotipo de lo que podría ser un padre católico de Belfast sin tener en cuenta la verdad”.
“Paul tenía novios cuando comenzó a trabajar como DJ. Nunca vivió temiendo a nuestro padre. Tanto él como mi madre eran de clase media y de mentalidad muy liberal, muy buenos padres”.
“Terminaron por enterrar a su hijo tras morir de SIDA, por lo que los creadores de la película retrataran a la familia de esa manera es una vergüenza”.
Y el hermano mayor, Ray Prenter, de 75 años, un maestro retirado de Waterford, Irlanda, dijo: “Mis padres sentían total empatía por Paul cuando descubrieron que tenía SIDA. No había ningún rencor acerca de lo que había estado haciendo o de cómo se había enfermado”.
Su hija Blathanaid, de 32 años, quien también era la diosa-hija de Paul, agregó: “La representación de la película de cómo la familia consideraba la sexualidad de Paul no puede ser más falsa”.
“Es doloroso porque hablan de nuestro abuelo y es completamente falso”.
Lejos de abandonar a su hijo, la madre de Prenter, Eileen, y su padre Bill, cuidaron a su hijo moribundo después de que le diagnosticaron SIDA a mediados de los años ochenta.
Se había mudado a Irlanda después de su ruptura con Queen en 1987 y pasó sus últimos días en su casa en Glenageary, en las afueras de Dublín, cuando se le permitió salir del hospital.
“Eileen siempre estaba en el hospital de St Michael cuidando a su Paul”, le dijo un vecino a MailOnline.
“Tenían discos de oro colgados en las paredes y las limusinas iban a recogerlos a la casa”.
Una anciana al otro lado de la calle pensó que era la reina de Inglaterra la que había enviado los automóviles. Pero en realidad era Freddie Mercury.
Las entrevistas con los contemporáneos de la infancia de Prenter, amigos y compañeros de trabajo en Downtown Radio, también han revelado que Paul hizo poco para ocultar su sexualidad.



Because the rest of the group had families or their own interests, Paul and Freddie's relationship blossomed as they traveled the world together, according to Stephen. They are pictured in 1981 on tour in Argentina
Paul Prenter con Freddie Mercury en 1981 en Argentina.

The band met with President of Argentina Roberto Eduardo Viola (right), with Paul and their lawyer Jim Beach present, all pictured together in this photo
Queen had a large road crew, pictured together on tour with the band, and though Paul was their manage, he had little money when he was fighting AIDS later in life
In the film, the band joke that Paul and Freddie are beginning to look alike with their short hair and dark mustaches, which can be seen in this never-before-seen photo of the band
El veterano de la estación de radio del centro DJ Trevor ‘Big T’ Campbell dice: “Paul Prenter era muy extravagante. Fue muy aventurero. Tenía el andar, tenía el acento y solía jurar ¡Dios mío!”.
“Puedo verlo vistiendo un brillante traje verde de tres piezas con los cuellos hacia fuera. Pero era realmente bueno en su trabajo”.
El ex DJ de la estación de radio del centro, Michael ‘Hendi’ Henderson, agregó: “Estaba tan concentrado que la gente solía preguntar; ¿está bien?”.
“Era un poco como [Radio 2 DJ] Kenny Everett. Pero nunca nos molestó. Si has trabajado en el mundo del espectáculo, puedes conocer gente gay”.
El tercer hijo de una familia católica de Belfast, Paul Prenter, se destacó de la multitud desde una edad temprana.
Su amor por la música y su amistad con el magnate del sello discográfico John Reid lo llevó a trabajar con las leyendas del soul Diana Ross y Stevie Wonder como su asistente mientras residía en Londres.
Pero el lanzamiento de la primera estación de radio comercial de Irlanda del Norte, Downtown Radio, en 1976, trajo a Prenter de vuelta a la provincia donde trabajó como gerente promocional y presentó sus propios espectáculos nocturnos, incluido ‘Soul Train’.
Dieciocho meses después, regresó a Londres para trabajar con John Reid, quien había contratado a la banda de rock revolucionaria Queen, y se convirtió en el asistente personal del cantante principal Freddie Mercury.
El hermano de Stephen dice que Paul y Freddie se hicieron inseparables y Prenter viajaría por todo el mundo con la banda de gira, sin abandonar nunca su lado.
Pero dice que Queen rara vez se socializaba después de un concierto o una grabación de estudio.
“Terminaban en el estudio y luego iban en cuatro direcciones diferentes, no socializaban”, recuerda Stephen.



Paul's younger brother Stephen Prenter lived with him in London during the height of Queen's success and is adamant that unlike the film, Paul and Freddie never had a sexual relationship
Stephen Prenter.

“Freddie era gay, él y Paul irían a clubes gay. Roger Taylor bebía mucho, salía a beber, John Deacon era un hombre casado, regresaba con su esposa y Brian May hacía lo suyo”.
Stephen dice que esto consolidó aún más la amistad de Paul y Freddie.
Pero dice que su vínculo cercano se volvió problemático para Prenter porque trabajaba para Queen, no para Freddie Mercury.
“Trabajaba demasiado con Freddie y el resto de la banda pensó que estaban siendo descuidados, que Paul no estaba cuidando sus necesidades”, recuerda Stephen.
A diferencia de la imagen gráfica pintada en la película en la que Prenter hechiza al líder de Queen, su familia y amigos confían en que, si bien Freddie Mercury y Paul eran extremadamente cercanos, nunca fueron amantes.



The family say the most hurtful part of the film is the depiction that Paul's father Bill (right, with mother Eileen) would 'rather see him dead' than let him be gay
Los padres de Paul Prenter, Bill y Eileen.

Después de ver su relación en acción de primera mano, Stephen, el hermano de Prenter, no podía ser más firme en este punto.
“Freddie era gay, simple. Mi hermano no hizo que Freddie fuera gay. Freddie consumía drogas mucho antes de conocer a mi hermano”, dice.
“Entonces, la idea de que Paul corrompió a Freddie es una tontería, Freddie no era un hombre al que dirigir”.
Un amigo cercano de Prenter está de acuerdo y describió la película como homofóbica.
El concejal de la ciudad de Belfast, Jeffrey Dudgeon, le dijo a MailOnline: “Conocí a Paul cuando tenía unos 18 años. Era rico, y eso era inusual”.
“La banda básicamente pensó que Paul convirtió a Freddie en gay, y eso fue algo malo porque convirtió a Freddie en alguien al margen de ellos”.
“Pero la verdad del asunto era que Freddie era gay y esa era la realidad”.
“He visto la película y pienso que es un poco engañosa, la forma en que Prenter se utiliza como un personaje malvado. La película es anti-gay”.



Clip de la película Bohemian Rhapsody. Freddie Mercury y Paul Prenter.
Clip de la película Bohemian Rhapsody. Freddie Mercury y Paul Prenter.

El hermano de Prenter, Gerard, agregó: “Incluso insinúan que Freddie estaba interesado en las mujeres antes de conocer a Paul. Pero Freddie era gay por todos lados”.
Mientras que el hermano Ray agregó: “Paul era el favorito de Freddie, su mano derecha”.
“Lo acompañó a todas estas fiestas, a aquellas otras fiestas… pero Paul y Freddie no eran pareja”.
La esposa de Gerard, Mary, dijo: “Freddie y Paul nunca fueron amantes”.
“Fueron increíblemente cercanos y se apoyaron entre sí a diferencia del resto de la banda”.
“May tenía un título, era bastante arrogante y se consideraba superior”.
“A él y al resto de la banda les molestaba lo unidos que estaban Paul y Freddie”.
Gerard agregó que se equivocaron al sugerir que Paul intentó manipular a Freddie.
Dijo: “Miren, había tensiones en la banda. La verdad es que Freddie era el jefe. Quería ir y hacer cosas en solitario. Fingir que Paul fue el instigador es simplemente erróneo”.
“Ahora ninguno de los dos está aquí, están intentando reescribir la historia”.
Bohemian Rhapsody, which won five Academy Awards, portrayed Paul as a 'snake' who broke up the rock band and tried to distance Freddie from the rest of the band members
Bohemian Rhapsody alcanza su punto culminante con la espectacular actuación de cierre de Queen y Freddie Mercury en el Live Aid de 1985 en el Estadio de Wembley.
La película afirma que Prenter intentó evitar que Freddie Mercury participara en el concierto benéfico de recaudación de fondos que resultó en la ruptura de su relación con Queen.
Luego muestra a Prenter revelar todos los secretos sexuales de Freddie en una entrevista.
Pero la familia de Paul afirma que fue fundamental para que Queen se uniera nuevamente en lo que posiblemente fue su actuación más famosa de todos los tiempos: el show de Live Aid.
Y la película no mencionó la gira musical de Queen que rompió el boicot a la era del Apartheid en Sudáfrica en 1984, con una serie de actuaciones pagadas en Sun City.
Su ahijada Blathanaid le dijo a MailOnline: “Paul fue instrumental en la aparición de Queen en Live Aid. La banda se había separado y Freddie se había ido a trabajar en una carrera en solitario”.
“Paul convenció a los cuatro de que volvieran juntos para Live Aid. Pero lo que está representado en la película es el polo opuesto”.
“En la película, Paul no estuvo presente en el concierto de Live Aid, se había ido antes. ¿Por qué?”.
Gerard dijo: “Es simplemente ridículo. Incluso remarcan que Paul estaba en contra de ellos. Nada más lejos de la realidad”.
“La verdad es que Paul no se separó de Queen hasta el año siguiente a Live Aid”.
“La película trata de pulir la imagen de las mediocridades que quedan atrás”.
“¿Mencionan que la banda rompe el boicot de Apartheid en Sudáfrica cuando tocan en Sun City?”.
“Hicieron eso puramente por dinero cuando la mayoría de los grupos con alguna integridad estaban boicoteando el lugar”.
“La gente los despreciaba por eso, pero no se menciona”.



Paul's goddaughter and niece Blathanaid Prenter (left) and oldest brother Ray (right) say Freddie would be 'disgusted' at the movie and that Paul didn't have a 'nasty bone in his body'
La ahijada y sobrina de Paul, Blathanaid Prenter (izquierda) y su hermano mayor Ray (derecha) dicen que Freddie estaría “disgustado” por la película y que Paul no tenía una “pizca de maldad”.

La familia de Prenter reconoce el dolor que Paul causó por la explosiva entrevista sobre la vida sexual de Freddie Mercury al periódico The Sun en 1987, por la cual le pagaron £ 32,000 o $ 41,600, el equivalente moderno de £ 90,000 o $ 117,000.
Pero afirman que estaba disgustado por la forma en que fue despedido por la banda y que necesitaba el dinero para pagar su tratamiento para el SIDA.
“Paul estaba muy amargado”, dijo Ray Prenter a MailOnline. “Lo dejaron caer y lo abandonaron herido. Fueron muy malos”.
“Trabajó para ellos durante años y años y obtuvo muy poco de ellos”.
“Fue entonces cuando decidió que tenía que conseguir buenos ingresos para su propio tratamiento”.
“Así que por eso se fue con los papeles”.
Mary Prenter dijo: “No debería haberlo hecho. Pero la forma en que la película retrata eso también es un error”.
Stephen recuerda vívidamente el dilema de Paul sobre la venta de su historia.
Dijo que el tiempo de su hermano con Queen no lo había hecho rico, y también había gastado gran parte de su dinero en una adicción a la cocaína.
“Se estaba muriendo de sida y no tenía dinero. Me dijo: ‘¿qué piensas?’, Le dije, ‘depende de ti’. Entonces recuerdo que cuando lo hizo, dijo, ‘¿crees que hice lo correcto?’ Le dije: ‘tienes que hacer lo que tienes que hacer’. No tuve ningún problema con eso”.
Gerard agregó: “La verdad es que Paul no era un santo, pero era una persona amable y generosa y no el villano que la película hace que sea”.
Brian May, Queen y 20th Century Fox, que distribuyeron la película Bohemian Rhapsody, se negaron a hacer comentarios cuando MailOnline se les acercó.
The family say guitarist Brian May (left) masterminded the whole movie to make himself, drummer Roger Taylor (right) and bassist John Deacon (not pictured)look good and say they remember May as 'rather arrogant'. The band members are pictured at the Oscars with Rami Malek (center), who took home the Best Actor award for portraying Freddie Mercury

13 febrero, 2019

33 AÑOS SIN "MANOLÍN" ÁLVAREZ

El Padre de la Radio en Cuba
   Hoy recuerdo  a mi amigo y gran consejero profesional.

                                                    El asturiano Manolín en  su primera estación,
la 6EV en Céspedes 7, Caibarién, Villa Clara.

Jesús Díaz Loyola
Fotos: Archivo del autor

SU nombre es Manuel, para Cuba Manolín Álvarez, mi amigo y gran consejero profesional, el padre de la radio. El 30 de marzo de 2019, se cumplen 33 años de su deceso. Otra vez me vuelvo a regocijar con su obra, porque la radio cubana le debe mucho a este asturiano de la emigración. 

En Caibarién, mi pueblo cubano junto al mar, donde residió toda una vida, reza una placa en Céspedes, 7: “Desde este lugar trasmitió en 1917 Manolín Álvarez las primeras señales de radio de Cuba. Caibarién. Instituto Cubano de Radio y Televisión. 10 de Octubre de 1982”.

Mil novecientos diecisiete fue el año de los grandes emprendimientos por la radio  en la isla. Y ese año, y muchos otros, hay que agradecerlos a la figura de Manolín.

Un lustro faltaba para que su vida llegara al centenario: ¡el Siglo!, cuando Manuel Antonio Álvarez Álvarez (Santiago de Ambás, 1891- Caibarién, 1986),  quebró su vida en Caibarién, adonde llegó con 14 años.

En La Habana de 1905, Manolín vivió en Tiscornia la cruenta página de la leyenda negra de la inmigración en Cuba. Después, a lo largo del camino toreó el chantaje y las incomprensiones de petulantes cuando pretendió enseñar la radio como "el invento mas humano que se ha hecho".

En 1917 transmitió las primeras señales y en 1920 ya estaba en posesión de la primera estación de radiotelefonía de Cuba: la 6EV desde  Caibarién, a la que luego sucedieron la 6LO y la CMHD, sin contar los lugares adonde llegó su impronta de forjador de las ondas.

Yo no tenía veinte años cuando comenzaba mis andaduras por el periodismo, y tuve la suerte fortuita de conocer a este hombre extraordinario, el maestro y padre de la radio cubana.

Lo  voy a recordar siempre, porque  la muerte  no se lleva a un amigo, sino que lo guarda y lo retiene en sus momentos más adorables como los días en que él me contaba su historia y yo escuchaba a Manolín todo entusiasmado.
Querido Manolín: 
Este amanecer, cuando desperté, viajé 33 años atrás a Caibarién, mi pueblo que también fue tuyo. Escuché doblar las campanas de la iglesia, y el Caribe parecía salpicar lágrimas en la ciudad, donde los dos estiramos la vida, tú con tu tiempo ido y yo con los años nuevos. Me resistí a saber que no estás.
Aquel día cruento de 1986, te escribí esta crónica para recordarte siempre, con esa entereza glorificante con que irrumpiste en el éter cubano.
Te voy a recordar toda la vida con tus historias amontonadas y enriquecidas, frescas y llenas de verdades irrebatibles. Por eso, las campanas de mi pueblo, que acabó siendo tuyo, seguirán doblando por ti, señor y amigo Manolín.
Un abrazo,
Jesús,
2019.

Señor y amigo, Manolín
La vieja costumbre colonial despertó a todos recién el amanecer.  Las campanas de la iglesia parroquial no cesaban en su repiqueteo constante, como si dijeran el último adiós a uno de sus hijos más queridos.
Muchos preguntaban en plena confusión por quién lloraba el bronce a cada golpe de badajos. La triste repuesta corrió de boca en boca, y el dolor no pudo aplacarse: había quebrado su último suspiro en tierra cubana un hijo adoptivo nacido en España, era Manolín, pionero de la Radio en Cuba y de los radioaficionados del planeta.
Seis años faltaban para que su vida llegara al centenario, pero la muerte, con su inusitado paso y su presencia cotidiana, cortó la risa y dejó un profundo vaho de tristeza en todos los habitantes de la Villa Blanca. Lejos de su infancia en el terruño de Santiago de Ambás, en Carreño, reposa bajo la tierra que le moldeó el carácter. Manolín, hombre digno y de mirada amplia, fue también expresión de fuerza, vitalidad y enseñanzas.
Entonces, vienen a la mente las antológicas coplas de Antonio Machado sobre Don Guido, o mejor aún, ese canto postrero en que dice: «Son buenas gentes, que aman, sueñan y piensan, y que un buen día, como tantos, reposan bajo la tierra».
No equivocaba su mirada insomne y triste el lírico español. Así era Manolín, a quien las campanas, en sueños libres, lo despidieron como si tocaran simplemente la aldaba de una puerta amiga.
Vuelven a la memoria los versos legendarios impregnados de sabia de ambos españoles. Parece que escuchó a Manolín Álvarez, cuando a principios de la década del veinte dejó impreso su primer éxito al instalar la única planta radial cubana de la época: la 6EV, de 20 watts de potencia.
Era de los buenos, enérgico y varonil, lleno de vitalidad insospechada, aunque los años marcaron demasiado su paso. Nunca falló su memoria, que era como de golpes macizos desbrozados por el boxeo entre la vida y la muerte, y así parecía cuando me concedió su última entrevista y estampó el placer de vivir para acariciar la radio como primogénito y veterano de un medio que dominó a sus anchas.
Lloraron, pues, los habitantes de Caibarién, y entre ellos yo, que conocí las caricias de un profesional que amó a su medio y a la Asturias, Patria querida y tierra de sus amores, como solía cantar, a menudo, en su medio familiar.
En Cuba le recordarán para siempre cual emigrado emprendedor cuando golpeaba risueño el esplendor de la madurez, lo recordarán en las descripciones que hiciera de los más importantes eventos deportivos y en la instalación de radioemisoras que le hicieron vestir paradójicamente el aquello de la modestia y la ejemplaridad.
Sintió tanto el terruño bañado por el mar que lo acogió a los catorce años, como por la España querida. Por eso devoró sus mejores días para propiciarle esplendor a Caibarién, puerto del norte de Cuba. No obstante, ya su vida nonagenaria presentía el dolor y el corazón apretaba su caja torácica con más fuerza. Era el presagio españolino del «caminante, no hay camino, se hace camino al andar, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar».
Era el sueño por Asturias y por Cuba. Amores a la Patria, amores de sueños desempolvados por la vida en perfecta añoranza del bien. Por eso, en Cuba, no dejarán de repiquetear las campanas de su Caibarién, y en plegaria merecida a lo Hemingway, dirán, estoy llorando por ti… Señor, compañero, amigo Manolín Álvarez.





En el crepúsculo de su vida, Manolín muestra el hórreo de plata que le obsequió el Ayuntamiento de Carreño, como recuerdo de su tierra asturiana que no volvió a hacer nunca.


Junto a estas líneas la mítica 6EV, la primera estación de radio telefonía cubana, salida de las manos de un asturiano de la emigración: Manuel Álvarez Álvarez, de Ambás, en Carreño (a la derecha)

10 febrero, 2019

LA HISTORIA DE COMO EMPECÉ A ESCRIBIR

"Yo quería ser periodista y fui periodista."

▪️35 años separan estas dos fotos, una actual y otra tomada en 1984 –con 20 años– cuando yo empezaba a trajinar sobre las máquinas de escribir y las grabadoras de bovinas porque quería ser periodista.

        ▪️Caibarién, 1984.            ▪️Madrid, 2019
✍🏻Un domingo callado del otoño de 1981 se desataron unas lluvias torrenciales sobre Caibarién, mi pueblo cubano al borde del Atlántico, que parecía que se lo tragaba el mar. Se inundó Puerto Arturo, el barrio de mi infancia; el agua llegó hasta la Calle Jiménez y hubo hasta quienes en medio de la contingencia sacaron chapines y remos y navegaron hasta Jiménez para ponerse a salvo. Una auténtica hazaña en un pueblo costero que una hora antes de diluviar era un remanso de paz sepulcral con las familias en sus casas que ese día sobrevivieron al torbellino de fuertes vientos y lluvias intermitentes. No era ningún ciclón. Era el embiste de la naturaleza ensimismada con la cuidad indefensa.

Llamé a la radio y narré lo que acontecía. Estuvieron todo el domingo ingrato dando la noticia con mi crédito y la lluvia no tenía para cuando acabar. Yo tenía 17 años y esa fue la primera vez que experimenté la sensación irreversible de que quería ser periodista.

Lo hice varias veces más después de aquel día ingrato y al cabo de unos meses ya yo era una voz que daba noticias desde Caibarién, un puerto del centro norte de la isla.

Han pasado más de treinta años, casi cuarenta. En todo este tiempo me ha pasado de todo. Se me estiró el cuerpo y me curtí en el oficio que descubrió mi infancia, entre los reportes a la emisora CMHW, las redacciones del periódico provincial Vanguardia y las cadenas nacionales Radio Progreso y Radio Rebelde... Gané premios, tuve desavenencias, discordé muchas veces y viví en Cuba la emoción de un oficio que me marcó la vida.

                                Santa Clara, Cuba, 1984

En aquellas redacciones, a veces llegaba tarde en la noche, me sentaba a la mesa y aporreaba la máquina de escribir y no abandonaba la silla hasta que paría la última cuartilla de lo que después era noticia consumada en las planas de los periódicos o en los noticieros de la radio.

Sobrada elocuencia de que mis años jóvenes fueron los del mejor temple de la madera de periodistas que se curtían, porque reinaba la chispa, sin decir mentiras a pesar de vivir en una Cuba ya envilecida.

Eran los tiempos en que una batería de periodistas vivíamos afanados siempre en decir la verdad de todo lo que pasaba, un reto en medio de la incompetencia burocrática que afectaba –y afecta– al país en casi todos los órdenes de la vida nacional.

En realidad, mi vida de periodista empezó a cambiar desde el día del verano 1996 en que le pregunté a Raúl Castro, durante un encuentro con periodistas en Holguín, sobre el derribamiento el 24 de febrero de ese mismo año, cerca de las costas de Cuba, de dos avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate con sede en la Florida, Estados Unidos  y que costó la vida de cuatro indefensos pilotos.

Aquel día puede haber acabado fulminado del oficio que es mi pasión, pero tuve el acierto de escuchar del entonces ministro de las FAR y segundo hombre de Cuba –y lo escuchó todo el séquito de periodistas– toda la información que implicaba al país en uno de los actos más horrendos de la fuerza aérea cubana. Pero de aquel ‘mea culpa’ no se publicó ni una sola palabra por mandato expreso del propio Raúl Castro. 

A partir de ahí, viví mil insatisfacciones, dentro y fuera del oficialismo; tropecé con la censura más de una vez hasta que un día salté la barrera. Así fue como llegué a España en el otoño de 1999.

                              Santa Clara, Cuba, 1987

Sin embargo, guardo el testimonio de mis emociones e ingratitudes profesionales en Cuba porque si algo hay verdadero de aquel periodismo bajo las riendas oficialistas, es que no siempre todo lo que escribía se publicaba. Muchos de mis colegas muertos que consumieron sus años en las jefaturas de las redacciones se habrán llevado a la tumba historias no contadas cuando a ellos tocaba la triste determinación de anunciarnos la  censura partidista de investigaciones profusas donde muchas veces nos dejábamos el alma y la pasión.

Fue lo que me pasó con el secuestro de Agustín García Fernández, un pescador del puerto de Isabela de Sagua, que vivió mil desventuras en el estado norteamericano de la Florida, y aún cuando regresó, no pudo ser héroe en su tierra. Aquel reportaje que yo cociné como joya divina, nunca se publicó. 'El Secuestro de Agustín' se fue a la basura, y el pescador quedó aborrecido para siempre. Pero yo seguí escribiendo reportajes y así se me pasaron los días y los años cubanos en una pasión desenfrenada entre las viejas máquinas de escribir Underwood o Robotrón y las grabadoras de bovinas, aunque a veces por la perspicacia de decir la verdad, muchos de los trabajos fueran a parar a la papelera, porque sencillamente "no ayudaban".

Así fue como yo comencé a ver un periodismo que cada día perdía más sustancia –lo veían todos– y se quedaba más rezagado, en medio de historias estremecedoras que la indolencia burocrática rechazaba ajena a toda la voluntad de mis colegas.

A pesar de ello, la dinámica que me impregnaron mis años de periodismo provinciano y capitalino me sirvió, al menos, para crecer periodista curtido, aunque lo que molestaba al poder nunca se publicara. Así se me acabó de estirar el cuerpo, y Cuba quedó entonces como un paréntesis en la carrera que ya sólo queda como un capítulo para recordarlo.

Hoy, a casi dos décadas de haber llegado a España, puedo decir que el oficio nunca lo he dejado porque escribo afanosamente cada día, solo por la pasión que para mi representa el poder de comunicar. Por eso creé un día mi blog personal Atrio Press, que el siete de febrero último asomó al 11º aniversario y donde con independencia de ideas, he defendido siempre que en el respeto a los demás está el fundamento de cualquier otro derecho, incluido el de la libertad...🇨🇺
"Yo quería ser periodista y fui periodista." ✍🏻

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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