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10 noviembre, 2012

EL POEMA SIN PALABRAS DE ISABEL MARTÍNEZ FERRERO

Pintura Naïf
Una pintura es un poema sin palabras. Isabel Martínez Ferrero (Zamora, 1917), la decana pintora naïf española que un día fortuito conocí en Madrid, me obsequió el viernes en su casa, una pieza del poema inacabado que es su obra legendaria sobre el lienzo.

A sus 94, ella sigue pintando.

Decía Oscar Wilde que “antes del impresionismo no había sombras azules”, pero el azul intenso y celeste del ambiente en que creció y se forjó Isabel, entre Zamora y Madrid, ha marcado su pintura toda la vida.

“El río que nace en las montañas azules”, una expresión de su extensa obra que tantas veces he comentado, ahora cuelga con beneplácito en mi salón, sin que ella sepa que el mayor mérito que me concede es el de hacer una fiesta permanente para la vista.

Isabel Martínez está al borde de los 95, del Siglo se puede decir, y sigue pintando, que es lo mejor. “Hasta el final de mis días”, me dijo entre susurros y emociones, cuando este viernes por fin estuve en su casa de la madrileña calle de Orense, en mi afán por seguir armando la historia de su vida que, en definitiva, es la biografía pintada de sus cuadros.

Le pregunté a Isabel ¿cuántos cuadros en toda una vida? “Cientos”, asintió sin reparos.  “Doscientos”, “trescientos, tal vez”, precisó María Ángeles, una de sus cuatro hijos.

La pintura de Isabel no es poesía muda: “A ver quien pinta esos árboles”, me dijo segura de la distinción de sus cuadros llenos que se mueven entre lo abstracto y lo pintoresco. En cualquiera de ellos, confluye todo lo esencial del arte naïf: lo ingenuo, lo sencillo y candoroso hasta lo fresco y espontáneo.

Isabel pinta movida por el cúmulo de historias y emociones del pasado que atesora. Su vida es una carrera de producción en serie que le ha brotado desde la ingenuidad y la espontaneidad imaginativa de la pintura que recrea. Pero es más, un acontecimiento desde el derrotero de sus ancestros, entre las incursiones de su padre en la aventura de hacer las Américas, que ella recuerda con nitidez,  hasta su afán autodidacta de emprenderse por sí sola  

El colorido y la escasa técnica con que se mueve Isabel, la han hecho exponente de un arte libre de convenciones. Es una consumada maestra popular de la realidad, una expresión del primitivismo moderno que le brotó arrimada a la naturaleza. Sus pinturas son poemas sin palabras. En sus paisajes hay un viejo amor, está el suspiro de un eco lejano, hay melancolía y añoranza, pero sobre todo, hay exuberancia multicolor entre los recuerdos del pasado y los resuellos del presente.

Nadie que no haya conocido a Isabel y no haya vivido su amor empedernido por la pintura, puede imaginarse a esta anciana con 94 años, en un lugar de Madrid, sumergida en su pasión insaciable por el arte de pintar, en una confrontación descarnada con la realidad en la imaginería del mundo de colores que dibuja

Nadie que no la haya visto enfrentada a un lienzo con el olfato primitivo de su pintura, puede concebir siquiera como palpita el arte naïf en una mujer que lo lleva en la sangre. Nadie que no ame a la pintura puede entender las cosas que yo llevo diciendo hace años de esta nonagenaria, cuya obra nunca acaba, o más bien, acaba y comienza cada vez que termina un cuadro. Ayer tenía dos sobre su caballete.

 
El viernes me despedí de Isabel con la pena que provoca siempre abandonarle inmersa en sus instintos, a pesar del peso de sus años. Las charlas con ella albergan historias interminables. La dejé, como siempre, sentada y serena, rodeada de sus cuadros llenos, Pareciera como si ella misma se aplicara a la sabia ilustre de Picasso: “Yo no digo todo, más pinto todo”.
 
“El río que nace en las montañas azules”, tiene ya el mérito de ser una fiesta a la vista de los demás, como lo es tanta pintura suya dispersa por España y por el mundo.
 Gracias, Isabel.

12 septiembre, 2012

A un lustro de los 100 años, otra vez Isabel Martínez llena "El Pardo" con su mundo de colores




Arte Naïf

LA GALERÍA AMBULANTE DE ISABEL MARTÍNEZ FERRERO VUELVE A "EL PARDO"
Su obra estará expuesta en el Centro Cultural Alfredo Kraus hasta el próximo 27 de septiembre.
...

 
La esencia y el carácter del arte naïf brotan en el campo anímico de la inocencia y la sencillez en la obra de Isabel Martínez Ferrero que hoy vuelve a cobrar escena en el Centro Cultural Alfredo Kraus, de Fuencarral, El Pardo.

Isabel, a sus 95 vuelve vital, segura de sí misma porque nunca ha abandonado la inocencia con que llena sus lienzos revelando siempre el clima de candidez infinita que traslada su arte.

Isabel vuelve a El Pardo, y lo hace con una selección de su obra que en cualquiera de sus dimensiones es reflejo de la perfección de su técnica, en la que la decana pintora ha demostrado moverse con una libertad que se transparenta en la materia de su composición.

La sensibilidad y receptividad están permanentemente en la obra de Isabel, su ejecutoria es una producción en serie que le ha brotado desde la ingenuidad y la espontaneidad imaginativa de la pintura.

En Isabel Martínez Ferrero, a quien tuve la suerte fortuita de conocer justamente en El Pardo, confluye todo lo esencial del arte naïf, desde lo ingenuo, sencillo y candoroso hasta lo fresco y espontáneo.

En cualquiera de las obras que permanecerán expuestas en Fuencarral hasta el 27 de septiembre resalta el colorido y la escasa técnica que hacen de la autora una genuina exponente de un arte libre de convenciones.

En "Rosaleda", "Recuerdo del pasado" o "Una vuelta por las afueras", la madre del arte naïf español nos entrega un paisaje incontaminado, que derrocha sus orígenes de inocencia creativa y se mueve con total libertad en las composiciones que su universo recrea.

El espíritu autodidacta triunfa en Isabel. Así la conocí. Su arte es innato, instintivo, y lejos de la pintora ocasional que descubrió su infancia en su pueblo zamorano de Villarrín de Campos, Isabel Martínez Ferrero es, hoy por hoy, una maestra popular de la realidad, una expresión del primitivismo moderno que en ella creció arrimado a la naturaleza.

Isabel le da vida al mundo que colorea, habita en él, porque de cualquier manera, es sensible a sus orígenes, a las artes y tradiciones populares que la forjaron entre Zamora y Madrid, donde ahora vive la placidez de su vejes, envuelta en el multifacético mundo de sus cuadros.

Isabel no se agota nunca y cada vistazo a su obra nos enseña siempre algo nuevo.

Yo que la vengo siguiendo hace años y he aprendido a admirar su arte, puedo afirmar que nuestra Isabel, se pasea entre los más destacados exponentes del arte naïf en España y en buena parte de Europa, por donde anda dispersa su obra.

La exposición que inaugura hoy en el Centro Cultural Alfredo Kraus, es una retrospectiva de su ya emblemática pintura y de su vida misma.

Las telas de Isabel embellecen hoy y decoran El Pardo. Su muestra, será un paseo por el universo de su pintura, entre las escenas de la vida cotidiana y la felicidad, siempre la felicidad que ella le imprime al mundo de sus rarezas. El día crece y se desvanece con la nostalgia del crepúsculo. en la galería ambulante de Isabel que hoy vuelve a El Pardo.


20 octubre, 2010

Isabel Martínez Ferrero expone en Madrid (Tetuán)



El colorismo de Isabel

Una treintena de óleos de esta pintora naïf, La Nonagenaria de España, están expuestos y a la venta este octubre en el Centro Cultural Eduardo Úrculo de Tetuán, en Madrid.

Isabel le tiene un amor inusitado a”Nostalgia”, un óleo que le brotó hace casi veinte años, lo mismo que a “Pulgarcito”, una evocación de su más tierna infancia. Son lienzos floridos que trasladan paz y sosiego. Cualquier cuadro suyo justifica perfectamente todo el universo de la obra de Isabel Martínez Ferrero.

Con todo el colorismo y los vestigios de sus paisajes, una selección de obras nuevas y anteriores de esta artista nonagenaria se reunen en "Un mundo feliz", la muestra que este octubre toma el Centro Cultural Eduardo Úrculo del madrileño distrito de Tetuán (Plaza Donoso, 5).
A sus 92, Isabel sigue siendo un desafío a los años, sigue imparable en la vocación que más adora en su vida: la pintura naïf. Y eso la enaltece a ella y a cuantos sabemos valorar su obra. Lo demostró Amparo Martí, desde su crítica afinada sobre el arte naïf, y lo replanteó Paloma García Romero, la Concejala Presidenta de Tetuán, que en justo reconocimiento cedió espacios del Distrito para que la artista siga expandiendo su obra por Madrid.
Fiel exponente del arte primitivo desde la infancia, Isabel Martínez nos propone en “Un mundo feliz”, una selección de sus lienzos llenos de colorido, con los que la artista despide otra primavera y recibe espléndida la quietud del otoño.

“Un mundo feliz”, sugiere creaciones recientes: “El color de la magia” (2010), “La rosa de los vientos” o “Fantasía en el bosque” (2009), y así hasta superar la decena en los últimos tres años, pero también hay obras ya conocidas en el tren expositor en que se ha convertido la vida de esta mujer, siempre arropada en la familia, en sus flores, en el río, en el pueblo y en toda la infinitud de su horizonte.

A Isabel Martínez, la fuerza de su denodada pasión por la pintura, le viene desde que era una niña en Villarín de Campos, el pueblo zamorano donde nació en 1917.
Cualquier cuadro suyo lleva la marca de su vida, su niñez, y quién sabe, si hasta sus ratos más bohemios, pero en la exposición “Un mundo feliz” que llega al Centro Cultural Eduardo Úrculo de Tetuán, vuelve a atrapar “Mujer entre flores”, otra favorita, realizada en 1988, y que es uno de los rostros más fervorosos salido de sus manos.

Lo mismo sucede con “Árboles Mágicos” (1990), “Retrato de Primavera” (1991) y “Retrato Familiar” (1992), obras también con casi veinte años de hechura, pero que brotaron con toda la pasión del paraíso infinito de belleza que es la pintura inacabable de Isabel.

“Templete árabe del Retiro”, realizada en 2001, es una evocación de las fisonomías emblemáticas del parque madrileño, donde el templo domina el entorno y se ofrece colorido y exultante con el lago que fluye tras de sí, un buen ejemplo del período azul de su pintura.

En la Exposición “Un mundo feliz” como en todas las anteriores (y en todas vende), los cuadros de Isabel Martínez Ferrero están al alcance de la mano.

El colorismo en ”Nostalgia”, “Pulgarcito”, “Mujer entre flores” o “Árboles Mágicos”, resalta como golpe de ternura, pero las obras que allí se exponen solo son una muestra de la ejecutoria de Isabel a lo largo de su carrera. Muchas perduran en su colección personal y otras, ya destinadas, han formado parte de etapas de su fecunda vida en el arte naïf.

En cualquier caso, “Un mundo feliz”, desde Tetuán, se rinde este octubre a los pies de Isabel, porque siempre que nos enseña un lienzo, nos devuelve el colorismo y todos los vestigios de su paisajismo, porque su pintura es así, donde cualquier color clasifica en ella con ternura y elegancia, provocando, incitando y arrastrando a los más nostálgicos instintos.
Y ella, como siempre, agradeciendo que pueda seguir pintando.

Isabel nunca va sola. Arropándole siempre están la familia, los colegas, los amigos. Le pregunté a quién dedica "Un mundo feliz" desde Tetuán y, sin duda alguna, "es para María Ángeles", uno de los tres tesoros que le dio la vida, porque sigue a su vera, impregnándole de todo el amor y la vitalidad que los ojos añosos de Isabel necesitan para seguir pintando.

28 junio, 2010

Isabel Martínez Ferrero vuelve a El Pardo

La magia del primitivismo de
la abuela del arte naïf español

La pintora hace derroche de su lucidez nonagenaria y regresa con veinte obras que justifican su madurez artística
"El color de la magia" es la nueva propuesta de la zamorana que se ha ganado un espacio en el distrito madrileño.
Jesús Díaz Loyola (ATP)
Mira el Río se llama la calle, como la pintura de Isabel, que siempre mira al río y al horizonte infinito de la naturaleza que dibujan sus cuadros. En el número cuatro de la calle Mira el Río de El Pardo, en Madrid, está el Centro Cultural Alfonso XII que acoge este verano El color de la magia de esta mujer extraordinaria.
Tal vez nunca antes Isabel Martínez Ferrero tuvo la perspicaz idea de resumir en una obra toda la fuerza expresiva de su pintura. El color de la magia, su última creación, da título a la nueva exposición que este junio lleva a El Pardo en un intento por abarcar todo el universo de su fecunda vida consagrada al arte naïf.
Digo yo, a veces la crítica sobre la plástica no es lo suficientemente justa a la hora de catalogar el arte en toda su dimensión. Se habla del post modernismo y se olvidan las esencias culturales de un mundo real, las que matizan cada obra de arte. Y ese es el caso de Isabel, diría también, por la carga de influencia de su vida y su cultura que atesora toda una obra. El primitivismo que Isabel desarrolla está en la libertad e imaginación con que llena el lienzo.
La influencia cultural en su pintura está dada en que ella fue una niña que creció pegada al pueblo, entre flores y arboledas, y fue de las adelantadas que pronto alcanzaron la ciudad. De manera que ha sido esa razón, la que le ha mantenido toda una vida con su atinada fijación por el campo, por el río y por las flores. Se la dio el genio adelantado de la infancia y brotó después con su pintura.
Por eso decimos que la obra de Isabel Martínez viene de entonces, desde la inocencia de una niña que cavó siempre en sus orígenes, allá en un pueblo de Zamora (Villarín de Campos, 1917).

Isabel tiene ahora 93 años, pero desde el principio sus cuadros han venido cargados de un innato aire primitivo que sólo ella sabe traducir desde la delicada y vigorosa imagen del paisaje rupestre que desarrolla.
No hay dudas de que el éxito de esta pintora naïf radica en el encierro con el mundo que la cautivó y la absolvió para siempre en la parábola conceptual de su pintura.
Veinte obras componen El color de la magia que ahora mismo está en El Pardo. Desde “Mujer entre flores”, un retrato que data de más de veinte años hasta el color propio de la magia que revela su más reciente creación, la pintura de Isabel es un reflejo de la vida misma: delicadeza, puerilidad, todo envuelto en la belleza de imágenes juguetonas, que cada vez intentan descifrar el sugerente mundo que ha marcado su paso por la vida.
Isabel Martínez, la abuela del arte naïf, como a mí me gusta llamarla, tiene su estudio en el mismo piso donde vive en la madrileña calle de Orense. Su casa es un atisbo de maestría en el arte de pintar. Allí, día a día, esta anciana voluntariosa que es un reto a los años, se pasa casi todo el santo día en su casa-taller inmersa en su mundo naïf, soltando por sus manos la viveza de los colores que lo combinan todo como las piezas que ahora inundan El Pardo: Árboles mágicos, Retrato de Primavera, El templete árabe del Retiro, La Vendimia, Las últimas nieves o El río que nace en las montañas azules.

Casi a punto de tomar el salón expositor del Centro Cultural Alfonso XII y después de más de un año incursionando en la pintura de Isabel, Pilar, una de sus tres hijas y, tal vez, su mejor crítica, me propuso comentar esta muestra, y me lo dijo con una clara fuerza interpretativa de la imaginación con que pinta su madre: “El color de la magia es ella con sus colores, sus niñas, sus árboles, sus flores, con esa paz y alegría que le son innatas de toda la vida”.
Y cierto es que en la pintura de Isabel, sobre todas las cosas, está el Villarín de su infancia, pero también está el Madrid donde se le acabó de estirar el cuerpo; están España y sus imaginerías que reflejan el espíritu y la cultura de este mundo.
El color de la magia, la última exposición de Isabel Martínez Ferrero, es un acercamiento nítido a la esencia cultural de este tiempo y de su tiempo y, en definitiva, la sazón coloreada del universo que sus imágenes hacen cantar.
La muestra abarca el quehacer de los últimos años, de las últimas décadas, quizás. Aunque faltará la verdosidad primigenia de sus inicios, Isabel Martínez nos presenta su última muestra haciendo derroche del color de la imagen de una artista ya madurada, donde cada obra viene tratada con una genialidad que la hacen dueña de sus dones y sus destinos.
La obra mejor acabada de los años maduros de Isabel está en El Pardo: veinte cuadros justos, y cualquiera de ellos lleva esa distinción particular de la pintura naïf, la magia del primitivismo en que se mueve Isabel. Hay que verlo para vivirlo.
En la calle Mira el Río está un pedazo del eden maravilloso de Isabel. Y de calles hablando, supe en El Pardo que el Ayuntamiento del Villarín de sus orígenes le dedicó una calle a quien hace mucho tiempo le tienen allí como una hija ilustre.
Una imbatible Isabel regresó a El Pardo este junio rodeada de familiares, amigos y muchos admiradores espontáneos No son pocos, porque a sus 93, Isabel todavía enamora.

22 junio, 2010

“Sobre el arte naïf”: Un libro que además de legado, salda una deuda

Lo más granado del arte naïf
de la mano de Antonio Granados


El pintor y ensayista publica una antología que reune lo más selecto de la pintura naïf española y de otras tierras.

Está entre ellos, la entrañable zamorana Isabel Martínez Ferrero, que junto a Granados son como un pilar de un movimiento que hoy se valoriza.


Jesús Díaz Loyola (ATP)

Antonio Granados Valdés (Nerva, Huelva, 1917) ha desandado por la vida de los pintores naïf, que tal vez parecieran seres inexistentes. Granados ha tenido la paciente labor de estudiarlos, analizarlos y agruparlos en una magnífica antología, que lejos del encanto de su esencia, nos regala un gran legado y salda una deuda con el fascinante mundo de los pintores naïf en España y el mundo.

Fui a la presentación del magnífico ensayo “ Sobre el arte naïf”, una antología de la que no se escapa nadie. Allí se inmortalizan nombres conocidos y no conocidos. Pero, sobre todo, gentes de bien, que desde el pincel surrealista alegran la vida. Estaban Amparo Martí, el alma generacional de los pintores naïf, Manuel Gómez Arce, Menchu García Rendueles, María del Carmen Corcelles Castro, Carmen Vivó y tantos otros, pero sobre todo, estaba Isabel Martínez Ferrero, quien ha tenido la culpa de que yo sea hoy un obsesionado del arte naïf. Todas ellas, sin distinción, pintan el universo mundo que les rodea, a sus maneras y a sus formas, como nadie sabe hacerlo igual.

La compilación de perfiles sobre los expositores de la pintura primitiva que nos presenta Granados, incluye crónicas, que si bien no abarcan todo el quehacer de una vida, en gran medida se acercan al universo mundo de la pasión por pintar que les venía predestinada a cada uno de sus protagonistas desde el día en que nacieron.

La larga carrera intelectual de Granados se mueve entre España y Sudamérica. Durante más de veinte años fue profesor y director de extensión cultural en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. “Mi vida en Caracas”, es un valioso documento testimonial de sus andaduras en tierras mestizas. Entre la amplia lista de obras publicadas por Antonio, sobresalen también “Artistas de América” y “La aventura de la línea”, todas, en cierto modo, descifran un acercamiento a su vida que va íntimamente ligada al arte naïf.

Al presentar este marzo en la galería Orfila de Madrid, su obra“Sobre el arte naïf”, el propio escritor matizaba sobre ese universo mundo, que de alguna manera ha marcado la vida de tantos apasionados por el arte primitivo: “Son seres que poseen valores innatos que les llevan a expresar por medio de la pintura todo lo que les conmueve a su paso por la vida”.

Paso a paso, golpe a golpe, Granados fue transitando todo un camino, en el que se nutrió y asimiló la gran deuda que entrañaba con los pintores naïf españoles reunirlos en un testimonio histórico que es ahora su libro “Sobre el arte naïf”.

Arturo del Villar, Tomás Paredes, Amparo Martí y Antonio Leiva, colegas y amigos, pero sobre todo, sus mejores críticos, desde la obra de Granados definieron los valores que identifican a cualquiera de los personajes de su libro: “La honestidad que demuestran, la intensidad de lo que conocen y, sobre todo, la sencillez, caracterizan a cualquiera de los exponentes de la pintura naïf española en la obra de Granados”.

En opinión de uno de sus más cercanos colaboradores, Arturo del Villar, “Ni a Granados ni a ninguno de los personajes que dibuja su libro les interesan los concursos, porque sencillamente su obra es una expresión de la espontaneidad con que fluye su realismo”.

“Sobre el arte naïf”, es una culminación de la obra critica y literaria de Antonio Granados.

Amparo Martí, principal impulsora del movimiento que hoy agolpa a los pintores naïf españoles, se congratuló con la veracidad del libro de Antonio Granados, que es en definitiva, un reflejo de la pujanza de un arte que se convirtió en la pasión dominante de la gran potencia expresiva de quienes no siempre fluye un dibujo incorrecto.

ISABEL NO CREE EN ACHAQUES

En la foto,Isabel Martínez (dcha) arropada por su colega Menchu García.

Asomada a sus 93 años, Isabel Martínez Ferrero, la decana del movimiento de pintores naïf españoles, sigue imbatible. No le importan los achaques de los años, porque sencillamente no se resiste a la tentatación innata por pintar que le ha acompañado toda la vida.

“Sigo pintando y lo haré hasta el final de mis días”, me dijo a la luz de la presentación del libro de Granados y me anunció más: Tiene una exposición, una más, señalada para junio en predios de Madrid.

De esta zamorana que se lo ha dejado todo por el lienzo, hemos hablado mucho en Atrio Press, y habrá que seguir haciéndolo, porque de verdad que su constancia y su vitalidad son ejemplos que enaltecen y alimentan los deseos por seguir viviendo.

Granados interpreta que la pintura de Isabel justifica en ella todos “los motivos para conjugar armónicamente los colores de la vida”, que en todo caso matizan cuadros suyos como hizo en “La Vendimia” o en “Futuros olímpicos”, “porque es en la composición de sus cuadros, donde todo lo pintado traslada la movilidad que inevitablemente provoca la conjunción armónica de sus colores”, escribe Antonio Granados.

En él capitulo dedicado a Martínez Ferrero, que ilustra con su “Composición poética” de 2002, hay un dato en Isabel que aporta Granados que lo dice todo en ella, pero es la caracterización extrema de cómo fluyen muchas de las obras de los pintores naïf: “Pinta impulsivamente, en una acción desesperada que se supone animada por la emotividad que le lleva a resolver pictóricamente cada cuadro de un tirón”

Y así son las cosas cuando son del alma, digo yo. Isabel Martínez como Manuel Gómez Arce, Menchu García Rendueles, María del Carmen Corcelles Castro, Carmen Vivó y tanto talento naïf que Granados retrata en su libro, no son más que la confirmación expresa de la espontaneidad y el autodidactismo de sus artistas en una perspectiva científica captada por intuición.

22 marzo, 2010

ESPAÑA A LA HORA DE LOS PINTORES NAïF

Imágenes de un encuentro
“El autodidactismo que practican la mayoría de los pintores naïf, deriva del deseo de huir del academicismo para conseguir unas manifestaciones artísticas menos contaminadas por los convencionalismos”.

Los 21 pilares del arte naïf español

Inés Arias Domínguez
Estela Benavides Delgado
Elena Blanco Gómez
Ana María de Abadal
Esther Acedo Acedo
Ma. Carmen Corcelles Castro
Amalia Fernández de Córdoba
Menchu García Rendueles
Manuel Gómez Arce
Juan Guerra
Candelas Hernández Velasco
Basi López Abad
Catalina López Sevilla
Isabel Martínez Ferrero
Marisa Norniella
José Panchón Ordóñez
Julián Paradas Cebrián
Charo Quintana Rodríguez
Gracia Risueño
Pepa Santos
Carmen Vivó





El pintor y escritor andaluz
Antonio Granados Valdés
presenta en Madrid
su libro
"Sobre el arte naïf"





























¿Como vemos el arte naïf?
Contornos definidos.
Precisión.
Poca perspectiva.
Sensación volumétrica.
Extraordinario colorido.
Pintura detallista y minuciosa.
Gran expresividad.
¿No quedaría tan incorrecto?

Amparo Martí saluda a
Isabel Martínez Ferrero,
ícono del arte naïf


La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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