Mostrando entradas con la etiqueta Villarín de Campos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Villarín de Campos. Mostrar todas las entradas

28 junio, 2010

Isabel Martínez Ferrero vuelve a El Pardo

La magia del primitivismo de
la abuela del arte naïf español

La pintora hace derroche de su lucidez nonagenaria y regresa con veinte obras que justifican su madurez artística
"El color de la magia" es la nueva propuesta de la zamorana que se ha ganado un espacio en el distrito madrileño.
Jesús Díaz Loyola (ATP)
Mira el Río se llama la calle, como la pintura de Isabel, que siempre mira al río y al horizonte infinito de la naturaleza que dibujan sus cuadros. En el número cuatro de la calle Mira el Río de El Pardo, en Madrid, está el Centro Cultural Alfonso XII que acoge este verano El color de la magia de esta mujer extraordinaria.
Tal vez nunca antes Isabel Martínez Ferrero tuvo la perspicaz idea de resumir en una obra toda la fuerza expresiva de su pintura. El color de la magia, su última creación, da título a la nueva exposición que este junio lleva a El Pardo en un intento por abarcar todo el universo de su fecunda vida consagrada al arte naïf.
Digo yo, a veces la crítica sobre la plástica no es lo suficientemente justa a la hora de catalogar el arte en toda su dimensión. Se habla del post modernismo y se olvidan las esencias culturales de un mundo real, las que matizan cada obra de arte. Y ese es el caso de Isabel, diría también, por la carga de influencia de su vida y su cultura que atesora toda una obra. El primitivismo que Isabel desarrolla está en la libertad e imaginación con que llena el lienzo.
La influencia cultural en su pintura está dada en que ella fue una niña que creció pegada al pueblo, entre flores y arboledas, y fue de las adelantadas que pronto alcanzaron la ciudad. De manera que ha sido esa razón, la que le ha mantenido toda una vida con su atinada fijación por el campo, por el río y por las flores. Se la dio el genio adelantado de la infancia y brotó después con su pintura.
Por eso decimos que la obra de Isabel Martínez viene de entonces, desde la inocencia de una niña que cavó siempre en sus orígenes, allá en un pueblo de Zamora (Villarín de Campos, 1917).

Isabel tiene ahora 93 años, pero desde el principio sus cuadros han venido cargados de un innato aire primitivo que sólo ella sabe traducir desde la delicada y vigorosa imagen del paisaje rupestre que desarrolla.
No hay dudas de que el éxito de esta pintora naïf radica en el encierro con el mundo que la cautivó y la absolvió para siempre en la parábola conceptual de su pintura.
Veinte obras componen El color de la magia que ahora mismo está en El Pardo. Desde “Mujer entre flores”, un retrato que data de más de veinte años hasta el color propio de la magia que revela su más reciente creación, la pintura de Isabel es un reflejo de la vida misma: delicadeza, puerilidad, todo envuelto en la belleza de imágenes juguetonas, que cada vez intentan descifrar el sugerente mundo que ha marcado su paso por la vida.
Isabel Martínez, la abuela del arte naïf, como a mí me gusta llamarla, tiene su estudio en el mismo piso donde vive en la madrileña calle de Orense. Su casa es un atisbo de maestría en el arte de pintar. Allí, día a día, esta anciana voluntariosa que es un reto a los años, se pasa casi todo el santo día en su casa-taller inmersa en su mundo naïf, soltando por sus manos la viveza de los colores que lo combinan todo como las piezas que ahora inundan El Pardo: Árboles mágicos, Retrato de Primavera, El templete árabe del Retiro, La Vendimia, Las últimas nieves o El río que nace en las montañas azules.

Casi a punto de tomar el salón expositor del Centro Cultural Alfonso XII y después de más de un año incursionando en la pintura de Isabel, Pilar, una de sus tres hijas y, tal vez, su mejor crítica, me propuso comentar esta muestra, y me lo dijo con una clara fuerza interpretativa de la imaginación con que pinta su madre: “El color de la magia es ella con sus colores, sus niñas, sus árboles, sus flores, con esa paz y alegría que le son innatas de toda la vida”.
Y cierto es que en la pintura de Isabel, sobre todas las cosas, está el Villarín de su infancia, pero también está el Madrid donde se le acabó de estirar el cuerpo; están España y sus imaginerías que reflejan el espíritu y la cultura de este mundo.
El color de la magia, la última exposición de Isabel Martínez Ferrero, es un acercamiento nítido a la esencia cultural de este tiempo y de su tiempo y, en definitiva, la sazón coloreada del universo que sus imágenes hacen cantar.
La muestra abarca el quehacer de los últimos años, de las últimas décadas, quizás. Aunque faltará la verdosidad primigenia de sus inicios, Isabel Martínez nos presenta su última muestra haciendo derroche del color de la imagen de una artista ya madurada, donde cada obra viene tratada con una genialidad que la hacen dueña de sus dones y sus destinos.
La obra mejor acabada de los años maduros de Isabel está en El Pardo: veinte cuadros justos, y cualquiera de ellos lleva esa distinción particular de la pintura naïf, la magia del primitivismo en que se mueve Isabel. Hay que verlo para vivirlo.
En la calle Mira el Río está un pedazo del eden maravilloso de Isabel. Y de calles hablando, supe en El Pardo que el Ayuntamiento del Villarín de sus orígenes le dedicó una calle a quien hace mucho tiempo le tienen allí como una hija ilustre.
Una imbatible Isabel regresó a El Pardo este junio rodeada de familiares, amigos y muchos admiradores espontáneos No son pocos, porque a sus 93, Isabel todavía enamora.

03 enero, 2010

LA PLASTICA: Isabel Martínez Ferrero: Un meritorio año para una vida fecunda.

2009: La cultura en Atrio Press

ABRIL
Pintar a los 92

Isabel Martínez Ferrero y el edén maravilloso de sus cuadros

Una nonagenaria zamorana afincada en Madrid, exhibe su don innato sobre el lienzo en el Centro Cultural Alfredo Kraus (Fuencarral-
El Pardo) http://atriopress.blogspot.com/2009/04/isabel-martinez-ferrero-y-el-eden.html
OCTUBRE

Zamora: Isabel Martínez Ferrero se reencuentra con sus orígenes en Villarín de Campos http://atriopress.blogspot.com/2009/10/zamora-isabel-martinez-ferrero-se.html0/zamora-isabel-martinez-ferrero-se.html

La abuela de la pintura Naíf en España
¡Que siga así la nonagenaria llama viva!


Tiene ahora 93 años, es zamorana de origen, pero ha vivido toda una vida afincada en Madrid. En 2009, un año muy meritorio para ella, estuve a tiempo de conocerla.

Cuando por fortuna tropecé con su pintura en la primavera, ciertamente tuve la sensación de haber encontrado un edén maravilloso, y en realidad la maravilla era ella. Allí, en 2009, queda el legado del buen año que nos deja Isabel Martínez Ferrero dentro de toda la carrera fecunda que es su vida.

Ahora que estamos en días de reyes y en la contemplación que siempre me han provocado los cuadros de Isabel, recuerdo una y otra vez al gran Pablo Picasso cuando decía «He necesitado toda mi vida para pintar como un niño»

A mi modo de ver la pintura de Isabel, diría que ella se ha pasado la vida pintando como una niña, porque aquella visión primera de los lugares de sus andaduras de la más tierna infancia en su Villarín de Campos, allá en Zamora, donde nació en 1917, jamás ha abandonado el pulso tierno de su pincel.

"Con mi pintura
me siento más joven.
Para mí, crear es existir,
es vivir entre bosques encantados
y montañas azules,
dando vida a paisajes
siempre con flores y agua
y personas llenas de paz"

2009: UN AÑO BUENO
El pasado 2009 ha sido un año de sobrada elocuencia de los años de infancia y juventud en la obra vital de Isabel Martínez.

Y es que hay momentos en la vida de cualquier ser humano y en la vejez misma que, más allá del gozo, el triunfo y hasta los reveses, indistintamente, definen actitudes a seguir y, por qué no, sientan pautas a posteriori por largo que sea el camino ya trillado. Y eso ha sido sencillamente el año 2009 para Isabel Martínez Ferrero.

Y digo todas estas cosas, con razón hablando, cuando las circunstancias han querido que la obra artística de Isabel, a pesar de sus años -¡93 ya!- nos regale uno más, en que a sus anchas se dejó un tren de exposiciones que hablan por sí solas de la vida pródiga de la abuela de la pintura Naíf en España.

Y cito estos méritos como tantos otros que, golpe a golpe, siguen engrosando su currículum.

Madrid (abril de 2009) "Color y fantasía": Una selección de su obra -casi una treintena de impresionantes cuadros- ocupó durante un mes la sala expositora del Centro Cultural Alfredo Kraus, en el distrito de Fuencarral - El Pardo. De ahí recuerdo un óleo que fue un éxito del año: “El río que nace en las montañas azules”.

Su pintura se mueve entre el naíf y el impresionismo pictórico. Con ese ingenio innato, antes de que culminara 2009, Zamora volvió a encantarse con los paisajes que evocan su pasado más tierno.

Villarín de Campos (octubre de 2009) Durante tres días, todo un fin de semana, los cuadros de Isabel Martínez fueron expuestos en el Club Campo de Golf de Villarín, y fue suficiente para que el pueblo que le vio crecer se dejara una mirada atinada a una de sus más ilustres hijas. Con su regalo de otoño, la abuela del pincel hizo un alto en sus andaduras por la pintura. Pero todavía hay más...

No me canso de celebrar en ella los méritos que a cualquier hora y cualquier día enaltecen su obra: Las de 2009 engrosan la lista de decenas de exposiciones que a lo largo de toda una vida ha protagonizado Isabel por España y por el mundo.

Habría que recordarse de los días del Palacete de Cruz Roja y Centro Gallego, en Madrid, entre 1985 y 1987 o de las ya habituales muestras que en las últimas dos décadas vienen repitiendo el Ayuntamiento de Madrid y el Palacio de Congresos y Exposiciones. A ver que pasa este 2010.

Y como anillo al dedo no se pueden obviar en el repaso de un año, los premios que ostenta y acuñan su fecunda ejecutoria: el de la VIII Exposición de Pintura Naíf “La Primavera” de 1998; el primer accésit del IV Certamen de Arte Naíf “Madrid 2012 a soñar” (2003) y la mención de honor que le concedió el Salón Internacional de Pintura Naíf en Estoril, Portugal, en 2004.

Y todas estas cosas dichas, asombran y enaltecen cuando se sabe que hablamos del avance imparable de una mujer que va camino de los 100 años y ha dedicado toda una vida a su pasión desaforada por la pintura. Isabel es una crónica cada día y diría más, su vida es un testimonio vivo que bien merece un libro.

Su vida ha sido pródiga, aunque sobre un mismo estilo cautivante para la artista: la pintura Naíf. Pero allí está el don de sus manos cuando enfrenta el lienzo con el pincel, porque en cualquier caso, la pintura de Isabel Martínez es un reflejo del permanente acercamiento al desenfreno existencial al que todos hemos asistido: el color del campo y el calor de la vida.

Por eso en ella, en Isabel, la tenacidad por la pintura ha terminado haciéndola siempre vencedora, por lo que no ha sido suerte ni mucho menos casualidad el buen año que nos deja su obra: dos sonadas exposiciones personales en unos tiempos donde el talento aflora por todas partes.
Este 2010 le traerá más sorpresas con más obras acabadas y muchas proyecciones... Estoy seguro. Lo sabemos, porque lo más sano y hermoso de todo es que a sus 93 años Isabel bulle de alegría y se inspira en cada día para continuar trabajando, porque la pasión por la pintura, a quien la ama y la lleva en la sangre como ella, es lágrima pasionaria y látigo hambriento, es insomnio que da el pincel y es hambre perpetua de emociones en el afán de crear y crear, aunque se tengan NOVENTA Y TRES.

Que le pregunten a Pilar, una de sus hijas que enhorabuena me ha inspirado esta crónica cuando anuncia que se ha editado un libro sobre el arte Naíf, en el que Isabel es un punto de referencia.

Y honrar honra, digo yo, porque cada vez que se hable de pintura Naíf, Isabel Martínez Ferrero será siempre un referente necesario.

Por todas esas buenas nuevas que nos trae siempre la entrada a un nuevo año, por eso y, sobre todo, por el meritorio 2009 en medio de la vida desenfrenada por la pintura, me han hecho considerar el ejemplo de Isabel como la buena mirada cultural del año en Atrio Press.
Y desde aquí digo que siga así quien desde el pincel ha sido siempre una llama viva y no luz de un día, porque sus razones tendrá Isabel para sentir mas en la pureza impoluta del lienzo como se entrega una mujer a la alegría.

05 octubre, 2009

Zamora: Isabel Martínez Ferrero se reencuentra con sus orígenes en Villarín de Campos

Dije sobre una de sus últimas exposiciones, que los cuadros de Isabel Martínez Ferrero son como un edén que envuelve y cautiva a primera vista. Ahora esta zamorana que no se resiste al pincel pasados los 92 años, se reencuentra con sus orígenes en Villarín de Campos, su Zamora natal.

Solo tres días bastaron para que sus lienzos volvieran a atrapar al Villarín de su lejana infancia. El pasado fin de semana, el primero de este octubre, los cuadros de Isabel han tenido una estancia relámpago en el Club Campo de Golf de Villarín, y suficiente ha sido para que el pueblo que le vio crecer se dejara una mirada atinada a una de sus más ilustres hijas.

"Isabel ha regresado a Villarín", "Han vuelto los cuadros de Isabel", comentaba más de un visitante al club de golf local, que entre viernes y domingo enseñó la innata pasión que justifican los lienzos de Isabel

Dicen los que la vieron, que estos días de recuento Isabel viajó lúcida por su pasado, y recordó los años treinta cuando en casa y todo el pueblo vivían los antojos de una niña ensimismada con el pincel.

Hablan allí que toda su obra le floreció con la imagen de Villarín porque "de niña siempre pintaba allí", dice. El último fin de semana ha vuelto a hurgar en el pasado de su infancia feliz, entre el desenfreno de sus cuadros, el calor de aquel pueblo suyo y el verde de su campo.

Isabel estuvo en Villarín en ese reencuentro imprescindible con la raíz. "Ya es una consumada", se congratulaban sus paisanos en ese dejo de satisfacción cuando hablaban de decenas de exposiciones que ha dejado la impronta de su pincel por España y por el mundo.


Habría que estar allí, en Villarín de Campos, entre Isabel y su jardín para admirar a derroche el poder de traslación a lo real maravilloso del entorno, del pueblo y de la sierra que, en cualquier caso, trasmite Martínez Ferrero.
El árbol amarillo, habrá estado allí como Al final del camino o Flores en el camino, trasladando esa fuerza de sentimiento del bien de destila la pintura de Isabel.

Hoy está de vuelta a su casa-taller de Madrid, otra vez entre el atisbo de los cuadros y las huellas de la pintura llenando de colores las "caras" de la vida. Hoy lo hará impregnada del recuerdo avivado de los caminos de aquella infancia que le habrán recordado estos tres días en Villarín.

Isabel estudió pintura en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y sus primeras obras datan de 1939. Su exposición de pinturas de este fin de semana en el club campo de golf de su Villarín, es una más entre decenas de colecciones y muestras individuales y colectivas dispersas por España.

Una pintura suya fue donada a la Ciudad del Vaticano y muchas forman parte de muestras privadas y otras andan expuestas en Italia, Estados Unidos, Argentina, Paraguay y Venezuela.
Cada cuadro suyo, lo digo siempre, atesora una historia personal afincada en sus orígenes, pero sobre todas las cosas, su obra expresa el sentido del bien en el complejo mundo que le rodea y con el que acaba de reencontrarse Isabel en Villarín.

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

Archivo del blog