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10 febrero, 2019

LA HISTORIA DE COMO EMPECÉ A ESCRIBIR

"Yo quería ser periodista y fui periodista."

▪️35 años separan estas dos fotos, una actual y otra tomada en 1984 –con 20 años– cuando yo empezaba a trajinar sobre las máquinas de escribir y las grabadoras de bovinas porque quería ser periodista.

        ▪️Caibarién, 1984.            ▪️Madrid, 2019
✍🏻Un domingo callado del otoño de 1981 se desataron unas lluvias torrenciales sobre Caibarién, mi pueblo cubano al borde del Atlántico, que parecía que se lo tragaba el mar. Se inundó Puerto Arturo, el barrio de mi infancia; el agua llegó hasta la Calle Jiménez y hubo hasta quienes en medio de la contingencia sacaron chapines y remos y navegaron hasta Jiménez para ponerse a salvo. Una auténtica hazaña en un pueblo costero que una hora antes de diluviar era un remanso de paz sepulcral con las familias en sus casas que ese día sobrevivieron al torbellino de fuertes vientos y lluvias intermitentes. No era ningún ciclón. Era el embiste de la naturaleza ensimismada con la cuidad indefensa.

Llamé a la radio y narré lo que acontecía. Estuvieron todo el domingo ingrato dando la noticia con mi crédito y la lluvia no tenía para cuando acabar. Yo tenía 17 años y esa fue la primera vez que experimenté la sensación irreversible de que quería ser periodista.

Lo hice varias veces más después de aquel día ingrato y al cabo de unos meses ya yo era una voz que daba noticias desde Caibarién, un puerto del centro norte de la isla.

Han pasado más de treinta años, casi cuarenta. En todo este tiempo me ha pasado de todo. Se me estiró el cuerpo y me curtí en el oficio que descubrió mi infancia, entre los reportes a la emisora CMHW, las redacciones del periódico provincial Vanguardia y las cadenas nacionales Radio Progreso y Radio Rebelde... Gané premios, tuve desavenencias, discordé muchas veces y viví en Cuba la emoción de un oficio que me marcó la vida.


19 abril, 2018

🇨🇺 CUB🅰️: MIGUEL DÍAZ-CANEL: EL QUE YO CONOCÍ

"No es un advenedizo ni un improvisado". 
                                            ▪️Raúl Castro

¿CÓMO ES EL NUEVO PRESIDENTE CUBANO?

Jesús Díaz Loyola

H⭕️Y toma la cartera como nuevo presidente de Cuba, Se le considera un continuista, como todo lo que emerge bajo un régimen de partido único que se aproxima ya a las seis décadas. Sin embargo, lo que más trasmite ahora Miguel Diaz-Canel es la dosis de un espíritu nuevo y emprendedor con el que llegó a la más alta cúpula del poder.

En más de 20 años, los que han llegado a conocerle –me incluyo– o le conocen ahora, saben que es así. De él ha dicho su antecesor, Raúl Castro: "Tiene un alto sentido del trabajo colectivo y de exigencia con los subordinados y predica con el ejemplo en el afán de superarse cotidianamente".

Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez (Villa Clara, 1960) es un ingeniero electrónico con amplia carrera política. "No es un advenedizo ni un improvisado", justifica el presidente Raúl. Tiene tras de si una trayectoria laboral de casi 30 años.

Desde sus funciones primeras como dirigente juvenil en los ochenta, una inquieta pujanza por buscar los problemas donde están y resolverlos, se adivinó en él.

Aparecía en cualquier parte, lo mismo en una cola pública que en un esquina o un parque del lugar más insospechado de su Villa Clara natal. Pocas veces se movía en los coches Lada 1600 de las últimas herencias soviéticas en la Cuba de los ochenta, porque Díaz-Canel muchas veces iba en bicicleta.

Escuchar a todos y de todo es el mayor ingrediente de la autoridad moral que lo sienta hoy en la presidencia del país.

Promovido o no por Raúl, se lo tiene bien ganado en su avance imparable y desinteresado como hombre de masas y hombre de a pie.

Me atrevo a decir que Diaz-Canel ha hecho de todo en la vida que ha llevado, y llega lleno de lucidez al poder.

En las innumerables marchas y motivos juveniles que marcaron su primera etapa en Villa Clara, el joven Miguel siempre iba delante, no por ser el primero sino por ese espíritu afanado de verlo todo primero antes que así mismo.

En aquellas marchas célebres que recuerdan sus años vitales de juventud, a la hora del sándwich de las meriendas y los almuerzos, Díaz-Canel era fervoroso, gentil y educado. Comía con todos y se sentaba entre todos.

No reparaba en orgullos de cargo para extender a cualquiera un bocado.
Comía a la par que charlaba e indagaba, y aprendía: "Con ustedes aprendo", nos decía a los periodistas que seguíamos el fervor de aquellos motivos de los años jóvenes cuando nos marcaba la pasión desenfrenada por los grandes reportajes y aquella juventud de donde emergió Díaz-Canel era también nuestro blanco y objetivo.

La vida de a pie es una devoción en él. Le gusta caminar. Está en forma. Su excelente estado físico le ha acompañado siempre. Ahora es un cincuentenario encanecido, pero su buen aspecto sigue igual. Como hombre bien cuidado y prevenido, en su agenda no le falta el tiempo para ejercitar. En mi tiempo, que era el suyo, le gustaba andar de chandal y camiseta como delatando la vida sana con que predicaba el joven Miguel.

Sin cortapisas, a pie de calle habla con la gente. Le rodea el realismo y hurga en los trasfondos de los problemas mas álgidos y en los más insólitos. Lo llaman por su primer apellido: Díaz-Canel, o simplemente Miguel.

En realidad, comenzó a desempeñar funciones gubernamentales en 2009, cuando fue nombrado Ministro de Educación Superior, cargo que ocupó hasta 2012, en que lo designaron Vicepresidente del Consejo de Ministros.
De sus años como ministro, cuentan en La Habana las visitas espontáneas que Díaz-Canel realizaba a la Casa del ALBA, una institución cultural en la capital, donde se presentan proyectos culturales bien elaborados, sin nada que ver con el reguetón vulgar de turno que adoran muchos jóvenes de hoy. Díaz-Canel iba allí y se sentaba en el suelo del portal a conversar sobre las preocupaciones de las personas, a escuchar y a sugerir o más bien que le sugirieran a él.

Con 58  años bien curtidos, pero con aire nuevo y renovador llegó a la vicepresidencia primera del Estado de la nación. Díaz-Canel es el hombre del relevo, Lo es desde hoy, el nuevo hombre de Cuba.

Las carteras de los cargos que ha ocupado legan su espíritu de rastreador de sus terrenos, palmo a palmo, como para que el personaje que es, permanezca siempre en la vigencia de la vida de a pie,

Ahora Miguel Diaz-Canel se sienta en el sillón del máximo poder para avenirse como la inspiración del hombre nuevo y renovador.

Le tacharán mas como continuista que como emprendedor. Su esencia es la esencia de Fidel y Raul: la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse del pueblo y del trabajador.

Que yo lo escriba no quiere decir que lo comparta. Pero todo esto explica por qué un hombre de 58 años que no combatió en la guerra tiene la confianza absoluta de los líderes máximos del país . Su tendencia no puede ser otra que el continuismo marxista de la Revolución.
Pero Miguel Díaz-Canel tendrá por delante el mismo escollo con el que han lidiado en medio siglo Fidel y Raúl: la incompetencia burocrática que en gran medida ha entorpecido el curso de la vida nacional.

Díaz-Canel tendrá que ser él con su pasión encarnizada para llegar con lucidez al fondo de los problemas y afrontarlos hasta sus consecuencias. Pero todo no estará en las manos de Díaz-Canel. Ni lo estuvo en el ímpetu de Raúl ni en la voluntad y audacia de Fidel.

Díaz-Canel viene con aires nuevos que recaba todo poder. Querrá que no le pase lo que tantas veces ha contado Fidel: "Me ocultan verdades para no inquietarme".

Con 58 lúcidas primaveras, Díaz-Canel llega hoy a la  presidencia de Cuba. Lleva mil afanes en su agenda. Desde sus años jóvenes fue un dirigente inquieto, y le gustará inquietarse ahora mas aun, y meterse en el trasfondo de la Cuba de estos tiempos.

Hay una virtud particular en él, al menos la que yo recuerdo desde mis años de periodista provinciano en Villa Clara. Canel jamás rehusaba contestar cualquier pregunta por incisiva que fuera, y nunca perdió la paciencia  ante nada ni ante nadie. Y eso es un buen síntoma para su auto de fe.
A partir de ahora,  el cincuentenario presidente  tendrá mucho con que lidiar, pero el más grave escollo estará en el encubrimiento de las deficiencias que disfrazan las mentiras de toda vida nacional.

La Revolución donde ha crecido tiene logros: científicos, deportivos, culturales y muchos mas. Pero que la incapacidad burocrática ha lastrado los caminos del país, tampoco se puede negar.

Un ejemplo, uno sólo. Nadie olvida en Villa Clara –la provincia de Díaz-Canel– el día de 1985, en que Fidel recorría el Circuito Norte, tras el paso del huracán Kate que devastó la provincia. Ese día, a bordo de su Mercedes, Fidel pidió tomar la Carretera Santo Domingo-Corralillo en afán de acortar el camino.  Castro se llevó una sorpresa. La vía no existía y la reportaban como construida. Mentira burocrática colosal. Hoy ese tramo vial es un hecho agradecido a las grandes rectificaciones del gobierno de Fidel.

Probablemente, Cuba comience  a notar muy pronto  los signos de un gran renovador. Es lo que todo cubano desea. Su desafío es mayor: demostrar que el país puede cambiar.

De él se sigue contando allá en la isla,  que es un hombre de calle, que habla con la gente y se detiene en sus vidas. Tal vez esa es la razón por la que Raúl Castro lo sentó en la vicepresidencia primero, aunque ya tiene detractores que lo miran como un partidario mas del continuismo cubano, Miguel Díaz-Canel es ya el flamante  nuevo presidente de Cuba.   .

18 abril, 2018

El hombre que está llamado a ser el próximo gobernante de Cuba

Dicen que escucha más que habla, tiene cierto atractivo  y le llaman
                         El 'Richard Gere cubano'
       
                 
"El hombre que está llamado a ser el próximo gobernante de Cuba no puede ser más diferente de lo que hoy tienen en la isla, exceptuando que fuera mujer y negra. Pero Miguel Díaz-Canel, próximo a los 58 años, no se apellida Castro, es ingeniero eléctrico sin carrera militar ni batallas de Sierra Maestra", escribió en 2013 el periódico vasco EL CORREO DE BILBAO.



“Si ha sido nombrado por Raúl Castro, es más de lo mismo”, opina la escritora cubana Zoé Valdés, radicada en París. (a la izquierda)
 La periodista también cubana en Villa Clara (provincia de donde es oriundo Díaz-Canel), Mercedes Rodríguez (a la derecha junto a Fidel), escribió estas palabras que parecen proféticas: «La gente le cree, le agrada su figura y esa manera suave pero firme de llamar la atención. Disfruta con una canción de los Beatles, de Silvio, de Pablito; un poema de Benedetti, de Neruda... Importante le resulta existir intensamente. Con hombres así, mi país avanzaría más rápido».

Digo yo, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el número dos cubano, candidato al poder de la isla, “es, sobre todo, un hombre cercano y de a pie”.
En Cuba se habla de él, se habla de sus formas, sus costumbres y su tiempo noble, los años de la gran incondicionalidad a Fidel y su Revolución. Eso nadie lo puede negar, aunque hoy muchos pensemos diferente.

Como le conté a Isabel: «Le corresponderá a él y a otros como él, llevar a Cuba por nuevos senderos, lo que la sociedad espera y desea (dentro y fuera). Y aunque irreversiblemente ahora será un continuista de la Revolución Marxista, deberá mirar hacia adelante y pensar en la necesaria renovación». (JDL)


Le llaman el Richard Gere cubano, ama el deporte y defiende a los gays. Si nada se tuerce, Díaz-Canel pondrá fin este jueves a la era de los Castro.

Isabel Ibáñez/Hoy de Badajoz/Atrio Press

VISTO desde fuera, el hombre que está llamado a ser el próximo gobernante de Cuba no puede ser más diferente de lo que hoy tienen en la isla, exceptuando que fuera mujer y negra. Pero Miguel Díaz-Canel, próximo a cumplir 58 años, no se apellida Castro, es ingeniero eléctrico sin carrera militar ni batallas de Sierra Maestra. Dicen que escucha más que habla, tiene cierto atractivo -le llaman el 'Richard Gere cubano'-, es de provincias y defensor de gays, lesbianas y transexuales en un país donde la homofobia aún habla por boca de muchos camaradas. Raúl Castro le designó su sucesor en 2013, al proclamarle vicepresidente del Consejo de Estado. «El compañero no es ni un advenedizo ni un improvisado», dijo como excusando su juventud en un país que ha hecho de la gerontocracia un arte de gobernar. Raúl confirmó entonces que sus días como jefe de la nación están contados, y ya han llegado a si fin. Este mismo abril de 2018, Raúl Castro deja el poder con 87 años. Pero la longevidad sigue teniendo garantía en la isla.


Dos años ha necesitado Díaz-Canel, serio en la política, bromista en la intimidad, para forjar su imagen de digno mandatario y encajar en un pueblo acostumbrado al carisma primero de Fidel y después de su hermano Raúl. Los viejos militares que integran el aparato del partido, muchos de ellos guerrilleros, tendrán que obedecer ahora órdenes de un civil que solo ha cumplido con el servicio militar obligatorio de tres años en unidades antiaéreas. Aunque la Constitución cubana deje claro que el poder recae en el Partido Comunista.



Díaz-Canel nació en la provincia de Villa Clara, en el centro de la isla. Allí, en la ciudad de Santa Clara, descansan los restos del Che Guevara, lo que la convierte en lugar de peregrinación. Otros llegan cautivados por motivos bien dispares: Villa Clara fue pionera en dar cobijo y libertad al movimiento homosexual y transexual cuando la homofobia era más común en la isla (en esa época se rodó 'Fresa y chocolate' -1994-, sobre la represión de los gays en los años setenta).

"El Mejunje" o "La cueva"


En Santa Clara, donde vive la primera funcionaria cubana transexual (sufrió dos años de cárcel), El Mejunje abre sus puertas, un punto de encuentro, un centro cultural que desde hace más de tres décadas es refugio de rebeldes, tatuados y rockeros cuando esta música andaba proscrita de facto. En este garito se le podía ver a Díaz-Canel con su melena, aficionado al rock (uno de sus dos hijos toca en un grupo de «música alternativa»), como dirigente de la Juventud Comunista y, luego, primer secretario del Partido en la provincia. «Fue incondicional en los momentos más difíciles», recuerda Ramón Silverio, anfitrión de El Mejunje: «Un aliado, un amigo. Cuando al Mejunje aún lo llamaban 'la cueva de los maricones', él tuvo toda la comprensión del mundo, nos traía a compañeros, políticos, artistas... La gente lo sintió mucho cuando lo mandaron a Holguín...».


Añade Silverio que es «cercano, gente honesta que no ha cambiado». Le recuerda bailando, escuchando a los Beatles, amante de la cultura y el deporte; jugaba al fútbol, al béisbol y al baloncesto... Precisamente en los entrenamientos de basket coincidió Díaz-Canel con Guillermo Fariñas, disidente cubano famoso por sus huelgas de hambre, que le define como «afable, exigente y pragmático», aunque «no es el Gorbachov cubano», avisa.

Era de esperar que, en un país donde todo suele ser blanco o negro, estas novedades no convencieran a los anticastristas. Hasta su apellido sirve para llamarle «canelo». En resumen: si ha sido nombrado por Raúl Castro es más de lo mismo. Así opina la escritora Zoé Valdés: «¿Crees que un hombre de Raúl Castro, nombrado a dedo, constituirá una novedad? Ha habido otros y mira dónde están, tronados, en Plan Pijama (retiro forzoso) o en prisión domiciliaria, y algunos tenían una carrera más gruesa e interesante que este señor. Sin nombrar a los asesinados o muertos en extrañas circunstancias». 


Francisco Rodríguez, periodista del diario 'Trabajadores' -órgano de la central sindical-, gay y bloguero de influencia (paquitoeldecuba.wordpress.com), no se atreve a calificar a Díaz-Canel como la gran esperanza del movimiento gay, «porque no es algo de una persona, pero su apoyo es muy importante». Sobre su ascenso, considera que «nadie con criterio serio puede descalificar un cambio de este tipo. Tiene experiencia desde la base, no es un dirigente probeta, ha pasado por muchos puestos hasta que fue ministro de Educación. Da la impresión de escuchar más de lo que habla y hay que reconocer que con 57 años tiene una imagen muy atractiva, que no viene mal en una figura política incluso en Cuba», zanja.


Rumba, ron y cubanas


También le conoció en su juventud el periodista cubano afincado en España, Jesús Díaz Loyola (atriopress.blogspot.com.es): «Me saca cuatro años. Nos encantaban la rumba y las cubanas, el ron y la cerveza. Su melena es la misma que ha llevado hasta hace poco, la que llevábamos por moda. Pocas veces usaba los 'Lada 1600' soviéticos porque iba en bicicleta. Es un hombre cercano, de a pie. El espíritu de atleta, común a todo cubano, lo justifican en él las colosales marchas juveniles, caminábamos días enteros, nos divertíamos, acampábamos en cualquier parte, dormíamos y hasta ligábamos con alguna criolla, pero sobre todo eran los años nobles de la gran incondicionalidad a Fidel y su Revolución. Eso nadie lo puede negar, aunque hoy muchos pensemos diferente». Y concluye: «Le corresponderá a él y a otros como él llevar a Cuba por nuevos senderos, lo que la sociedad espera y desea. Y aunque irreversiblemente ahora será un continuista de la Revolución Marxista, deberá mirar hacia adelante y pensar en la necesaria renovación».


En aquellos años de Villa Clara, la periodista y paisana suya, Mercedes Rodríguez dejaba escritas estas palabras que parecen proféticas: «La gente le cree, le agrada su figura y esa manera suave pero firme de llamar la atención. Disfruta con una canción de los Beatles, de Silvio, de Pablito; un poema de Benedetti, de Neruda... Importante le resulta existir intensamente. Con hombres así mi país avanzaría más rápido».


Nació el 20 de abril de 1960 en una finca familiar en Las Villas, en el centro de Cuba. Su padre trabajaba en una planta de cerveza y su madre era maestra. En 1982 se graduó en Ingeniería Civil. Después cumplió con el servicio social, pero no es militar. Con su primera esposa tiene dos hijos treintañeros. Ahora está casado con una profesora universitaria.

Trabaja de profesor universitario y entra en la Unión de Jóvenes Comunistas. Entre 1987 y 1989 cumple una 'misión internacionalista' en Nicaragua. En 1994 se convierte en primer secretario del partido en Villa Clara. En 2003 pasa a Holguín. En 2009 le nombran ministro de Educación Superior. Y en 2012, vicepresidente del Consejo de Ministros. Este jueves, 19 de abril, será elegido nuevo presidente de Cuba después de casi 60 años bajo el poder de los Castro.

19 marzo, 2016

LA HABANA ESPERA UN EJÉRCITO QUE YA NO ES EL DEL IMPERIO

El anuncio del Presidente norteamericano Barack Obama de visitar Cuba tuvo repercusión inmediata en los medios y desató un mar de conjeturas y opiniones, mayormente favorables. Mañana, por fin, llegará Obama a La Habana.
Sin duda, 20, 21 y 22 de marzo, serán tres días de pasos sólidos con el rumbo impreso por el actual inquilino de la Casa Blanca en su política hacia Cuba desde el anuncio simultáneo realizado por él y el presidente cubano, Raúl Castro, el 17 de diciembre del 2014, acerca de la decisión de los dos países de restablecer relaciones diplomáticas, mas de medio Siglo después, desde que fueran rotas en enero de 1961.
Tras un grupo de avances en el largo camino hacia la normalización plena de los vínculos mutuos, mañana por fin, llegará Obama a la isla.
CONFESIONES DESDE LA HABANA 
"Estamos los cubanos en la fiebre de antes, durante y posterior al viaje de Obama." —narra la crónica desde la isla.
Las medidas de embellecimiento y seguridad internas se han extremado para atender un ejército que ya no es el del imperio. 
OBAMA COMO UNA VEDETTE 

¿BAILARÁ EL PRESIDENTE 
EN LA HABANA?
Ser el mandatario de un país no difiere en nada del lado humano de estos líderes; en Obama mucho menos, que ya demostró sus dotes de baila'or durante su visita a Kenia el pasado año, después que también lo hiciera junto a su esposa, Michelle Obama, durante la tradicional celebración tras la toma de posesión en 2013, cuando pusieron el broche a su fiesta de investidura con un baile a ritmo de "soul".

Ahora la pregunta es si a "los Obamas" les saldrá el ‘Sergio Baila'or’ que llevan dentro, y bailarán también en La Habana.
Por lo pronto esta es la...
CRÓNICA EN LA VÍSPERA 
La Habana ha cambiado un poco su fisonomía ante los preparativos para ofrecer una imagen “alegre y bonita” al inquilino de la Casa Blanca y su nutridísima delegación, integrada, entre muchos otros, por 20 congresistas.
Más de 10 cuadras paralelas y transversales al hotel Habana Libre, centro de prensa internacional, fueron pavimentadas totalmente, y edificios cercanos pintados y los árboles podados. 
 Los llamados baches, que habitualmente duermen un sueño eterno, han sufrido la “embestida” de cilindros y numerosas brigadas de obreros que no sabe de dónde salieron.  
La Habana Vieja se beneficia de igual labor embellecedora, pues el gobernante invitado la recorrerá. 
Desvíos de calles, prohibición de parqueos de autos y cambios en trayectoria de rutas de ómnibus también ocurrirán domingo, lunes y martes. 
Los vetustos y con frecuencia semiderruidos inmuebles de las proximidades del estadio Latinoamericano de pelota, en el Cerro, fueron “salpicados” por el efecto bienhechor de la pintura.
Obama presenciaría un juego entre la selección cubana y un equipo de las grandes ligas profesionales, el primero en décadas. En el equipo de los Tampa Bays vendrá un pelotero cubano considerado aquí desertor. Quizás el locutor oficial anuncie su nombre si el manager lo utiliza.  
Las medidas de embellecimiento y seguridad internas se suman a las adoptadas por el visitante estadounidense, para atender una enorme caravana de autos, asesores, auxiliares, periodistas, esposa, hijas, en fin, un ejército que ya no es el del imperio. 
Estamos los cubanos en la fiebre de antes, durante y posterior al viaje de Obama, al que se refieren elogiosamente pasajeros de ómnibus, transeúntes, vecinos y otros ciudadanos de a pie.
Obama es como una vedette, claro, altamente bronceada, que con sonrisa distendida llega a La Habana a interactuar –según sus palabras- con los cubanos.   

25 febrero, 2016

COMO RECUERDO A "MONGO", EL MAYOR DE LOS HERMANOS CASTRO

Dicen que se parecía a Fidel, pero era Fidel el que se parecía a él. 


El hombre que le dijo a Fidel en el periodo especial, si aquí nada se resuelve: 'Apaga y vámonos'

Ha muerto el martes último en La Habana, a los 91 años, Ramón Castro Ruz, el hermano mayor de los Castro.

Tras el desplome del socialismo europeo, cuando un periodo especial de limitaciones y carencias comenzó a arreciar en Cuba y las cosas empezaron a ir mal, "Mongo" Castro fue el cerebro que dijo, no los decía a los periodistas cuando nos reuníamos en torno a él: "Yo se lo digo a Fidel, si con estas medidas de la máxima austeridad no se resuelve nada, apaga y vámonos". 

Y ciertamente, eran los tiempos de lo más austero de Cuba. Los tiempos del eslogan del "hacer más con menos (recursos)". 

Desde mucho antes, desde los tiempos cruentos de la Guerra Fría, en Cuba, vivíamos más pendientes con los signos de transparencia de la glasnost y la perestroika soviéticas que con los síntomas de las fuertes limitaciones que se nos venía encima. Y esas limitaciones llegaron de golpe tras la desintegración total de la ex Unión Soviética —la mano tendida de Cuba—, en 1991. 

Entonces, Ramón Castro, que miraba claro y transparente, siempre decía que no eran tiempos "para andarse en juego". Tal vez por eso siempre vivió entre el sol y la sombra.

A "Mongo" Castro, le gustaba recorrer los campos y detenerse al pie de los cañaverales con los periodistas, a quienes nos decía mil verdades cuando los corifeos no querían verlas.

Lo hizo en el Ministerio del Azúcar, en el de la Agricultura, y cogió mil dolores de cabeza en medio de las contiendas fracasadas, cuando los corifeos de la burocracia que se le arrimaron —técnicos y estrategas vividores del poder—, se empeñaban en justificar el estancamiento del país . 

Ramón Castro Ruz, el primero de tres hermanos varones —después vino Fidel (89 años) y Raúl (84)— había nacido  en el poblado de Birán, en Mayarí, un municipio de la antigua provincia de Oriente,  el 14 de octubre de 1924.

Más conocido en toda la isla por su mote de "Mongo" —como llaman a los Ramón— fue el segundo hijo que el español de origen gallego Ángel Castro tuvo con su segunda mujer, Lina Ruz, quienes además tuvieron a Ángela María, su primogénita fallecida en 2012, a Juanita, Emma y Agustina. Raúl es el penúltimo de siete hijos y actual gobernante desde que reemplazara en el cargo a Fidel en 2006, por una enfermedad que le imposibilitó seguir con el poder.
Ramón, Emma, Fidel, Angelita, Raúl y Agustina, en 1985.

Ramón Castró estudió junto a sus hermanos en el Colegio de Dolores, de los jesuítas, en Santiago de Cuba; luego cursó Ingeniería Agrícola en la Universidad de La Habana, y a partir de ahí se consagró a la vida de los campos. 
Aunque poco se ha difundido de su vida privada, tuvo un matrimonio con Aurora Castillo Valdivia, con quien tuvo cinco hijos. 

Por la similitud de la barba que les identificaba y su gran tamaño, le solían decir que se parecía a Fidel, pero él espetaba con una frase: "No!, es Fidel el que se parece a mí, porque yo soy mayor que él". Era un hombre de casi dos metros, robusto, barba rala y mirada intensa —como Fidel—, que vestía casi siempre con una guayabera impoluta y pantalón ancho. 

A pesar de que no era demasiado conocido a nivel internacional, "Mongo" se pasó la vida haciendo lo que más le gustaba, andando y desandando los campos de Cuba. Era un campesino de pura cepa, un hombre de pueblo, que mantuvo cargos administrativos como asesor por sus experimentados conocimientos de la agricultura y la ganadería. 

Su cargo más emblemático fue el de director del Plan Especial Genético de Valle de Picadura, al sur de La Habana, y ejerció también como asesor de los ministros de la Agricultura y del Azúcar.

En el Picadura de los ochenta, Ramón, cuando ya era un consumado veterinario de profesión, vivía una pasión desenfrenada por la inseminación artificial de vacas con el semen de poderosos toros canadienses. La familia Castro tenía allí una especie de estancia argentina donde criaban puercos y vacas de carne y de leche. Las cooperativas lecheras de todo el valle —que proliferaron por toda Cuba después— tenían que conseguir la leche que alimentaba a todo un pueblo, y esa responsabilidad nació con el hermano mayor de Fidel y un especializado equipo de trabajo que él dirigía.

Su vida política activa, tuvo vitalidad en las filas del gobernante Partido (único) Comunista de Cuba y como diputado del Parlamento Cubano.

Conoció el rigor del presidio antes de que llegara la Revolución de Fidel, en un encarcelamiento en 1953, durante el régimen de Fulgencio Batista.

Su muerte ocurrida este martes, rompe con el mito popular de que "los Castro son inmortales."

Muchos de los cubanos más viejos, alardean de la larga longevidad de los criollos. Muchos septuagenarios y octogenarios de hoy, incluso piensan que podrían sobrevivir a Fidel Castro… pero los Castro se ríen de la muerte como de su irredimible derrota. Su padre Ángel vivió hasta los 82 años. "Mongo" Castro que se fue con 91, solía decir: "nosotros tenemos una buena genética".

Este es el "Mongo" Castro que recuerdo cuando yo pulía mis años vitales en el periodismo cubano como reportero de zafra en La Habana de los 90, entre la redacción de Radio Progreso y el Ministerio del Azúcar. Un hombre de fijaciones previsibles sobre el futuro del país por duras que fueran.

UN REALISTA DE SU TIEMPO

No era un seductor con la palabra como Fidel, pero como asesor de los principales ministerios de la isla —Azúcar y Agricultura— salía en busca de los problemas donde estuvieran, en los cañaverales de  Oriente o en las Vegas de tabaco de Occidente. Por cualquier parte siempre aparecía "Mongo" en su Jeep verde olivo, exhalando a veces el humo de un puro que invadía su entorno.

Con el buen gen de los Castro, nunca faltaba un libro o una carpeta entre sus manos, quizás con todo el cúmulo de información que siempre le acompañaba como hombre bien prevenido. Era ferreamente disciplinado. En las reuniones, casi siempre era de los primeros en llegar, muchas veces antes que los periodistas.

En sus charlas prolongadas, era lúcido como la fortaleza física que le acompañaba. En eso también Fidel se parecía a él. De hablar pausado, con voz casi inaudible, pero segura y de no tener para cuando acabar, tal vez por la perseverancia que ha caracterizado siempre a los Castro por no temerle al riesgo ni a la mismísima muerte. 

Muchos intentos de asesinato contra su emblemático hermano se han malogrado a lo largo de más de medio siglo, y hasta hoy todos sus adversarios se resignan a la inmortalidad de los Castro irradiando siempre fuerza y poder. Es una verdad ineludible.

Los informes desde La Habana, no desvelan de qué ha muerto Ramón. Pero diría con toda seguridad, aunque hayan muchas cosas en las que piense diferente, que "Mongo" se fue satisfecho de todo lo vivido como lo hará Fidel un día. 

García Márquez decía de Fidel que "no hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad." Así también era Ramón cuando se aferraba a los campos y a la realidad que lo tocó. En eso, era él quien se parecía a Fidel. 
Con Ramón, los diálogos fluían en cualquier parte, lo llamaban "Mongo" y no se disgustaba. Al contrario, bromeaba con su gran sentido del humor.

Cuando el periodo especial comenzó a arreciar en Cuba y las cosas no iban bien. "Mongo" Castro fue el cerebro que dijo: "Si con estas medidas de la máxima austeridad no se resuelve nada, apaga y vámonos". 

Fidel se aferró a su Revolución, aún cuando se sabía lo que iba a venir después del derrumbe del socialismo del este europeo. Pero "Mongo" y cualquier cubano sabe que el mayor daño en Cuba lo han hecho los corifeos de la burocracia. 

Por ese afán de la testarudez cuartelera, quizás en muchas partes la muerte de Ramón Castro tenga polémica. Como la tendrá el día final de Fidel. Entonces será la hora del balance de cómo, poco a poco, una Revolución perdió la sustancia originaria, abandonó sus cursos libertarios y entronó por el burocratismo excesivo con los corceles de la incompetencia que se le arrimaron.

EL ENGAÑO Y LA MENTIRA
Los tres hermanos Castro: Raúl, Fidel y Ramón.

Cuando el huracán Kate asoló a la central provincia de Villa Clara en 1985, Fidel apareció como siempre a la hora de la tragedia. Aquel viaje suyo fue revelador de uno de los muchos engaños a los que su propia casta le ha sometido durante años. 
Para hacer su trayecto desde La Habana rumbo al centro de la isla, tomó por la Carretera Central que bordea toda la Costa Norte. Al llegar a la altura de Corralillo, Fidel indicó acortar distancia por la vía a Santo Domingo que llevaba al centro del país, pero se encontró con que la carretera que un día le reportaron como acabada, no existía. Como esta, así montones de mentiras de los corifeos que se le arrimaron a lo largo del camino. 
Aquel engaño costó "largar cabezas" como se dice en Cuba a la hora de destronar a alguien que no cumple con el sagrado deber de la Revolución. La carretera al final se hizo, no sin antes hacer un pase de cuentas que costó fulminantes sustituciones y destronamientos de muchos cargos como el ministro de la Construcción. Un daño —el del engaño y la mentira— que ha costado puestos en Cuba revolucionaria toda la vida.

Se hizo la carretera Santo Domingo-Corralillo como se hizo el pedraplén Caibarién-Cayo Santa María, obras grandes de ingeniera que únicamente se podía permitir la capacidad de acción de Fidel, como estuvo la mano de su hermano Mongo tras muchas logros agrícolas también. 

Pero el ingrediente que la ha faltado a la Revolucion de los Castro siempre es la de la capacidad de actuar y hacer de los súbditos. Por eso perdió sustancia su Revolución. 

Por eso en la medular crónica que escribió García Márquez caracterizando a Fidel dijo que el peor daño se lo han hecho "los que escamotean la verdad y se le ocultan para encubrir deficiencias..., una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria..."

Se fue "Mongo", se irá Fidel y la vida seguirá. En realidad, fue la sumisión apestante, el espíritu obcecado, cuartelero y burocrático de los súbditos que fueron arrimándose y ensombrecieron los caminos por todas partes, porque si no Cuba hoy no sería lo que es.


05 enero, 2014

Rafael Solano: «El monseñor Carlos Manuel de Céspedes que yo conocí»


EL VICARIO DE LA CONCORDIA
"Era de un alma extraordinaria y de un gran corazón".


        

 Monseñor Carlos Manuel de Céspedes  y el realizador cubano Rafael Solano.                                                        

Jesús Díaz Loyola (ATP)

EN EL VERANO DE1988, cuando Rafael Solano fue hasta el Arzobispado de La Habana a entrevistar a monseñor Carlos Manuel de Céspedes, no sabía que iba en busca de una declaración de premio.

Tres meses después, en el otoño, su reportaje "Encuentro de los Dioses", reforzado en la esencia de la sabia de Céspedes, mereció el premio Rey de España de Periodismo.

Entre prelado y periodista hay una similitud, los dos han sido contempladores latientes del proceso de la vida, aunque mucho haya llovido entre pasado y presente.

Desde la admiración y el respeto, Solano lo justifica: "Carlos Manuel  pertenece a una trilogía de cubanos, cuyo acervo cultural es inigualable. Los otros dos son José Martí y Fidel Castro".

"El encuentro de los dioses" iba matizado en la común esencia de la religiosidad del pueblo cubano, que tiene un sustrato católico antiguo como lo habría contado el   propio Vicario de La Habana: Los cubanos "tienen un conocimiento de la fe y lo viven con mucha identidad. Se mezclan, sobre todo, las religiones de origen africano y así surge el fenómeno de la santería, que está muy expandido en el pueblo".

El producto acabado de Solano fue una revelación del sincretismo que sigue a los cubanos en cualquier parte con puras influencias de origen africano. En diez minutos resumió una historia milenaria de transculturaciones, en las que monseñor Carlos Manuel Céspedes incursionó toda la vida.

"Recuerdo cuando lo entrevisté para el "Encuentro de los Dioses" —rememora el autor—. "Me recibió con una sencillez extraordinaria, utilizando la broma como demostración de buen cubano".

Rafael Solano Morales es un profesional cubano afincado en Madrid, destinado en Radio Exterior de España. Su laureado radio-documental es un documento para la investigación del sincretismo religioso como lo fue también "Pacto con el diablo", "Fuerza de los espíritus" y “Llegaron de Canarias”, Premio España de Radiodifusión 1986. Ahora todos forman parte del testamento histórico que cada sábado Solano entrega con las Estampas que escribe para Radio 5, a las 6:45 pm. desde Madrid.

Solano no ha olvidado nunca la calidad humana del sacerdote que fue un referente permanente en su periodismo de investigación: "Era un hombre querido, de un alma extraordinaria y de un gran corazón".

Y lo evoca también en los momentos más cruciales de la relación de la iglesia con el Estado: "Si la iglesia ha conseguido armonía dentro del proceso revolucionario, eso se debe en gran medida a la diplomacia de Carlos Manuel de Céspedes".

UN HOMBRE CLAVE 

Muchos en Cuba lo vieron como un hombre clave, un interlocutor entre la iglesia y el estado en momentos de mucha tensión. El propio Carlos Manuel de Céspedes afirmó después que esa relación tuvo "fuertes" choques con el gobierno, pero se normalizó finalmente.

"Hoy día (...) la situación de la Iglesia en Cuba es una situación normal, completamente normal, como puede ser en cualquier otro país católico y mejor que en muchos".

Céspedes, que murió el viernes en La Habana con 77 años, dedicó más de medio siglo al sacerdocio en la isla. Su labor mediadora entre la Iglesia y el gobierno de Fidel Castro fue vital en los años de mayores tensiones.

"Cuba no fue una excepción entre los gobiernos marxistas. En todos los países que fueron marxistas, desde el punto de vista ortodoxo, hubo conflictos con las iglesias", católicas y no católicas.

La crisis de la Iglesia Católica en Cuba fue crucial a principios de los sesenta cuando esta criticó el rumbo que tomaba el régimen. Entonces fueron expulsados de la Isla más de un centenar de sacerdotes. Eso es verdad.

Sin embargo, el acercamiento real se inició con el viaje del papa Juan Pablo II a Cuba en 1998 y "ha sido una cosa ni impuesta ni rápida", sino de "maduración lenta" y "sincera por las dos partes".

El testimonio de Carlos Manuel de Céspedes acerca de una relación renovadora entre la iglesia y el Estado, fue expresado reiteradamente por el prelado en medios oficiales cuando ya la vida de fe de los cubanos gozaba de normalidad.
En realidad, el clímax del acercamiento definitivo se produjo en 2010 con un inédito diálogo entre el jefe de la Iglesia Católica, el cardenal Jaime Ortega y Raúl Castro, tras meses de fuertes críticas internacionales por la muerte en huelga de hambre del preso político Orlando Zapata, y la represión de protestas de la disidencia interna, que derivó en la excarcelación de más de un centenar de presos, entre ellos los disidentes miembros del Grupo de los 75, encarcelados en la primavera de 2003.

Hoy por hoy, en Cuba, el quince por ciento de los 11,2 millones de habitantes es practicante de una religión definida, otro quince se dice ateo, y el resto —el 70 %— son creyentes de marcado sincretismo religioso, sobre todo el cristianismo y cultos de origen africano.

VIDA DE UN 
MONSEÑOR


Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, consumía sus días como vicario de la zona oeste de La Habana. 



Un tromboembolismo acabó el viernes con su vida fecunda.

A lo largo de 50 años, ofició simultáneamente como párroco de Santa Fe, Punta Brava y Guatao (1964 a 1972), párroco de Jesús del Monte (1970 a 1980), párroco del Santo Ángel Custodio (1980 a 1995) y párroco de San Agustín, en Miramar, La Habana, donde vivió hasta el final de sus días.

Céspedes había nacido en La Habana, el 16 de julio de 1936. Su prolífica vida lega también su estatura de gran ensayista y escritor que le hizo ver como una de las personalidades más influyentes y reconocidas, no sólo de la Iglesia sino también de la cultura en general.

Siempre llevó con orgullo el nombre de su tatarabuelo, Carlos Manuel de Céspedes, conocido como el «Padre de la Patria» y que marcó el inicio de las guerras de Independencia en Cuba, el 10 de octubre de 1868. 

SU FORMACIÓN 

Carlos Manuel de Céspedes, doctor en Derecho y Filosofía por la Universidad de La Habana, estudió Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, entre 1959 y 1963. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1961 en Roma y a su regreso en 1963 ejerció como Prefecto de Disciplina en el seminario El Buen Pastor, donde había estudiado, puesto en el que permaneció hasta 1966. Desde entonces y hasta 1970 fue rector del seminario San Carlos y San Ambrosio, en el que, además, fue profesor de Sagrada Escritura.

Como parte de la jerarquía de la Iglesia católica local ocupó los cargos de vicario general de la diócesis de La Habana y fue, además, secretario de la Conferencia Episcopal y  consultor del Secretariado Pontificio para los No Creyentes de Roma.

En 2006 fue recibido como miembro de la Academia Cubana de la Lengua, en el que ocupó el sillón de la letra U, y se convirtió en el tercer dignatario católico miembro de esta institución desde su fundación en 1926, después del cardenal Manuel Arteaga y el arzobispo de La Habana, Evelio Díaz.


Entre sus libros más valorados figuran la novela «Érase una vez en La Habana», publicada en España en 1998, el volumen de narraciones breves «Zarpazos a la memoria» (2001) y «Pasión por Cuba y por la Iglesia» (Biografía del Padre Félix Varela, Madrid 1999)

También, Orientaciones actuales de la teología católica (cuaderno, La Habana 1995)
Recuento (antología de artículos periodísticos, Miami 1992)
Canciones del atardecer (poemas de 1992, Miami)
Promoción humana, realidad cubana y perspectivas (ensayo, Caracas 1996)
Fiesta innombrable (larga entrevista, poemas y ensayos, Holguín 1999)
Cuadernos varelianos (cuatro ensayos sobre temas varelianos, La Habana 1999)
Zarpazos a la memoria (cuatro relatos testimoniales, Madrid 2001).

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, cierra un capítulo generacional en Cuba de familias instaladas en su país desde los inicios de la colonización española e involucradas en la vida política, económica y cultural en diversas etapas de la historia.

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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