21 julio, 2013

Reinaldo Arenas visto por Cabrera Infante

ENTRE ELLOS HAY UNA SIMILITUD QUE NO ESCAPA A TODA LA FUERZA DE LA NOSTALGIA DE LA CUBA QUE LLEVAMOS DENTRO:  En cualquiera de sus textos, el delirio estalla, se disemina, se extravía por las calles de una Habana tan oscura como brillante.

Con la carga de penas y frustraciones que llevaba encima, Reinaldo Arenas acabó su existencia breve suicidandose.  El cine español lo inmortalizó con "Antes que anochezca", la narración fílmica del calvario que fue su vida. "Antes que anochezca" es la historia cruenta que llevó y que comenzó a escribir en el habanero Parque Lenin. "Antes que anochezca", porque todo lo que hizo, Reinaldo lo escribió antes de que anocheciera, ya que no había luz. Su vida mas cruel fluye en la alcantarilla donde se refugiaba en los suburbios de La Habana.

Otro extinto escritor cubano, Guillermo Cabrera Infante, lo retrató así para El País: 

La breve vida infeliz de Reinaldo Arenas

Guillermo Cabrera Infante. 
El País. 
5 septiembre de 2000

Decir que Reynaldo Arenas atravesó como un cometa la literatura cubana y no decir que fue un bólido salido del infierno es mentir a medias. Reynaldo (como le gustaba que escribieran su nombre y al acortarlo la amistad lo convertía en rey) empezó como un revolucionario y terminó como lo que siempre fue, un rebelde con varias causas. Antes que anochezca: "Tres pasiones rigieron la vida y la muerte de Reynaldo Arenas: la literatura no como juego, sino como fuego que consume; el sexo pasivo y la política activa". Pero no era suficiente. Seguí: "De las tres, la pasión dominante era, es evidente, el sexo. No sólo en su vida sino en su obra". Su vida sexual comenzó comiendo tierra, que ya Freud señalaba como una actividad sustitutiva del sexo por la coprofagia. Por supuesto Freud no podía saber que la pobreza, además del sexo, condenaba al niño Rey a comer tierra. Pero el adolescente subía a veces del suelo de tierra roja a los verdes árboles, donde era un rey aéreo por unas horas en su trono vegetal.

Reynaldo Arenas había nacido en Aguas Claras, no lejos de Gibara donde nací. Aguas Claras había sido una última estación del tren Gibara-Holguín en los años treinta. Pero cuando nació Arenas, que por su apellido podía haber comido arena, en las playas de Gibara, la parada del tren que venía de la costa había desaparecido, no llevada por el viento de la pobreza, sino por el huracán de la miseria. Sus futuras biografías dijeron luego que había nacido en Holguín. Aguas Claras era una aldea graciosa que pasaba rauda por las ventanillas del tren, pero Holguín era un pueblo sin gracia que quería ser una ciudad espléndida. Pero más espléndido fue Reynaldo por un tiempo.

Bajando de los árboles, apenas aprendió a escribir, tatuaba poemas con un cuchillo en el tronco de cada árbol. Un bolero temprano parece describir esta acción: "En el tronco de un árbol una niña / grabó su nombre henchida de placer. / Y el árbol / conmovido allá en su seno / a la niña una flor dejó caer". Ya Reynaldo era mirado por su abuelo como un niño raro, que grababa en el tronco de un árbol su nombre a medias. El abuelo, poseído de un furor extraño, cortaba con un hacha los troncos. Pero Reynaldo proseguía (perseguía la poesía de los nombres) su tarea de tallar Rey en los árboles.

Todo lo que cuenta Arenas en su primer libro, su primera novela, Celestino antes del alba, que le ganó muy temprano un segundo premio literario cuando ya era evidente que debía ser el primero de la casta de los escritores Castrados. Arenas encontró otros árboles, otros libros para esconder sus poemas en prosa y escribió otra novela, El mundo alucinante. Si en Celestino se poblaba de hachas el relato, en El mundo proliferaban, alucinantes o no, las cadenas. Con esta segunda novela ganó un primer premio -en el extranjero y en un extranjero en su tierra se convirtió su autor-. Por haber enviado un manuscrito al exterior sin permiso de su tiránico abuelo, que había trocado las hachas por ojos ubicuos, fue condenado a padecer en su tierra, que ya no era la de Aguas Claras de la que comió, sino de La Habana, condena capital, donde se distinguió por dos condiciones humanas que el régimen, dueño de los árboles y las cadenas, escribía su nombre con hachas. Pero Reynaldo se hizo claro en lo oscuro entre los cuentos de las callejas habaneras: fue un homosexual evidente y un escritor vidente allí donde el autor veía oscuro por espejo claro. Y Reynaldo se convirtió en la loca epónima, como dos generaciones antes lo había sido Virgilio Piñera, maestro y mentor. Pero si Virgilio era contenido y sobrio (excepto cuando fumaba su cigarrillo perenne: entonces Marlene Dietrich se apoderaba de sus gestos, de su humor y de su humo) Reynaldo era expansivo y barroco de maneras cuando Virgilio nunca padeció del barroquismo lírico que Góngora contagiaba a Lezama. Virgilio era la facilidad cuando Lezama opinaba con Mallarmé que "sólo lo difícil valía la pena".

La dificultad de vivir bajo un régimen totalitario le valió a Reynaldo una pena de cárcel: sólo le ganó Virgilio en la cárcel por un día y el desprecio oficial toda su vida.

Pero Virgilio nunca tuvo la franqueza oral (en todos los sentidos) de su discípulo díscolo. Las memorias de Arenas hechas cine ahora por Julian Schnabel (pintor que se convirtió en director de cine importante con su Basquiat, biografía última/ íntima del pintor haitiano de Nueva York, artista del graffito -en italiano quiere decir rasguño- que abrió una gran herida en las paredes y en su vida) son de una escritura lacerante en la carne cruda entre indecente/ inocente. Como su vida. Basquiat, por ser la vida de un artista visual, encubre no la obscenidad marcada en las paredes, sino la biografía casi divina de un artista adolescente que lo único de que adolece es una vida descrita más que escrita: exactamente la vida de Arenas. En el libro de Arenas no sólo es obsceno el relato, sino la propia vida que la obscenidad le ha obligado a asumir: una vieja sociedad presentada como el único futuro posible le condenaba a ser un hombre nuevo. No a la medida de muy macho que preconizaba su autor, el súcubo siniestro del totalitarismo, sino de una existencia que sólo puede ser descrita como un juego de manos, de manos entre hombres que se identifican con las mujeres y otros hombres que se consideran más machos: como el pederasta activo que posee al pederasta pasivo es un supermacho porque, razona, fornica a otro hombre. No creo que esta dualidad es ahora dudosa porque Arenas no era Virgilio Piñera como tampoco fue Lezama. La categoría aquí, para futuro horror de Guevara (el otro Guevara, el heterosexual), era de veras no un hombre nuevo, sino un marica nuevo. Eso le permitió escapar a todas las redadas, sobrevivir en la miseria y salir de la cárcel castrista, donde la pederastia era hastía, sin haber tenido un sólo percance homosexual. Como su vida en la cárcel estaba hecha de lances homosexuales aunque, paradoja, Reynaldo se casó cuando su mentor Virgilio, como el otro Virgilio, nunca tuvo mujer. Pero la boda de Arenas fue un acto de bondad, casi de caridad hecha a una mujer con problemas, otros problemas. Otra paradoja, a la novela que es el sólo antecedente de Antes que anochezca (a Hombres sin mujer de Carlos Montenegro) sólo le concierne la vida sexual en la cárcel, casi como a Genet.

Pero Reynaldo va más allá de Montenegro porque habla del sexo en la cárcel (no precisamente el suyo), en libertad, en la ciudad, en el campo, en su niñez, en su vida adulta y su sexo se manifiesta entre niños, con muchachos, con adolescentes, con bestias de corral y de carga, con árboles, con sus troncos y sus frutos, comestibles o no, con el agua, con la lluvia, con los ríos y con el mar mismo. Su pansexualismo es siempre homosexual y ubicuo, pero al revés de Genet, lo trasciende una poesía verdadera que lo hace una versión cubana y campesina de un Walt Whitman de la prosa.

Esta pansexualidad permea sus memorias y la película de sus memorias, pero Schnabel no está interesado únicamente en la sexualidad de Arenas, a veces lastimosa, como con su vida de perro perseguido, apaleado y encerrado y obligado de nuevo a vivir en la fuga que no cesa. Ni siquiera amengua ésta cuando logra escaparse de Cuba mediante una triquiñuela que sería increíble (convertir su apellido en Arina en su carnet de identidad), si no fuera verdad. Como toda la película, que es una visualización de la novela de la vida de un miserable, como un oscuro Papillon (que quiere decir mariposa en francés) en Papillon, porque Reynaldo fue una mariposa nocturna, aunque también se escapó de una versión de la Isla del Diablo.

Schnabel usa toda la literatura del libro en diversos tableaux vivants (sin, por supuesto, las connotaciones sexuales) y a veces utiliza otras fuentes no literarias (como la entrevista que hizo a Arenas Jana Boková en Habana para la BBC de Londres) para filmarlas de nuevo. Esta entrevista es uno de los momentos emocionantes del filme; gracias al encuadre y la fotografía en lo que es casi una copia no de la vida real, sino de la versión de Boková y, sobre todo, del contexto que es el texto de la vida de Arenas. Uno siente finalmente una lástima que no viene de Arenas, que nunca se tuvo lástima, sino del espectador de una vida irreal.

El contenido de toda la película es La Habana (y unas pocas secuencias neoyorquinas), una Habana no reconstruida sino construida con los elementos dispares que conforman las diversas locaciones de México, que forman la vida de Reynaldo en una cárcel dentro de la cárcel. Se la ofrece, paradójicamente, la ciudad que fue un dominio encantado, cantado antes por sus dos mentores, ese dúo dudoso, Lezama y Virgilio. Para ellos, por ellos esta versión es una suerte de reivindicación de Arenas: él es el personaje central y el protagonista con un solo, formidable antagonista: el estado totalitario que ha conducido su vida por un laberinto existencial. Para lograrlo Schnabel escogió a un actor español, Javier Bardem. ¿Un error? Todo lo contrario: Bardem es el sostén de toda la película, desde que el personaje se embarca en una absurda aventura guerrillera en la que Reynaldo, como una prefiguración, huye de su casa, de su madre y del hombre para encontrarse por primera vez con su destino. En el que habrá más fugas, más realizaciones de proyectos absurdos y más hambre -y, lo que es más decisivo, así se inicia la persecución de Arenas por toda la geografía cubana y por entre el plano general de La Habana.

Hay que hacer párrafo aparte para la actuación de Bardem, que es un prodigio a la vez de mimetismo y de creación. Bardem, un evidente heterosexual en la vida, recrea a Reynaldo con todos los manerismos de Arenas y todo lo ve a través de su mirada lánguida y desmayada y sus gestos que evocan a un Piñera más joven, más aventurero y finalmente más valiente y definen la pasividad del personaje a la vez que con sus brazos confina el límite de su heroísmo al caer (facilis decensus Averni) y al recobrarse de ese Averno para revivir en el invierno de Nueva York con la alegría de quien ve caer la nieve por primera vez, hasta que se hunde en el infierno del sida.

Hay otros momentos de actuación que son la revelación de un actor desconocido o solamente conocido hasta ahora no como actor. Me refiero a Manuel González, que hace una creación a la vez cómica y altruista de Lezama Lima, aquí con todas sus libras y señales. Es lástima que Héctor Babenco intente ser un Piñera que nunca es Virgilio. Pero con Bardem nos basta.

Before night falls será una película en competición en el Festival de Venecia. Si hay justicia en el Lido (y a veces la hay pero otras no la hay, ay) Javier Bardem será, por haber sido Reynaldo Arenas por dos horas, premiado por una actuación maestra y una aparición segura en el roster de los nuevos actores del cine. Ya lo era en el cine español. Desde ahora lo será en todas partes. Sobre todo si se sabe que comparte reparto con dos de los grandes actores del Hollywood del momento: Johnny Depp y Sean Penn en sucesivos y maestros camafeos.

DOS POEMAS DE REINALDO

De modo que Cervantes era manco

De modo que Cervantes era manco;
sordo, Beethoven; Villon, ladrón;
Góngora de tan loco andaba en zanco.
¿Y Proust? Desde luego, maricón.

Negrero, sí, fue Don Nicolás Tanco,
y Virginia se suprimió de un zambullón,
Lautrémont murió aterido en algún banco.
Ay de mí, también Shakespeare era maricón.

También Leonardo y Federico García,
Whitman, Miguel Ángel y Petronio,
Gide, Genet y Visconti, las fatales.

Ésta es, señores, la breve biografía
(¡vaya, olvidé mencionar a san Antonio!)
de quienes son del arte sólidos puntuales.

(La Habana, 1971)

Voluntad de vivir manifestándose 

Ahora me comen.
Ahora siento cómo suben y me tiran de las uñas.
Oigo su roer llegarme hasta los testículos.
Tierra, me echan tierra.
Bailan, bailan sobre este montón de tierra
y piedra
que me cubre.
Me aplastan y vituperan
repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.
Me han sepultado.
Han danzado sobre mí.
Han apisonado bien el suelo.
Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.
Este es mi momento.


(Prisión del Morro. La Habana, 1975)



http://elpais.com/diario/2000/09/05/cultura/968104812_850215.html



18 julio, 2013

Lo que dice Cuba del paso del barco norcoreano

Un cargamento de armamento obsoleto que se iba a restaurar en Corea delNorte   y retornar a LaHabana

EL COMIENZO DE UNA NUEVA CRISIS  


Según EFE, el  gobierno cubano aseguró el martes que el buque con bandera norcoreana retenido en Panamá transportaba 240 toneladas métricas de armamento defensivo "obsoleto" perteneciente a Cuba "para ser reparado y devuelto" a la isla.
En una declaración oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano precisó que el armamentos sembró consiste en "dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig-21Bis y 15 motores de este tipo de avión, todo ello fabricado a mediados del siglo pasado para ser reparado y devuelto a nuestro país".
Según la declaración del gobierno cubano, el buque de carga "Chong Chon Gang" partió "de un puerto cubano" (no precisa cuál) "rumbo a la República Popular Democrática de Corea" transportando además 10,000 toneladas de azúcar.
"Los acuerdos suscritos por Cuba en esta esfera se sustentan en la necesidad de mantener nuestra capacidad defensiva para preservar la soberanía nacional", afirmó la cancillería cubana en su declaración.
"La República de Cuba reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz, el desarme, incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional", señala la nota oficial.

17 julio, 2013

RAJOY A LA HORA DEL ULTIMÁTUM

España necesita una sacudida a la manera de la Tangentopoli
italiana, el proceso judicial que descubrió una extensa red de corrupción en los principales grupos políticos, empresariales e industriales.

Un facsímil de aquel proceso que causó gran conmoción en Italia se repite en 20 años después en España, donde a la larga, la verdad acabará  imponiendo la dimisión del gobierno popular.

La prensa no para de publicar titulares explosivos: 90.000 euros en negro que supuestamente Bárcenas entregó a Rajoy y Cospedal entre 2009 y 2010, la serie de SMS del presidente apoyando a Bárcenas incluso después de que estallasen los escándalos de los sobresueldos, un posible pacto ofrecido por el PP al ex-tesorero para comprar su silencio.

En cualquier parte del orbe no cesan las reflexiones, porque cierto es que en cualquier otro país, el jefe de gobierno estaría dando ya explicaciones ante las gravísimas acusaciones de la supuesta financiación ilegal del PP durante décadas. 

Sin embargo, Rajoy no solo no da la cara sino que ni se inmuta. Los partidos de la oposición en pleno podrían forzarle a comparecer y rendir cuentas a través de una acción conjunta, y un apoyo ciudadano masivo puede marcar su declive.

Una gigantesca moción de censura ciudadana se está sucediendo en España, que a todas luces quiere dar un ultimátum a Rajoy para que se someta al control del parlamento en las próximas horas. De lo contrario, o dimite Rajoy o convoca elecciones anticipadas. 
¿Qué está pasando? Este enlace lo explica todo:

POST DATA

TANGENTOPOLI O MANOS LIMPIAS (en italiano Mani pulite) se conoce al proceso judicial italiano llevado a cabo por el fiscal Antonio Di Pietro en 1992. El proceso descubrió una extensa red de corrupción que implicaba a todos los principales grupos políticos del momento y a diversos grupos empresariales e industriales. Mas menos lo que sucede hoy en España. El proceso causó gran conmoción en la opinión pública, conociéndose como la tangentopoli (tangente es soborno en italiano).


16 junio, 2013

MI MEJOR CONSEJERO

CONFESIONES A MI PADRE 

A propósito del Día de los Padres que hoy celebra casi toda América.

HOY me voy a sentar con mi papá, como siempre hacíamos cuando compartíamos el mismo bocado en Cuba, pero sobre todo con esa dosis de felicidad que siempre da la presencia del padre. HOY voy a escuchar a mi padre en sus consejos mas sanos con la energía vivificadora de sus años más tiernos.

Hace tres años que mi papá no está en este mundo. Hace mucho mas que yo me fui de su lado a emprenderme por la vida, y creo que he cumplido.
Sin embargo a mi papá siempre le deberé esta confesión. Esta crónica es la imagen de la vida que él llevó, que llevamos los dos en el constante avatar que ha sido la convivencia cubana a largo de más de medio siglo, en el esencial empeño por luchar y salir adelante. Nadie habría luchado tanto como él por ganarle la batalla a la muerte y seguir viviendo. 

Jesús Díaz Loyola

Si me preguntaran quien es el personaje de mi vida, sin duda alguna diría que es mi papá. Sólo por el hecho y el respeto al gen que me engendró, siempre diría que mi padre.

Pero resulta que mi padre es algo más, es el hombre de las confidencias más íntimas, de las grandes discrepancias, los mejores consejos y los besos más tiernos.

Hoy me vuelvo a sentar con él, tal vez para compartir los frijoles en la misma mesa donde crecí, pero sobre todo a recibir la energía vivificadora de sus años más adorables.

Hay un gran mérito en mi papá y en todos los padres del mundo que quiero recordar hoy, y ese mérito es el premio de habernos dejado a todos, a la familia que fundó y a los amigos que se ganó, un gran legado: la constancia y el amor.

No me importó convivir junto a él una etapa de carencias y mil vicisitudes en la isla que los dos hemos querido hasta lo más profundo de nuestras entrañas. Conviví contigo y crecí a tu lado, que es lo que importa, porque Cuba fue la vida que nos tocó.

Te recuerdo cuando yo comenzaba a vivir mis ansias desaforadas por la profesión que me marcó: el periodismo, y que solo a ti y a tú desdén puedo agradecer, porque tú fortaleciste mis afanes, siempre en el sentido de hacerme un hombre de bien. Gracias, mi viejo.

¿Sabes una cosa? No se me olvidan tus andaduras de recio buscavida por las calles de Cuba, desde las maratónicas jornadas cuando te ibas al
campo a "forrajear" los frijoles que después nos ponías con una ilusión placentera sobre la mesa, hasta las horas infinitas buscándote el pan de cada día bajo el sol abrasador de La Habana. 

Lo hacías, papi cuando eras un treintañero y yo un hijo de la inocencia que te seguía a todas partes. Y lo hiciste hasta el final de tus días, porque sobran razones para saberte un padre ejemplar.
Gracias viejo.

CUANDO yo era un niño que comenzaba a gatear, mi padre, que se llama José, se ganaba la vida como estibador del puerto donde los dos nacimos: Caibarién. 

Ya yo era un veinteañero, y en esos avatares de los primeros años y las primeras pasiones, con unos deseos inmensos por vivir, "siempre que nos sentábamos al frescor del Caribe hablabas de todo". Tus rechazos y tus durezas me maduraban, y yo sabía que, poco a poco, nos estábamos forjando por la vida, sumergidos en el único afán por salir adelante cada día. Esa es la vida que nos tocó, y no me arrepiento de haberla compartido contigo, mi viejo.

Cada vez que te bajabas de tu fecundo día en las noches cálidas del Caribe, cuando nos ponías la colada y te apretabas el puro que celebraba tu hornada, siempre decías con tu proverbial satisfacción. "La vida a mi no me vence". Ese día tu satisfacción más placentera estaba en que todos en casa dormíamos con los estómagos llenos.


   
En la madrileña puerta de Alcalá, 
durante el viaje que nos reencontró en España en 2004. 
Después, como el frondoso tronco que no abandona su raíz, 
mi padre regresó a la semilla y allí murió.

Te recuerdo hace cuatro años, en el último verano que pasé contigo. Eras el mismo de siempre cuando un dictamen médico te detectó la enfermedad degenerativa que te arrebató la existencia. Y lo asumiste con tu optimismo realista.

Aún así, con el presagio de tu inminente partida, fui capaz de prever el momento en que te quedarías paralizado, y desde la lejanía suplí tu invalidez y asumí tu papel responsable con esa perseverancia que nos inculcaste desde el primer día.

En 2010, ya estabas postrado y eras el vivo drama de tu injusta invalidez, y cuando las premoniciones de tu salud eran irreversibles, entonces hiciste derroche de tu dignidad paternal y me pediste perdón si en algo habías errado.

Y te dije entonces: "¡Que tengo yo que perdonarte, si tú me lo has dado todo!"

Aún así, me prometiste que en cualquier lugar siempre velarías por nosotros. 
Gracias viejo, y un abrazo donde quiera que hoy estés.

La última imagen que guardo del hombre extraordinario que fue mi mayor riqueza, es la de sus diminutos ojos escondidos debajo de los párpados en una lucha constante por vivir. Nunca abandonó su fuerza de caribeño curtido por el sol y el salitre. "Yo salgo de esta", me decía y se reía.

Cuando el seis de agosto de 2010 me fui a La Habana y lo llevé dormido hasta el campo santo del pueblo pesquero donde a los dos se nos estiró la vida, el negro David, compañero de aquellos fogueos entre los sacos y la estiba al borde del Caribe, me dijo con clara satisfacción como tantas veces se gozaba afirmándolo a José: "Fue el único hombre en la historia portuaria que descargó solo un vagón de 40 toneladas de cuero". 
Ese era mi padre.

Viniste desde los treinta cuando Caibarién, la Villa Blanca, era un esplendor de vida llena junto al mar, y te fuiste cuando toda la isla es un destino envilecido, una conjunción de suerte y rumbo por superar un día más.

En ese ambiente crecimos, corroborando cada vez el deterioro del cauce por la vida en la Cuba que nos tocó, "pero siempre estabas tú, dándonos unas ansias enormes por vivir".
¿Te acuerdas en el otoño de 1985 cuando éramos unas almas marcadas por las adversidades de un ciclón —Kate—? 
La casucha, en el rincón costero donde vivíamos sudando el salitre todo el santo día, había sido barrida por la furia de los vientos y las aguas. Allí estabas tú, dándolo todo. Gracias, viejo.

POSTDATA: 
Al alba del cinco de agosto de 2010, la muerte se llevó a mi padre, José, con 77 años encima y unas ansias enormes por seguir viviendo. Un año antes —2009—, su semblante de incansable luchador era un esplendor de vida llena en La Habana.  Una atrofia insospechada le cortó la existencia, pero mi padre se fue con el tesoro sagrado de habernos regalado casi medio siglo a nuestro lado desde el lejano julio de los sesenta, en que eligió a mi mamá —Elisa— para darnos la vida que nos tocó. 
Gracias, viejo.
                                JESÚS 

13 junio, 2013

IVÁN CAÑAS: LEZAMA EN SUS MANOS

El lente y la crónica

"Era un hombre reposado, acorde con su estatura y su volumen. Escribía a mano y sentado en una tabla que apoyaba en un sillón”.

Lo contó  para la historia y el recuerdo, el fotógrafo cubano Iván Cañas a su paisano y amigo, el escritor Eliseo Alberto de Diego García Marruz (LICHI), que ahora está muerto.

LICHI vivió desterrado en México desde 1988 hasta su muerte, ocurrida en 2011, pero estuvo a tiempo de encontrarse con su paisano y amigo, Iván Cañas y armar la historia de sus fotos tomadas a José Lezama Lima, el poeta, ensayista y novelista cubano considerado, junto a Alejo Carpentier, una de las más grandes figuras que ha dado la literatura insular.

De aquel encuentro, Eliseo "Lichi" hilvanó una magistral crónica que le dedicó a Iván: "El día que Iván Cañas fue a visitarlo (a Lezama), cámara en mano, el autor de "Paradiso" acababa de cumplir 59 años". Eliseo también sucumbió con 59.

"Las cuarenta fotografías que Iván Cañas tomó al poeta, a lo largo y hondo de dos caminatas habaneras (verano de 1969, primavera de 1970), tuvieron que esperar cuarenta años para encontrar las paredes de la Galería Central del recinto Wolfson del Miami Dade College (edificio 1, 3er piso, salón 1365) y sólo desde allí, desde esa ventana pública, abierta a la comunidad cubana en el exilio, presentarnos a un José (Lezama) de cuerpo entero", relató Eliseo Alberto.

Si crónica no podía ser más certera: "El día que Iván Cañas fue a visitarlo, cámara en mano, el autor de "Paradiso" acababa de cumplir 59 años, llevaba cinco de casado con María Luisa Bautista, vivía en su casa de siempre, ahora en profundo ostracismo, y ya cargaba con unas 350 libras de peso. El asma lo minaba pero no podía ni quería renunciar a sus habanos de la marca Hoyo de Monterrey, de seis pulgadas. La obstinación y la risa, bien mezcladas, producen resultados sorprendentes: obstinado, risueño, Lezama se las arreglaba para restarle dramatismo a su mala suerte".

"Paradiso" había sido publicada tres años antes, en 1966, pero prontamente encontró la censura, y Lezama, la marginación.

Escribe Eliseo Alberto: "Al considerarlo “pequeño burgués”, “elitista”, “extravagante” y “homosexual”, en severo juicio nunca reconocido, Lezama fue confinado a la mazmorra del desprecio. No fue a la cárcel ni a una granja de rehabilitación: lo mandaron al olvido. Obstinado y risueño, el poeta de Enemigo rumor, se refugió en su casa, entre sus libros, tras sus lecturas, pero tuvo la precaución de dejar la puerta sin cerrojo, abierta a todo aquel que quisiera visitarlo. En el bolsillo, su habano de seis pulgadas esperaba ser encendido en el mejor momento de la próxima conversación".

La crónica de Lichi es puntual y precisa: "Una de esas tardes, llegó el pintor Raúl Martínez en compañía de un joven fotógrafo —Iván—, también músico, vocalista de uno de los cuartetos más queridos por la muchachada de aquellos años (Los Cañas). Querían mostrarle al Maestro la maqueta de un libro de fotografías que, publicado trece años después (El cubano se ofrece, 1982), habría de virar al revés el imaginario de la Revolución al prescindir del discurso político y centrar su atención en el paisaje solitario e irrepetible de un sujeto individual, hombre a hombre, cara a cara. Lezama debe haber quedado gratamente impresionado por el trabajo de aquel artista de apenas 22 años, inquieto, nervioso, casi tartamudo, de ojos trasparentes". Ese era Iván Cañas.

 Eliseo Jr. armó la historia  antes de morir, aunque la historia viva sigue siendo Iván: "Contra su natural retraimiento, (Lezama) aceptó participar en una sesión de fotos y así dejarse atrapar por el lente de una cámara —la del joven Iván Cañas—Una buena ocasión para encender su habano de seis pulgadas".

Así se lo contó a Eliseo Alberto y así lo guarda Iván como tesoro de su recuerdo más fecundo: “Las imágenes de mi exposición "Lezama inédito", fueron hechas entre 1969 y 1970, en la casa del poeta y en un recorrido que abarcó el Paseo del Prado y el Museo de Artes Decorativas de La Habana. Lo que más impresionaba era su extraordinaria memoria y dominio del idioma, que manejaba de una manera natural: él estaba en su ‘reinado’ y mostraba una humildad cortés".

¿COMO ERA LEZAMA?

Cuarenta años después, Iván Cañas guarda la imagen lúcido de José Lezama Lima ante su lente, porque lo tuvo literalmente en sus manos.

Por eso Ivan le habló con responsable precisión a Eliseo el día en que, tal vez, también exhalando humo de un buen habano, reconstruyeron esta historia: 
Lezama "era un hombre reposado, acorde con su estatura y su volumen. Escribía a mano y sentado en una tabla que apoyaba en un sillón”. 

Entre todas las fotos que le hizo, Iván Cañas a Lezama Lima. confesó preferir la que tituló “El tamaño de una carcajada” (Lezama riendo) Y la describe así: “en medio de la soledad, el escritor no había olvidado celebrar la visita de un amigo”.

Fue ese su auto de fe en la vida, el que hizo siempre de Lezama un caballero de "humildad corté".

Paradójicamente, Eliseo está ahora muerto, pero la tarde lezamiana que vivió una día de La Habana la sensatez de un fotógrafo veinteañero, está viva todavía  en la memoria de Iván Cañas, como para seguir hurgando en el pasado maravilloso de las historias y  los recuerdos. Y seguir contándolo como un Lezama del lente, porque sin soledades ni distancias, Iván Cañas siempre está esperando un nuevo amigo. 

POSTDATA: Eliseo Alberto de Diego García Marruz (Lichi), nacido en Arroyo Naranjo, La Habana, Cuba, en 1951, murió el 30 de julio de 2011, en México, por una complicación cardiaca surgida tras un trasplante de riñón. 
Fue miembro de una familia emérito de las letras cubanas.
Hijo de Eliseo Diego y Bella García Marruz, y sobrino de Cintio Vitier y Fina García Marruz, miembros del Grupo Orígenes. Por voluntad expresa, sus restos descansan en la Cuba que tanto adoró. 

"Cercano, jaranero, jodedor en cubano, ese era Lichi, al que recordaré sentado en la mesa pde casa y contándonos unas historias maravillosas, corrompiéndonos de alegría y risa. Era la broma más feliz del mundo". Así lo describió para EL PAÍS el pintor cubano Waldo Saavedra.

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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