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08 marzo, 2015

«CRÓNICAS DEL CARIBE» / "CHRONICLES OF THE CARIBBEAN»

La fabulosa historia de un asturiano que emigró para fundar la radio en Cuba. 

EL 17-M A LA VENTA EN LIBRERÍAS ESPAÑOLAS 

«Crónicas del Caribe», (Editorial Stella Maris, 2015) Obra finalista del I Premio de Biografía Histórica 'Stella Maris', la historia del asturiano que emigra para implantar la radio en Cuba.

Saldrá a la venta 
desde el 17 de marzo en librerías de toda España, y en grandes superficies comerciales como el Corte Inglés, la Casa del Libro, FNAC, Carrefour y, por supuesto, con posibilidad de ventas online o a través de representaciones en  Latinoamérica. 

Os recomiendo a todos que para más información contacten con la Editorial Stella Maris
Dr. Ferrán ,15 bajo, 00034 Barcelona
Visiten también su página web


LA HISTORIA

Un asturiano que decide hacer las Américas y llega a la Cuba de 1905 a bordo de La Normandie. Vive La Habana, y para ganarse la vida, construye con sus propias manos la primera emisora de radio de la isla. 
Su voz comienza a ser conocida hasta el punto de ser testigo de primera mano de los grandes acontecimientos de la isla en momentos de grandes cambios. Por su vida han pasado García Lorca, Antonio Machín o Gabriela Mistral. El paso del régimen de Batista al de Castro. La revolución y la decepción. Los adeptos y los que se echaban mar adentro camino del exilio. En esta asombrosa biografía, el lector podrá conocer cómo surgieron las primeras emisoras de la radio comercial en Cuba, al mismo tiempo que recorre la historia contemporánea del país.

REPERCUSIÓN EN CUBA

Portal de LA UNEAC

Homenaje al padre de la radio en Cuba  

CRÓNICAS DEL CARIBE 

Fecha de publicación 04/03/2015 

El escritor y periodista cubano Jesús A. Díaz Loyola es el autor del libro Crónicas del Caribe, publicado por una editorial hispana, y dedicado a la historia del emigrante asturiano Manolín Álvarez...
Manolín Álvarez dedicó su vida a la fomentación de la radio cubana.
Por: Jesús Dueñas Becerra 
El escritor y periodista cubano Jesús A. Díaz Loyola es el autor del libro Crónicas del Caribe, publicado por una editorial hispana, y dedicado a la historia del emigrante asturiano, don Manuel Antonio «Manolín» Álvarez (1891-1986), quien residió en la mayor isla de las Antillas durante ocho décadas, y fue calificado como el Padre de la Radio en Cuba.

Dicho volumen constituye una semblanza de la vida que llevó el emigrante en América vista desde la perspectiva de un hombre que vivió por la radio y para la radio, y que fue —en el Caribe y Centroamérica— el protagonista esencial del invento que revolucionó la comunicación social en el siglo XX.

La historia de Manolín comienza en el otoño de1899, a la luz de la invención de la radio por Guillermo Marconi. 

En el seno de una familia española en Carreño, Asturias, cuando era un mozalbete de trece años, sin el viento de la edad a su favor, se resistió a continuar viviendo en su pueblo natal: la parroquia de Santiago de Ambás, y emprendió la aventura de «hacer las Américas». 

Ese es el resultado de tres décadas de búsqueda, en la cual el colega Díaz Loyola anotó pacientemente la vida de Manolín, rastreó las huellas de su infancia hispana y armó su historia, gracias al sólido vínculo afectivo-espiritual que los uniera, así como a la relación mágica que los dos establecieron con la radio en nuestra plataforma insular.

Cuando el joven emigrante se embarcó en el vapor francés La Normandie, en La Coruña gallega de 1905, era un rapaz en busca de la tierra prometida. Al llegar a La Habana, vivió en el Centro de Detención de Tiscornia, la cruenta página de la leyenda negra de la inmigración en Cuba. Toreó el chantaje y las incomprensiones de petulantes cuando pretendió enseñar la radio como un invento humano, y experimentó amarguras de todo tipo en el gran ruedo de la vida. 

Se considera el inicio oficial de la radio en la Perla del Caribe, el 10 de octubre de 1922, cuando sale al aire la PWX de la Cuban Telephone Company.
Ese texto coloca los hechos en su justo lugar, porque ahí no comenzó la radio cubana, sino en Caibarién, un puerto del norte de Cuba, donde se produjo la emisión de las primeras señales de la mano del emigrante español. 
En 1920, Manolín inició una complicidad idílica con la radio. El camino fue afanoso y azaroso y lo llevó a las rutas creativas del diálogo con el pueblo, la creación de emisoras y la recreación estético-artística e informativa de cuánto aconteció a su alrededor.
Dos años antes de la primera transmisión oficial de radio en Cuba, abrió su legado histórico desde Caibarién, en 1920, cuando inauguró la 6EV, una planta con 20 watts y banda de 225 metros, que cimentó el firmamento sonoro de una época.
Los reportes periodísticos de esa época socio-histórica guardan constancia justiciera de los tiempos gloriosos que protagonizó el ilustre asturiano.
Un lustro después de la 6EV, en 1925, Manolín se empeñó y formó otra planta de radio con las siglas 6LO. En 1930, consiguió la tercera emisora, y por indicativo la denominó CMHD, la cual era escuchada en la banda de 325 metros con una potencia de 250 watts, la mayor entre las emisoras del interior del país.

El alcance humano del invento traspasó los límites de Caibarién, y Álvarez dispuso la fundación de la emisora CMHA, en Sagua la Grande, ciudad costera del norte cubano. 

En la médula de su quehacer se encuentra, sin duda alguna, la tenacidad del emigrante asturiano por llegar con su brazo a cualquier lugar del mundo. Sus emisiones inagotables trascendieron fronteras y llevaron el mensaje de las ondas a gran parte de Las Américas. 

En Cuba, se relacionó con los círculos literarios de su tiempo y pudo codearse con grandes celebridades como el poeta, escritor y dramaturgo granadino, Federico García Lorca (1898-1936), quien visitó a Caibarién, su pueblo cubano, en el verano de 1930, junto al hispanista José María Chacón y Calvo (1892-1969), a quien García Lorca había conocido en España, en 1922; trató a la poetisa y escritora chilena, doña Gabriela Mistral (1889-1957), Premio Nobel de Literatura, quien también recorrió la Villa en 1931. A todos los conoció cuando la radio los hacía brillar.
En 1982, en el crepúsculo de su existencia, con 94 años y ya ciego, el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) le reconoció la paternidad de la radio:

Manolín Álvarez transmitió en 1917 las primeras señales de radio en Cuba,reza una placa en la casa donde tuvo su primera emisora en la calle de Céspedes No. 7, en Caibarién, actual provincia de Villa Clara.

En la casa donde nació y vivió, en Santiago de Ambás, Carreño, Asturias, le recuerdan desde 1991, cuando Manuel habría cumplido 100 años. El Ayuntamiento de Carreño suscribió allí: “Como homenaje a uno de sus hijos más distinguidos y que llevó en su corazón y en las ondas, el título para él más amado de ser español y de su asturiana Ambás, en Carreño”.

Crónicas del Caribe es un documento que nos traslada en el tiempo a las distintas etapas que tuvo que transitar un emigrado del siglo pasado, atraído por el sueño de «hacer Las Américas»: una historia que se mueve desde la dureza de una vida, el viaje y el dolor por el aislamiento de la familia, el rudo trabajo y las costumbres hasta el sueño anhelado de la invención de la radio. 

Jesús Díaz Loyola, conoció y convivió en Cuba con Manolín Álvarez. El autor nació en la ciudad portuaria de Caibarién, en 1964, mientras que el testimoniante vivió más de 80 años en esa localidad; eso determina el encuentro de dos culturas, dos tiempos y una pasión común: la radio.

Díaz Loyola estudió periodismo en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba; fue redactor-reportero de prensa en el diario Vanguardia, de Villa Clara, en Radio Progreso, Radio Rebelde, Radio Habana Cuba y en la Agencia de Información Nacional (AIN).
Ha publicado sus trabajos en medios de comunicación de la península ibérica y de Estados Unidos. Actualmente reside en  Madrid.


 El Portal de la Radio Cubana reprodujo también la nota:

En la Página Web de Radio Progreso, la Onda de la Alegría, aparece igualmente ilustrada con una foto de Manolín Álvarez: www.radioprogreso.icrt.cu (Culturales)

LOS BLOGUEROS CUBANOS SE HAN HECHO ECO:


Mercedes Rodríguez (La Tecla con Café)
Considera que «Crónicas del Caribe» será "un libro que dará más luces a la radio cubana".



Las web españolas que apuntan hacia Cuba, también se han referido a la historia del asturiano que se pasó 80 años en Cuba:

Cubainformación.tv 

Hay referencias también en Radio CAIBARIÉN y Radio Cruces.

El blog El arte de hacer radio, del colega y amigo Juan Carlos Roque García, hace una gran reseña de este libro, que de cierto modo vio nacer y crecer.



Gracias, colegas. Yo solo queda seguir contándolo.

03 enero, 2015

EDUARDO ROSILLO, LEYENDA DEL MICRÓFONO

"¡Aquí, Radio Progreso presentando…!”

Alegrías de sobremesa, Un domingo con Rosillo, Discoteca Popular...

39 AÑOS EN ANTENA DE UN PATRIARCA DE LA VOZ

Sus programas eran verdaderas enciclopedias habladas de la música cubana.

HOMENAJE AL MAESTRO QUE SE BAJA DEL 
TREN DE LAS ONDAS Y DE LA VIDA CON 85 AÑOS


Sosegado, locuaz en sus análisis, certero en cada acotación. Son las precisas que hacen de Eduardo Rosillo un hombre radio de élite, un decano que ya es leyenda y fuente imprescindible de la radio y de aprendizaje por excelencia.

Hoy ha muerto en La Habana.  No hace un año todavía, con el olfato de la radio que fue su gran pasión, echaba el cierre en Cuba al programa que le dio nombre en sus dominios musicales: "Un domingo con Rosillo" (Radio Progreso, La Habana). Antes lo hizo con "Alegrías de sobremesa". También será recordado su paso por la "Discoteca Popular". A todos dio identidad y un estilo propio.

Eduardo Rosillo fue portador de un estilo exclusivo en el arte de la locución. Su boom sonoro nacional empezó como precursor de la clásica Discoteca Popular de Radio Progreso, a la cual hizo aportes con su tono conversacional.

Amante empedernido de su familia, de Cuba, su pueblo y, sobre todo, de la música cubana, Eduardo Rosillo lega una trayectoria de treinta y nueve años en Radio Progreso, la Onda cubana de la Alegría.

Su particular distinción, tanto en la "Discoteca Popular", como en la "Discoteca del Ayer", o en su querida "Alegrías de Sobremesa" guarda para siempre la emblemática entonación: "¡Aquí Radio Progreso, presentando...!"

EDUARDO ROSILLO

Nació el 20 de febrero de 1929, en La Maya, Alto Songo, entonces provincia de Oriente. 
Sus inicios en la locución se remontan a la Emisora CMKT, de su pueblo natal, en 1949. Hizo época en la CMKC de Santiago de Cuba. Se inmortalizó en Radio Progreso, Cadena Nacional.

EL HOMENAJE

Sin dudas, el programa por el que Eduardo Rosillo pasará a la posteridad, será Alegrías de Sobremesa. En “La Onda de la Alegría”, Radio Progreso, alcanzó todo su esplendor, y por la puerta grande de esa casa salió el patriarca de la voz.

En el último verano —el 9 de junio—, toda Cuba escuchó al aire, por última vez, el popular espacio “Un domingo con Rosillo”, en directo desde el estudio-teatro “Benny Moré” de la emisora de  La Habana.

Ovaciones desde el público se produjeron al ocupar su luneta el maestro de la locución, quien llegó
acompañado de familiares y amigos. Se escuchó claramente:

 “Rosillo, tienes un pueblo”, fue poco para resumir la inmensidad de un hombre que ha hecho cátedra ante el micrófono y en los entresijos de la música, su gran pasión como estudioso y comunicador.

Alfredo Ballesteros Alfonso, colega y amigo, habla de su vida y de como llegó al micrófono: "Este hombre radio un día salió del municipio Songo La Maya, en Santiago de Cuba, resuelto a conquistar los medios de comunicación nacionales, y lo logró".

Dicen desde La Habana, que el homenaje a Rosillo el pasado verano fue una fiesta de la élite. Le arroparon reconocidos artistas que compartieron micrófonos con el decano, así como el elenco del reconocido espacio de Radio Progreso “Alegrías de Sobremesa”. Nombres ya célebres de la actuación como Aurora Basnuevo y Mario Limonta, acudieron al adiós al maestro como precipitándose a su irredimible partida.

Como no podía ser de otra manera, “La Charanga Rubalcaba" y el grupo “Compay Segundo”  levantaron a todo un público que bailó en pleno estudio como tributo de su adiós. Rosillo no pudo contener la emoción. El Septeto Habanero, las orquesta Maracaibo y Siglo XX, pusieron alguna de sus piezas a la despedida de la voz que les popularizó. Hoy toda Cuba le llora.

Otros amigos, quienes por motivos de distancia no pudieron estar presentes se comunicaron a través de la vía telefónica, como el locutor Manolo Oballe, desde España y Gonzalo González, desde Santo Domingo, República Dominicana.

“En nuestras memorias vivirá por siempre esa frase que con entonada satisfacción y alegría te ha acompañado desde siempre, cuando pronunciabas: ¡Aquí, Radio Progreso presentando…”, resalta uno de los reconocimientos que recibió el patriarca de la voz.

El cierre de su vida activa estuvo a cargo de “La Aragón”, una de las orquestas cubanas mas emblemáticas que tiene un espacio habitual cada lunes en “Alegrías de sobremesa”. Eduardo Rosillo la presentó durante años.

Alfredo Ballesteros es elocuente en su crónica desde La Habana. "En familia pasamos tres horas de transmisión. Allí, Eduardo Rosillo, maestro de locutores, dijo adiós a los micrófonos, porque el locutor, el maestro, el amigo, será recordado por cada uno de los oyentes, compañeros de trabajo, por la familia de músicos de esta isla, como un fiel defensor de la música cubana".

Cualquiera de sus programas eran verdaderas enciclopedias habladas de la música. Eduardo Rosillo ya es leyenda,  un mito irrepetible de la radio cubana. DEP Maestro. 




14 agosto, 2014

JUAN ESTEBAN NÁPOLES, LA MANO DEL SONIDO EN RADIO PROGRESO

Un hombre de radio que agotaba sus días 
en «La Onda de La Alegría»

—•Hablaba con el sonido. Era de los que decían que para surcar el éter cada día, cada hora y a cada minuto, había que "vivir envenenado con la radio".

Juan Esteban Nápoles (Camagüey, 1960 - La Habana, 2014), uno de los más importantes realizadores de sonido de la emisora cubana Radio Progreso, vivió empedernidamente pegado a la radio hasta el martes 12 de agosto, en que le sorprendió la muerte en la misma Habana, tal vez añorando hacer lo que más le gustaba: consumir sus días entre los controles de cabina y los estudios de grabación de «La Onda de la Alegría».

Eran poco más de las seis de la tarde (hora de Cuba), la media noche española del martes último, cuando otro empedernido de la radio del lado de allá del micrófono —Pedro Silva— me dio la descorazonada noticia mientras escuchaba Progreso desde Miami, Florida: "Acaba de morir Juan Esteban Nápoles, de Radio Progreso". Eran las 5:25 pm cuando su corazón dejó de latir en La Habana.


Nápoles tenía 54 años. Era joven, y con esa vitalidad de emprendedor del oficio lo voy a recordar cuando yo compartía las grabaciones de mis crónicas periodísticas con la maestría de un Juan Esteban que ya se dejaba toda la pasión en los estudios de Infanta, 105.

Cuando las míticas bobinas cargadas de efectos y sonidos reinaban en la radio de los ochenta y noventa, Nápoles las desafiaba durante horas infinitas, pegado a las consolas alemanas con su maestría innata en el arte de hacer la radio.

Su auto de fe en el medio donde creció, fue concebir  la realización del sonido como una disciplina técnico-artística que justificaba en él todo el poder expresivo de la onda. Y en ese esencia se forjó y formó en Progreso a una generación de noveles realizadores de las ondas.

Afable y respetuoso. A cada cosa le daba siempre su lugar. Operador de mis tiempos de radio habanera, sobre todo en el programa mañanero "A Primera Hora" que dirigió Luis Orlando Pantoja  y condujo magistralmente Raúl Luis Galiano. En realidad, Juan Esteban fue un talento de la radio desde el primer día. Emergió desde su natal Camagüey, donde la radio fue una revelación en él cuando empezó a coproducir la revista informativa "Meridiano", que salió al aire  en 1985 bajo la dirección de Pantoja y la asistencia técnica del joven Nápoles.

Fue un artista de los recursos expresivos de la radio. Innovaba cuando se ponía a las ediciones de programas enteros. Lo contó Jesús Dueñas Becerra, compañero de fatigas en las largas faenas que compartieron en las ondas hertzianas.

Su pasión obcecada por la radio comenzó en el instituto donde estudiaba en Camagüey, cuando todavía era un joven con olfato incorporándose a un círculo temático sobre radio: «Desde el primer día me incliné por la realización de audio, realizaba prácticas en Radio Cadena Agramonte, donde empecé como asistente desde 1980 hasta 1989».

A finales de la década de los ochenta, Nápoles dio el salto que añora todo profesional y se fue a la capital. Entonces se abrió camino en «La Onda de La Alegría» como asistente de audio primero, en varios espacios musicales e informativos: Discoteca Popular, Juventud 2000 y A primera hora. En los tres acabó siendo un consagrado, porque  desde 1991, fue el realizador de sonido principal en esos programas estelares de la parrilla de Radio Progreso.

Progreso fue una escuela en su vida, donde acabó sembrándose  como editor de grabaciones y realizador de sonido en la cabina central. En realidad, la cabina era arte en sus manos.

A ambos extremos de la foto, Nápoles (derecha) y su inseparable compañero Ramoncito Miranda, "el negro Cascarita" (izquierda). Al centro el maestro Eduardo Rosillo y otros colegas de la radio.

Su maestría sirvió para mantener en antena el mensaje sonoro cuando compartía largas horas de radio junto a la decana de la voz, Lilia Rosa López y el maestro de la conducción radiofónica,  Eduardo Rosillo. A ellos y a muchos otros, Juan Esteban vivió agradecido toda la vida, los estimó y respetó hasta el final como figuras representativas de la gran familia que integró en Progreso durante más de 20 años. El martes se bajó del tren de la radio para siempre.

Nápoles alimentaba con sus conceptos a la radio. Se lo dijo a Jesús Dueñas «si la espiritualidad se define como el conjunto de acciones que el hombre y la mujer realizan y que les dan pleno sentido a sus vidas, puedo autocalificarme como una persona que ha sabido espiritualizar su profesión».

Hoy todo el mundo lamenta en Progreso su partida y la radio cubana llora al ser generoso que se les fue. Dayana Kindelán Peñalver, periodista en La Onda...,  hablaba ayer del gran realizador y ser humano que fue: "Nápoles encontraba siempre la forma de hacer ver las bondades de todo lo que hacíamos por la radio y para la radio".
LOS ÚLTIMOS DÍAS 

Dayana relata la agonía de sus últimos días:
«Las últimas semanas no lo vi. Estaba ya enfermo y hospitalizado, fuera de la emisora, batallando con su salud. Mis amigos de aquí si lo vieron, los escuché conversando sobre el tema con la intención de socorrerlo en lo posible, de retribuirle todas las buenas acciones recibidas de él. Pero nunca creí en la firmeza de la enfermedad que lo abatía, no me parecía lógico que se apagara, así sin más, tanta vitalidad de un hombre íntegro de radio»
(D.E.P.)

Fragmento de una edición de 2008 de la Discoteca Popular de Radio Progreso, la casa de todos los músicos cubanos, y donde Nápoles alternaba el control de la cabina central con Ramoncito Miranda (Cascarita).

http://www.youtube.com/watch?v=ZoZJ0dhag_M&sns=em
Edificio de Radio Progreso en la calle de Infanta, 105, en La Habana, Cuba.

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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