10 septiembre, 2010

Fidel Castro se sincera: "El modelo cubano ya no funciona"

Cuba: Agosto de 2010
Escenario: Una casa de La Habana.
Protagonistas: Fidel Castro (ex presidente) y Jeffrey Goldberg (The Atlantic).
Hechos: Es domingo y Castro toma, una y otra vez, pan mojado en aceite de oliva y bebe de una copa de vino tinto para después afirmar que "el modelo cubano ya no funciona".
¿Y
ahora
que
va a
pasar?
En 1993, en el teatro Heredia de Santiago de Cuba, durante la celebración del 26 de julio, que yo cubrí como reportero oficialista de Radio Progreso, el entonces vital presidente cubano Fidel Castro admitió el fracaso del derrumbe del campo socialista dos años antes, pero defendió a toda costa la esencia de su Revolución (su modelo)
1993: «No podemos destruir el Partido, destruir el Estado,
destruir el Gobierno»

Y apuntó entonces: "Esto quiere decir que no seremos dogmáticos, ni dogmáticos ni locos, y algunos pasaron del dogmatismo a la locura y, como nosotros nunca hemos sido dogmáticos, no tenemos que pasar a la locura. Ni aferrarnos a dogmas ni practicar locuras, adoptar las medidas necesarias... "

En ese mismo discurso, Fidel Castro admitió una brusca caída del proyecto cubano en el plano económico: ¿Cuándo volveremos a tener la capacidad de importar 8 000 millones de dólares?, se preguntó.

Aquel año preciso, ya a la sombra del derrumbe socialista de 1991, Castro sentenció: “No se podrán resolver estos problemas creados de la noche a la mañana con el derrumbe del campo socialista en unos días, en unos meses o en unos pocos años".

Los juicios de Fidel evidenciaron un mal presagio: "Vamos a ver qué pasa, porque la vida, la práctica, tiene que enseñarnos todavía muchas cosas...”.

Entonces, Castro apelaba también a la propina de los trabajadores de la proliferante industria turística como una rendija más hacia la recaudación de moneda dura: "Las famosas propinas, una costumbre universal y contra la cual luchamos nosotros durante mucho tiempo, fue una realidad que al fin y al cabo se impuso. A veces el propio trabajador le decía al turista: "Cómprame un par de zapatos" o "cómprame tal cosa." "No me des dinero, que no puedo comprar nada con dinero, hazme el favor de comprarme eso" o "si me vas a dar una propina me la entregas en productos" —les decían a los turistas, lo cual no ayuda precisamente al turismo".

A todo esto, por paradójico que parezca, se vió expuesto el modelo cubano, que en la persona del propio Fidel ha defendido siempre la justeza de la racionalidad de la alimentación y que hoy es ya un método importado por Venezuela:

"El régimen más justo del mundo que se inventó fue el de la libreta, con todo lo que me digan. En este país (Cuba) cada vez que estaba un producto escaso y lo iban a comprar aquellos que no trabajaban y podían hacer cola o pagarle a un colero, venía la gente a exigir que lo pusieran por la libreta; es la gente la que ha exigido cientos de veces que un producto lo pongan por la libreta... Era unánime la solicitud de la gente, cada vez que escaseaba un producto, de que lo pusieran por la libreta".

El modelo cubano no es viable

Han pasado 17 años de aquel acto, casi dos décadas desde la caída del muro, y sin mayores esperanzas, Fidel Castro, sembrado ya en su retiro político, admite ahora que «el modelo cubano ya no funciona ni para nosotros».

Recula y transparenta, es certero con su propia realidad, y tardíamente considera inservible el modelo con el que se ha sostenido casi medio siglo.

Castro se sinceró con el periodista Jeffrey Goldberg en una entrevista para la revista norteamericana 'The Atlantic' cuando le preguntó si seguía creyendo que el modelo cubano era algo que todavía merece la pena, incluso para otros países ccomo Venezuela, su mejor aliado.

A lo largo de cincuenta años de gobierno en Cuba, Castro ha prometido villas y castillas. Una de las medidas que anunciaba en 1993 para salir de su asfixia económica, la presentaba así: “Otra medida encaminada a ese fin (captar divisas) es una mayor apertura a las inversiones de capital extranjero. ¿Quién nos lo iba a decir? Nosotros tan doctrinarios y tanto que combatimos la inversión de capital extranjero, verla ahora como una necesidad imperiosa, al desaparecer el campo socialista, de donde recibíamos fábricas, créditos, montones de cosas y de donde ahora no recibimos nada, ni de un campo socialista y de una URSS -su mano tendida- que no existen".

Mejor tarde que nunca, Castro por fin comienza a ser realista y admite o, al menos, deja entrever que su proyecto ya no es viable.

Cualquiera imagina el protocolo para una entrevista con Fidel Castro, pero si el periodista hubiese sido lo suficientemente sagaz, le habría preguntado. ¿Y ahora que va a pasar? Al menos se la estarán haciendo millones de lectores de las polémicas declaraciones del líder octogenario que han dado la vuelta al mundo.

El periodista estadounidense de origen israelí, visitó Cuba a finales de agosto por invitación de Fidel, y es la segunda entrevista que en menos de dos meses concede el líder cubano a un medio extranjero, luego de que en agosto también admitiera en La Jornada de México, que estuvo cuatro años debatiéndose entre la vida y la muerte y asumiera, igualmente, su responsabilidad en la persecución a homosexuales en Cuba, entre las décadas de los sesenta y setenta.

La especialista estadounidense en temas cubanos, Julia Sweig, que acompañó al periodista en su encuentro, matizó la respuesta para The Atlantic, afirmando que Castro “no estaba rechazando las ideas de la revolución. Lo interpreté como un reconocimiento de que bajo el 'modelo cubano' el Estado tiene un papel demasiado grande en la vida económica del país", explicó Sweig a Goldberg.

Según la experta, Fidel Castro "crea espacio" para su hermano y actual presidente, Raúl Castro, para que pueda aplicar las "reformas necesarias, frente a lo que seguramente encontrará: resistencias de los comunistas ortodoxos dentro del partido y la burocracia", sentenció la especialista.

Sin embargo, saltan a la vista las evidencias de la realidad cubana en las últimas dos décadas, en que las reformas anunciadas en el 93, por ejemplo, no han prosperado todo lo que habría querido Fidel.

Una sola pregunta de un vital Comandante, diecisiete años atrás, despejaría toda duda:
¿Cuándo volveremos a tener la capacidad de importar 8 000 millones de dólares?

En cualquier caso, desde un par de resúmenes en The Atlantic y con escasas citas textuales del ex mandatario, ha bastado una frase suya: «El modelo cubano ya no funciona ni para nosotros» para que Jeffrey Goldberg reabra el debate del cambio cubano.

Todas las reacciones del mundo mediático concuerdan estos días en que, tal vez, el predominio de una gerontocracia en el gobierno cubano justifique todo el inmovilismo del curso actual de la isla, por lo que muchos medios citan el ejemplo del propio Fidel Castro, que a sus 84 años, todavía sigue siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba.

LA ENTREVISTA Y SU AUTOR

Duró tres días, a lo largo de los cuales, periodista y estadista consumieron más de diez horas de conversaciones, en las que estuvieron sobre el tapete, además del polémico tema cubano, el conflicto árabe-israelí y la posibilidad –a juicio de Castro- del estallido de una guerra nuclear si continúan las tensiones con Irán.

Jeffrey Goldberg, el autor, es un corresponsal nacional para el Atlántico que antes de unirse a The Atlantic en 2007, fue corresponsal en Medio Oriente, y corresponsal en Washington, para el New Yorker. Anteriormente, se desempeñó como corresponsal del New York Times Magazine.

Su libro sobre los reclusos Prisioneros: una historia de amistad y terror, ha sido aclamado como uno de los mejores de 2006 por el Los Angeles Times, The New York Times, The Washington Post, Slate Magazine, El Progreso, Washingtonian Magazine y Playboy.

A Goldberg lo movió a La Habana la admiración que siente por Fidel Castro y, según narró en su blog, durante la comida que compartieron, el Comandante «ingirió pequeñas cantidades de pescado y ensalada, mucho pan mojado en aceite de oliva, así como una copa de vino tinto».

La entrevista que ha suscitado el revuelo mediático sobre la vigencia del modelo cubano, porque sencillamente Fidel Castro ha dicho que “ya no funciona”, aparece publicada en la revista norteamericana The Atlantic y puede ser leída íntegramente en este enlace:

http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-cuban-model-doesnt-even-work-for-us-anymore/62602/&ei=5FeJTJbnEIWS4ga4k9jSBA&sa=X&oi=translate&ct=result&resnum=2&ved=0CC4Q7gEwAQ&prev=/search%3Fq%3Dthe%2Batlantic%26hl%3Des%26rlz%3D1R2SUNC_esES353%26prmd%3Dn

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