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09 abril, 2013

Último adiós a Sara

Ya Sara Montiel descansa en paz en su España amada. La voy a recordar siempre en sus años más adorables, cuando ella destilaba todo su esplendor y nos proponía que todo vale la pena, pero sobre todo no morir de amor.

León Felipe la inmortalizó en el verso con este poema que le dedicó. Hasta siempre Sarita. Allá estarás, gozándote con León y tantos otros que se adelantaron en el camino.

"En tus bellos pardos ojos
el sol de la Mancha ríe;
en tu boca los claveles
de tus labios hacen nido;
la rubia era, caliente
voló formando tu pelo,
y las bodegas, umbrías,
y el rojo vino, sombrío,
savia a tu cuerpo dieron,
como la tierra a las tejas,
pan que fuese de trigo,
ruboroso, bien oliente,
nutritivo y entrañable.
La Mancha es en ti mujer
y en mi corazón el dardo".
_________________________

Felipe Camino Galicia de la Rosa nació en Tábara (Zamora), en 1884. Poeta del exilio, refugiado definitivamente en Méjico en 1938.







ETERNAMENTE SARA

"No te tenías que llamar Sara.
Tu nombre debió ser Libertad"

•••León Felipe, que la vio como una musa siempre, compuso un verso para Sara Montiel•••

--El día que yo venía para España -contaba ella- él me abrazó, me beso, me arrulló, y me hizo un verso:

«En tus bellos pardos ojos
el sol de la Mancha ríe;
en tu boca los claveles
de tus labios hacen nido;
la rubia era, caliente
voló formando tu pelo,
y las bodegas, umbrías,
y el rojo vino, sombrío,
savia a tu cuerpo dieron,
como la tierra a las tejas,
pan que fuese de trigo,
ruboroso, bien oliente,
nutritivo y entrañable.
La Mancha es en ti mujer
y en mi corazón el dardo».

Su amiga, Felicidad Alarcón, le preguntó un día a Sara:

¿Quién fue León Felipe para ti?

-León Felipe fue una persona muy importante en mi vida como mujer y como artista.

Yo llegué a México y en el año 50 con 22 años, lo conocí en una reunión en casa del doctor Puig.

Doctor Puig fue el que arregló en Francia y arregló con México, con (Lázaro) Cárdenas, que entonces era el presidente de México. Cárdenas arreglo que todos los republicanos se refugiaran en México, y entonces conocí a León en la casa del doctor y fue para mí, pues una impresión tremenda, pero para él fue tremendísima, porque se hizo muy amigo mío y yo bueno... salía con él, después de comer a las cuatro de la tarde tenía la reunión celebre en el café de París en el centro de México. Allí se reunían, iba muchísima gente muy importante e intelectuales maravillosos, me invitaban y yo iba con él.

Él sabía que yo había aprendido a leer muy tarde , ya con veinte años largos, y entonces él me enseñó a leer obras de teatro, porque le gustaba muchísimo el teatro y decía que yo era un animal maravilloso para la escena, me dio libros para leer, para saber quiénes eran los poetas románticos españoles de la Generación del Veintisiete, y entonces pues fue para mí como un Pigmalión y claro era muy exigente era muy fuerte de carácter y al mismo tiempo muy dulce, muy majo , una persona maravillosa.

El día que yo me despedí de él, en Septiembre del año 1968 en México, yo venía para España, él me abrazó, me beso, me arrullo, y me hizo un verso. Me mando a tomar clases de interpretación con Sekisano, un maestro japonés que estaba en México, dando clases individuales, estuve como dos años yendo pero yo le decía: -mira León no soy para hacer teatro en prosa, a mí me gusta cantar, y entonces él lo comprendió y dijo es una pena que no seas de teatro.

Sólo dos semanas después me llamaron para darme la mala noticia, que había muerto. Se perdió un gran poeta y un gran hombre universalista que creía que no había fronteras y todas las naciones eran para todos.

Sara Montiel, bien aconsejada por Miguel Mihura (uno de sus grandes hombres, junto a León Felipe) se fue a hacer las Américas. Primero a México y luego a Estados Unidos, de donde volvió, rechazando un contrato con Columbia, cuando se hartó de ser la india guapa.

Ahí dejaba «Veracruz», con Gary Cooper y Burt Lancaster, «Serenade», con Joan Fontaine y Mario Lanza (dirigida por Anthony Mann) y «Yuma» (1957), dirigida por Samuel Fuller.

Su mito nació, según su biógrafo Pedro Villora, con «El último cuplé» (1957), donde Juan de Orduña la puso a cantar, a susurrar, «Nena» o «Ven y ven». Sara había pedido a la orquesta que bajara medio tono y la jugada le salió perfecta.

Sara Montiel era una persona tan extraordinaria, tan singular, que hasta sus historias lo eran. Aseguraba que Franco la había mandado en misión secreta en 1965 a los países del Este, donde se veían todas sus películas. «Tuve que ir a Rumanía a pedir madera porque en España no había ni para hacer una silla. Fui consciente de que me estaba usando. No tenía otra opción, no quería que me fusilara». Lo contó en un programa de televisión cuando cumplió 80 años.

Ahora Sara Montiel nos deja a nosotros. Había nacido en 1928 en Campo de Criptana. Y casi no nace porque su madre abortó. Lo que pasa es que quien practicó el aborto no se dio cuenta de que había otro feto.

Ahora se volverán a recordar los huevos que hizo a Marlon Brando, que se presentó por la mañana en la casa que compartía con Anthony Mann, entonces su marido y con quien se casó dos veces.

Se recordará el pollo que montó en un restaurante neoyorquino cuando le dijeron que ella podía cenar allí pero Billie Holiday, su acompañante, no.

Se recordará su boda romana en 1963 con José Vicente G. Olaya en la iglesia española de Montserrat, con más periodistas que invitados.

Se recordarán sus años felices con Pepe Tous, su tercer marido, con quien adoptaría a Thais y Zeus, sus hijos.

Se recordará su peculiar boda con el cubano Toni Hernández, que ya separado se presentó una vez en «Sálvame» vestido de chulapona.

Se recordará a Sara Montiel porque, plagiando a Ruano, Sara es una asignatura llave del espectáculo español.

Este lunes, cuando en «El programa de Ana Rosa» se empezó a hablar de que el médico había tenido que acudir a casa de Sara Montiel y luego llegó la noticia de su fallecimiento, hasta se esperaba que, de pronto, ella misma llamara por teléfono y exclamara una de sus grandes frases frente a la desinformación: «¿Pero qué invento es este?».

Ahora no se lo inventaron. Sara Montiel (1928-2013) ha muerto. Se fue un mito del cine español.







08 abril, 2013

Sara Montiel, la estrella y el tormento

MATRIMONIOS Y ROMANCES
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León Felipe la consideró una de sus musas; Ernest Hemingway le enseñó a fumar.
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Ni todas las pasiones de matrimonios y romances que la relacionaron con numerosas personalidades, salpicaron la brillante carrera de la actriz Sara Montiel que sucumbió este lunes en Madrid.

Su otra pasión después de la música, el amor de su vida, el empresario y periodista mallorquín Pepe Tous, fue el punto de partida de un comino afectivo que la llevaron a casarse cuatro veces y a compartir aventuras con numerosos amantes.

Tenía 85 años, y su mejor legado está en medio centenar de películas, algunas de ellas en la Meca del cine, además de una treintena de discos.

Gloria y mito del cuplé, con su belleza arrasadora, cautivó a Hollywood en los años cincuenta y compartió cartel con figuras como Gary Cooper y Burt Lancaster en la película Veracruz.

SUS AMORES

En 1957 se casó con el director estadounidense Anthony Mann, al que conoció apenas un año antes en el rodaje de la película Serenade (1956) y del que se separó en 1961 y obtuvo la nulidad en 1963.

Sara Montiel contó con compañeros masculinos de gran renombre. En 1964 se casó con el productor José Vicente Ramírez Olalla, al que Sara apodaba en la intimidad como "Chente". Pero le duró poco el amor con Chente. Dos meses después de casarse pusieron fin a su relación.

En 1979, tras nueve años de convivencia, contrajo matrimonio con el industrial mallorquín Pepe Tous -el amor de su vida, según la propia Sara.

Tous no llegó al final de sus días, porque fallecido en 1992, pero dejan su legado mas dulce, la adopción de dos hijos: Thais (1979) y Zeus (1983).

Sara Montiel soportó poco la viudez de Tous, porque un año después se reencontró con el actor italiano Giancarlo Viola, amigo íntimo y acompañante ocasional de sus viajes más célebres.

Entre medias, se volvió a casar con Tony Hernández, un cubano de entonces 39 años, declarado admirador de la artista. De Tony se separó en 2003.

Pero Sara Montiel también contó con otros compañeros masculinos de gran renombre, como el poeta León Felipe, que le dedicó algunos poemas y llegó a considerarla una de sus musas. De Ernest Hemingway decía que fue el hombre que la enseñó a fumar y a disfrutar de los puros, y de James Dean que tuvo un corto romance con él.

También pasaron por su vida personalidades como el dramaturgo Miguel Mihura, el cineasta Mario Camus, o incluso el premio Nobel de Medicina Severo Ochoa.

La capilla ardiente de Sara Montiel se instalará en el Tanatorio de San Isidro. Allí, España le tributará su último adiós, por el que clama hoy todo un mundo que admiró sus dimensiones de excelsa artista. Hasta siempre, Sarita.







ÚLTIMA HORA: MURIÓ EN MADRID SARA MONTIEL

SE FUE LA IDOLATRADA
DE "FUMANDO ESPERO"

La actriz Sara Montiel ha fallecido este lunes en su vivienda del barrio Salamanca de Madrid, a los 85 años de edad, según confirmaron fuentes próximas a la familia.

La artista fue protagonista de medio centenar de películas, entre las que destacan 'El último cuplé', 'La violetera', 'Veracruz' y 'Yuma'. También sacó varios discos como ‘Fumando espero’ y ‘Bésame mucho’.





La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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