07 febrero, 2019

11 AÑOS DE ATRIO PRESS, MI PACTO CON LA PALABRA

CÓMO NACIÓ ESTE BLOG Y 
UN GESTO AGRADECIDO


📃Hay personas a las que se agradecen siempre con una enorme dosis de satisfacción y felicidad porque son las que en determinadas etapas de la vida impregnan las buenas ideas. Y de esas personas es Juan Carlos Roque García, a quien agradezco haber puesto en la red, hace ahora 11 años, mi blog Atrio Press (http://atriopress.blogspot.com.es)
Hoy celebro con él este nuevo aniversario y dejo aquí mi gratitud al colega y amigo que me dio los primeros alientos y aporreó sobre mi ordenador en Madrid, las primeras palabras para que Atrio Press sea hoy un suceso real con más de una década. 
Con "JuanCa” me unen fuertes lazos desde que allá en Cuba éramos unos jovencitos afanados en el periodismo y la radio. Con él maduré muchas ideas en aquellos años jóvenes de gratos emprendimientos. 
Han pasado 10 años desde que publiqué mi primer post en la aventura fantástica de las redes y tengo que admitir que sois los amigos internautas, seres a veces anónimos, los coprotagonistas esenciales de este largo camino de la información: fuentes valiosas, entrevistados, postores de las noticias que nos marcan los días.
Son coprotagonistas de todo cuanto escribo, casi cinco mil amigos que me siguen en Facebook , los 76 mil visitantes al blog y las más de 108 mil veces en que os habéis detenido en las páginas de sus entradas a lo largo de una década.

Hoy hace 11 años que escribí mi primer post en este blog —más de mil trabajos en todo este tiempo—, y fue, precisamente "Crónicas de viaje a Egipto", una pasión que también marca mi vida. 

07 septiembre, 2018

HÉROES DE LA MAR

La odisea de un hombre extraordinario: Alberto Pis narra su propia hazaña.

"LA HAZAÑA DE MIS HERMANOS MUERTOS EN LA MAR"

POR Jesús Díaz Loyola.


A todos los que zozobraron en su intento por cruzar y nunca llegaron.

CUANDO de cruzar el estrecho de la Florida se hable, hay héroes anónimos, a veces inigualables, en la gran odisea de la vida. Mientras viven, se les juzga por falsas conductas, a veces se tarda siglos en juzgarlos bien. Alberto Pis es uno de ellos, pero él prefiere hablar de las mujeres, hombres y hasta niños sepultados en las profundidades en sus intentos por cruzar el océano y abrazar una vida nueva. Esos son los verdaderos héroes de la mar.

Un día insospechado planean irse, dejan atrás una vida de penurias y agonías. No les importa nada, ni debatirse con la muerte, porque para eso quieren vivir, y se lanzan a la odisea.

En Cuba se han pasado toda una vida hasta que el día menos esperado las novias se pierden, parejas formadas se rompen, familias enteras se separan. Pocos cubanos no guardan tras de si una historia cruenta en sus instintos por salir y cruzar el mar.

Voy a corroborar esta verdad con un solo nombre: Alberto Pis y el drama que supuso su odisea para salir de Cuba.

"Mi lucha estaba en no perder las esperanzas y no pensar en la muerte", es la mayor esencia de su testimonio.

El miércoles 27 de agosto de 1997 le cambió la vida. Ese día, hace ahora 21 años, se levantó con una idea fija, y Alberto fue adelante, sin importarle previsiones ni recursos, pero sobre todo, sin miedo. 

"Yo sabia que era un intento muy riesgoso, demasiado peligroso y difícil de lograr", narra en su relato del que ofrecemos un extracto. 

EL DRAMA DE ALBERTO PIS

«Íbamos cuatro personas a bordo de una rústica embarcación. Primero había que salir de Caibarién —un puerto del centro-norte de Cuba— Teníamos que superar el riesgo potencial que suponía  pasar frente al reflector del punto de Guardafronteras. Y lo superamos.

El estado precario de la pequeña embarcación que pudimos conseguir para marcharnos, nos exponía al peor de los riesgos. Pero a cualquier  precio había que irse, y ese día nos fuimos, jugándonos todo, a bordo de un chapín de madera vieja que hacia agua con bastante frecuencia. 

La embarcación de mi aventura no llegaba a los diez pies de largo —menos de tres metros— y los cuatro tripulantes nos amontonamos en ella. Poco a poco fuimos desafiando el mar.

En la chalupa siniestra que nos movía lentamente, no había más espacio que para la muerte. Juro que ese día llegué a pensar que me abría  al fin de mis días

En el lento avance sobre el agua, nos ayudaban dos remos de madera hechos por nosotros mismos. Una pequeña vela de sacos de harina cocidos entre si y sujetos a una vara del monte, nos servía como mástil y era todo lo que nos movía en un bote que olía a muerte. Así nos abrimos paso por las aguas mansas del Caribe con la sombra de la vela reflejándose sobre el agua a la luz de la luna.

Confieso que desde mucho antes de partir, ya era un hombre destrozado. En tierra, me despedí de mis dos hijos de nueve y quince años. Creo que fue lo último que hice antes de abandonar la isla. La mirada de ellos, a la vez que me estremecía el alma, me daba fuerzas para partir.

Habíamos zarpado caída la noche, por el pedraplén que se prolonga desde la calle de Falero, en un rincón oscuro de la pequeña bahía de la ciudad donde nací. Eran poco mas de las nueve de la noche. Aprovechamos el horario de la telenovela y nos hicimos a la mar con el deseo de llegar en el tiempo que fuera a tierras de libertad. Tuvimos suerte al salir, y con mucha estrategia conseguimos zafarnos de la luz detectora de los faros delatores que alumbran hacia al Caribe.

Ademas de la fuerza física que me acompañaba, llevaba conmigo una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba, y un crucifijo que me llenaba de fuerza en todo momento para pensar que si habíamos salido, podíamos llegar.

Ya habíamos superado las primeras dos horas cuando pensaba que dominábamos el mar, entonces aparecieron olas enormes y comenzaron las cavilaciones y la mente a viajar por todo mi pasado.

Me acordaba de mis hijos, de mi casa y de mi gente. En tierra, cada vez que aparecía una botella de ron, acariciábamos una y mil veces le idea fija de cruzar Las Bahamas y largarnos para siempre. Ahora que era un hijo del Canal, asumía un espíritu de resignación y le soltaba una carcajada al océano. ¡Voy a llegar! ¡Lo vamos a conseguir! 

Nos turnábamos los remos cada quince o veinte minutos, conscientes de que aquella manera rudimentaria de navegar nos estaba forjando mas que la mejor escuela naval del mundo. 

No todo era la balsa o el chapin desprovisto; había que tener cojones para enfrentarse al océano. Lo que mas martillaba a bordo era la certeza casi inevitable de estar cerca de la muerte. Y la muerte la tuve encima muchas veces durante el viaje.

Cualquier cubano enfrentado a las fuertes corrientes del Canal Viejo de Bahamas, es un desafío. Nadie ha vivido peor clima de adversidad que quien atraviesa la furia de las corrientes oceánicas que baten sobre el estrecho. Ni siquiera los embistes mas cruentos de las tempestades y los ciclones que cada año azotan el Caribe se comparan con el mar embravecido de Bahamas. 

El océano es un infierno, y en el infierno nos debatíamos aquel día en una lucha constante bajo un sol tórrido, hacinados por el salitre, el embiste de las olas y la amenaza permanente de los tiburones. 

Con el peor de los presagios, mis compañeros y yo, alcanzamos el amanecer del siguiente día —jueves 28 de agosto— a la altura de Cayo La Gua. Lo que mas nos reconfortaba era vernos sanos y salvos. Ya estábamos en aguas internacionales, y como nunca antes nos sentíamos ciudadanos del mundo. Seguimos remando todo el tiempo, rumbo Norte, en una lucha constante contra el viento y las corrientes.

Teníamos por delante dos días enteros de penurias y todavía faltaba lo peor. Y lo peor llegó la misma noche del jueves 28. Dos mercantes que aparecieron en el horizonte se nos venían encima cuando íbamos en la misma dirección. La suerte estaba echada. Si no abandonábamos rápido el curso de la travesía,  en diez minutos más nos tragaba el mar. 

Saque fuerza de donde no podía después de muchas horas de insomnio, sin beber ni comer. En ese instante remábamos con mas fijación que nunca, pero ninguno conseguía desviar el chapín de la dirección que le imponía la corriente arrasadora que se movía con los mercantes. Mis compañeros, que todavía no habían llorado, lloraban como niños enternecidos cuando veían que el final estaba cerca. "Un rato más y seremos hombres muertos en el océano".

Ya era inminente que los cuatro sucumbiríamos sepultados bajo las aguas cuando un golpe de suerte fortuita desvió aquellos trasatlánticos enormes que unos minutos antes parecía que nos devoraban.

Cuando ya estábamos a salvo,  los nervios me dieron por reír, y me reí largamente mientras escrutaba en el horizonte: "Hoy has vuelto a nacer, Alberto", me decía a mi mismo y hasta aborrecía la imagen siniestra de los mercantes alejándose. 

Había llegado a un minuto de la vida en que a uno poco le importa cualquier cosa, pero tuve fe y se que fue Dios quien nos salvó esa noche del peligro potencial de las olas inmensas que dejan los trasatlánticos a su paso por el océano.

¡NOS RESCATAN!

Al mediodía del 29 de agosto después de la segunda noche en el mar, nos sentíamos hombres a salvo cuando alcanzamos las proximidades de  Cayo Anguila y de pronto uno de mis compañeros lanzó un grito despavorido:

-¡Miren!

No nos separaba ni un kilómetro desde que mis ojos incrustados por el salitre advirtieron la inconfundible presencia de los guardacostas. 
Los cuatro fijamos la vista en la misma dirección. Todo lo que buscábamos era el Norte desde el primer minuto de la partida por Caibarién dos noches atrás.

Hacía horas que ninguno nos sentíamos con fuerzas para remar. Pero se nos espabiló el alma y remamos con tanta prisa, de la misma manera que el guardacostas se dirigía a nosotros. En ese instante sólo queríamos estar a salvo. Estábamos dispuestos a ceder de cualquiera manera con tal de abandonar el mar. 

Ipso facto nos condujeron al Centro de Detención de Islas Nassau. Allí se me pasaron ocho meses de calvario, preso también de libertad hasta que una noche insospechada  de abril del noventa y ocho me soltaron en las calles de Nassau. Ocho meses después, yo seguía siendo un hombre sin luz ni sombra. No tenia adonde ir, y en medio de los infortunios, otro golpe esperanzador me salvó de dormir en la calle cuando la presencia de un amigo se ilumino por azar como si mi vida quisiera resistirse a mas desgracia.

EL PASO CRUENTO 
POR BAHAMAS

Bahamas es un campo de concentración donde mas bien se va a morir. Nadie tiene piedad en el reclusorio  de Bahamas. Es un destino sin Ley, escenario de la leyenda negra de la emigración. Allí van a parar todos los cubanos interceptados en alta mar y allí también viví el maltrato y la vejación de mis compañeros de la odisea de la mar. 

Vi de todo en Bahamas durante ocho meses de encierro que parecieron toda la eternidad. Desde golpes y hambre, corrupción y maltrato. Sobreviví de mil maneras, por mi propia cuenta, mendigando desde un jabón hasta una toalla con que asearme. Pero nunca pensé que era mejor quedarse, y seguí adelante.

Viendo torturar a mucha gente y destilando odio a toda hora, dejé aquel antro. No se que infierno es peor, si el océano o Bahamas. 

VIENDO AHOGARSE A 
TRES CUBANOS Y UNA NIÑA 

Mi desolación fue total. No recordaré otra cosa igual den mi vida. Hasta yo también quería morirme. Fueron cuatro horas cruentas a la deriva en las mismas entrañas del océano, viendo como el mar se tragaba a vidas esperanzadas muy cerca de mi. Salieron y se sumergieron varias veces hasta que desaparecieron para siempre.

En un intento siniestro por llegar finalmente a Estados Unidos abandonamos Bahamas, pero el tiempo y las malas condiciones lo cambiaron todo. Un golpe de ola reventó sobre la embarcación indefensa que nos trasladaba a todos. En ese instante, todos perdimos la noción. 

En torno a mi, vi como flotaban todos mis documentos, fotos de familia, de mis hijos, amigos, en fin todo el pasado que llevaba conmigo se deshacía entre las olas y también se lo tragaba el mar. Ya solo me acompañaba el crucifijo que he llevado siempre desde que salí de Cuba. 

Por un instante oí gritos que después se acallaron. Ya yo había perdido de vista a tres hermanos cubanos incluyendo una nena de unos tres o cuatro años. Todos sucumbieron en el naufragio. 

Volví a oír gritos y llantos una y otra vez. Ya casi había perdido todas mis fuerzas, pero saque de donde no podía y sosteniéndoles  a flote, ayudé a salvar la vida de dos menores por evitar que ellos también murieran como los otros inocentes que un rato antes se petrificaron en el fondo del mar.

A veces ni caía en la cuenta del naufragio que estaba viviendo, y me parecía que todo aquel panorama conmigo dentro del agua era un sueño funesto. Pero recobré la razón y  me di cuenta de que no estaba solo en el mar y que los gritos zumbaban por todas partes, de unos a otros, en una lucha incontrolada por mantenernos todos a flote. Entonces yo también grité en un acto de piedad reverente por todo lo que estaba pasando. ¡Dios mío, ten piedad!

Ya yo había perdido todo el miedo al océano y así estuve  hasta que vinieron en nuestro auxilio. Me tranquilizaba saber que yo no estaba sólo en el naufragio y que a mi alrededor otros se encontraban en iguales o peores circunstancias, aunque desgraciadamente algunos estaban muertos en el fondo del mar.

Entre Bahamas y Florida, ocho meses después de mi primera detención, en la primavera del noventa y ocho, viví cuatro horas terribles, horrendas, que no olvidaré nunca

Durante la travesía, mil veces nací. Uno de mis compañeros vio  rondar los escualos muy cerca del chapín. En realidad, no sabía ya que era mejor, si morir sepultado en las profundidades o en la boca de un tiburón. Cualquier cosa me podía haber pasado hasta que aparecieron los guardacostas de la Florida y fui rescatado junto a un grupo numeroso que si sobrevivió, 

Cuando nos encontraron los servicios de guardacostas, yo estaba más muerto que vivo. La deshidratación y las quemaduras pudieron más que todos nosotros. Pero al fin, con vida, llegamos a las costas norteamericanas. 

KROME

Por delante  cinco meses en el Centro de detención de Krome por toda la investigación abierta tras el naufragio y la razón de mis hermanos muerto. No fue hasta un año después que recibí el asilo político de las Cortés de los Estados Unidos y pude traer finalmente a mis hijos y esposa conmigo.

Pero juro con toda sinceridad  que no me arrepiento de haberlo hecho, de haber estado expuesto durante más de un año a mil vicisitudes, entre el mar y las detenciones, y en las que muchas veces tuve la muerte cerca. Por eso si volviera atrás, lo volvería a hacer, por el futuro y el bien de mis hijos, y ahora de mis nietos, sin dejar de reconocer que la ausencia de la tierra que me vio nacer es un dolor que martilla toda la vida, porque Cuba se lleva siempre en el corazón.

Todavía veintiún años después, la gente me pregunta, la misma gente que me daba por muerto las dos veces que estuve a la deriva. Aún así, a merced de todo el riesgo que supuso mi odisea en el mar, yo no me considero un héroe. Héroe, si a caso, hay que ser para ver morir delante de ti a personas con los mismos anhelos y las mismas esperanzas. Héroes son mis hermanos muertos en la mar.

EL AUTOR

Esta es solo la historia breve de Alberto Pis García, un hombre extraordinario. Su odisea es la de cientos de cubanos, decenas de miles, que han preferido enfrentar el desafío del océano antes que permanecer en su tierra, porque no les dejaron vivir.

Es así el por qué muchos protagonistas que salieron a buscar otra vida un día, vieron truncadas sus esperanzas a mitad del camino. Salieron decididos y aferrados, sin importarles que lo más seguro que tenían era encontrar la muerte en el mar. 

Por eso, digo que son estos los verdaderos héroes, y lo corrobora Alberto Pis. Muchos alcanzan su sueño; otros, desgraciadamente, sucumben en el intento. No se sus nombres. No hace falta. Hoy los evoco desde esta crónica, aunque ahora sólo queden sus nombres para recordarlos. La vida fue ingrata con ellos. Salieron un día en busca de la felicidad y acabaron siendo unos invitados de la muerte.

LAS FOTOS

Dos momentos en dos tiempos: Alberto Pis durante los años 80 cuando amasaba su idea, y hoy, 21 años después, gozándose de la libertad que procuró toda una vida. Los tiburones no pudieron con él, y ahora Alberto es un lobo de mar.




21 agosto, 2018

CUB🔺: UN MILAGRO LLAMADO M🅰️ILÉN

Los 70 días en que la ternura se entrelazó con la lucha por salvarla

▪️La milagrosa historia de Mailén Díaz Almaguer, única sobreviviente de la tragedia aérea de La Habana.

Todo el mundo la complacía. Hubo médicos que le traían bombones. Y hasta se mandó a buscar a Holguín -su provincia natal- un muñeco de peluche que le acompañaba desde su infancia.
 



Tomado de Periódico Cubano.

Sin relojes ni descanso
Fueron más de 70 días de intensa lucha por la vida de Mailén Díaz Almaguer, única sobreviviente al accidente aéreo en Cuba. Pero ya lo más duro ha pasado. Ahora comenzará una nueva fase de estabilización y rehabilitación en el Hermanos Ameijeiras.
Los médicos, enfermeras, sicólogos y
demás trabajadores del Calixto, se sienten contentos por el resultado y tristes a la vez porque ya sienten la ausencia de la paciente, que luego de tantas jornadas sin relojes ni descansos por salvarla, se ha convertido en una miembro más de la gran familia médica.
Los trabajadores del Calixto confesaron que la extrañan y que sienten como un vacío desde que se fue, se quedaron contagiados para siempre del síndrome afectivo que les ha legado Mailén.
 
Doctor Esteban Reyes.
Al doctor Esteban Reyes, profesor principal de Medicina Intensiva y Emergencia, se le quiebra la voz cuando habla de la muchacha, a pesar de ser un profesional que ha visto y tratado tanto sufrimiento humano.

El caso fue complejo: lesiones a nivel de columna, cervical, torácica, dorsal, en extremidades, tibia, peroné, pelvis, quemaduras, lesiones a nivel de glúteo, que requirieron de curas y drenajes frecuentemente. Por la afectación medular, quedó parapléjica, y su organismo drenó por diversos sitios, lo que trajo complicaciones.

La joven tuvo que atravesar por intervenciones quirúrgicas, estabilizaciones y desestabilizaciones, avances y retrocesos en su sistema hemodinámico. La evolución no fue nada lineal en una paciente en estado tan crítico, con constantes peligros para su vida y las enfermedades oportunistas que comprometen e inmunodeprimen.

La familia es imprescindible
 
Marilín Almaguer, la madre de Mailén Díaz.

Desde la fase de emergencia y urgencia, se priorizó la atención esmerada a los familiares de Mailén, que al principio estaban en estado de shock y no se movían de un local asignado en el hospital.

Familia de Mailén Díaz.

Se trata de una familia sencilla de pueblo, muy colaborativa y unida, con valores humanos, cooperación y receptividad, por encima de sus penas e incertidumbres. Pero, especialmente, la abuela fue el pilar. Una señora de gran sensibilidad, fortaleza y confianza en que su nieta se salvaría. Con el ánimo siempre arriba. En los momentos más difíciles era quien levantaba al resto, y decía: «Vamos, hay que seguir luchando».
 
Mailén no era una paciente común. Sí escuchaba, y mantenía comunicación. Aún con una traqueotomía, y sin poder hablar, hablaba, asentía o negaba con sus ojos intensos y bellos. Reflejaba pena o alegría. Todos los que la atendieron allí confiesan que es una muchacha muy hermosa, en lo externo, y en eso que va por dentro y le dicen alma. Tiraba besos a médicos y enfermeras, y les manifestaba que los quería, con sus códigos emergentes.

La amputación de la pierna, uno de los momentos más difíciles 
Como resultado de las complicaciones en el proceso de recuperación a la joven debieron amputarle la pierna izquierda al nivel de la rodilla. Fue uno de los momentos más dificiles, pero ya comprometía su vida y hubo que tomar esa decisión para salvarle la vida. Primero el tratamiento fue con la familia, pero a la paciente, en esa situación que tenía, inmunodeprimida, no se le podía anticipar nada sobre lo que resultaba imprescindible. 

Después de la operación, la muchacha indagaba por su pierna, como que intuía algo. Y para asearla le ponían un parabán en la mitad del cuerpo. Las enfermeras le enrollaban una colcha en el sitio. Pero ella sospechaba… Y en el momento indicado fue que se le comunicó, con muchos argumentos y cuidados.

«Tengo mucha experiencia con amputados en mi especialidad. Pensé que ella se iba a desplomar, pues es una muchacha de apenas 19 años. La mayoría de las personas se deprimen en esas circunstancias; sin embargo, ella no se derrumbó”, confesó uno de los médicos.

Fuera de peligro

Otra situación crítica se dio dos semanas antes de que marchara hacia el Hermanos Ameijeiras: un empeoramiento respiratorio y cardiocirculatorio producto de la lesión a nivel cervical. Y de este fueron saliendo de forma progresiva gracias a la estrategia multidisciplinaria, hasta que se pudo marchar con el mínimo de antibióticos y con la perspectiva de suspenderlos al final.
 
Desde un principio la comunicación fue decisiva. Se idearon muchos artilugios. Primero, una especie de alfabeto en una hoja, y quien la atendía iba deslizando sus dedos sobre este, letra a letra, como en una güija, hasta que Mailén asintiera con los ojos en la indicada. Así, lentamente, se armaba una frase de ella. Ya después articulaba las palabras aunque no las pronunciara, y sus interlocutores aprendieron a leer los movimientos de sus labios.

Una paciente excepcional


La excepcionalidad de Mailén como paciente fue revelándose con los días. Ella expresaba su consentimiento y comprensión de cada paso, aunque tuviera dudas e incertidumbres. Siempre la salvaba su sensibilidad, su elevado componente afectivo, su cariño expansivo y una estoicidad a toda prueba, que emergió en las dolorosas y cruentas curas de sus lesiones, entre las caricias de sus enfermeras, que ocultaban una que otra lágrima. 

«Esta paciente trajo discusiones fuertes, y al mismo tiempo hermosas, en el equipo multidisciplinario, así como debates entre las distintas especialidades. Teníamos un afán feroz por salvarla y nadie quería fallar en su especialidad. Aprendimos más medicina en estas discusiones, porque tuvimos que recordar y desempolvar conocimientos», comenta el Doctor Ifrán Martínez Gálvez.

Tratada “como 
una princesa”
Las enfermeras que cuidaron a Mailén, atendiéndola como a una princesa.

Ellas, que la cuidaban las 24 horas, se enternecen al mencionarla. Todas actuaban en consonancia con las estrategias y órdenes del equipo médico, pero le insuflaban su aliento muy personal. Estaban allí, a su cabecera, velándola y atendiéndola como a una princesa. Y como Mailén es dulce y juguetona, hasta presumida, le cambiaban todos los días de peinado, le pintaban los labios, le echaban cremitas en el rostro. Le ponían hebillas en el pelo, le lavaban el cabello con buen champú que traían de sus casas. 

Todo el mundo la complacía. Hubo médicos que le traían bombones. Y hasta se mandó a buscar a Holguín un muñeco de peluche que le acompañaba desde su infancia. Le pusieron una bocinita de música. La seño Evelyn le cantaba la canción Chiquita mía, de Álvaro Torres, que fue tema de la celebración de los 15 de Mailén.

Especial protagonismo 
de los sicólogos

Especial protagonismo tuvo en la atención del caso el equipo de sicólogos.

En las estrategias de comunicación con la paciente y su familia tuvo especial protagonismo el equipo de sicólogos, liderado por Jesús Efraín Ajuria Lauzurique, jefe de esos servicios en el Calixto García. Los especialistas fueron percatándose de que la joven estaba desorientada desde el punto de vista temporal y espacial, y había desarrollado una reacción al trauma. 

Según explican los especialistas, Mailén tenía un problema -habitual en estos casos- de “memoria fragmentada”. Un ejemplo de esto es que Mailén insistía en que había tenido un accidente de carretera. Y cuando se le explicó que era de aviación, abría los ojos desmesuradamente, movía la cabeza en signo de negación. A la larga, con el tiempo, ella debe reconstruir la memoria de los hechos acaecidos.


Para la joven sicóloga de solo 26 años Onelia Solano Basulto, Mailén fue la prueba de fuego.

Onelia Solano Basulto, sicóloga de la sala de Terapia Intensiva, con apenas 26 años, había comenzado a trabajar en el Calixto solo unas semanas antes. Y la holguinera fue su prueba de fuego, pues le ayudó a creer para siempre que su lugar es ese, de cara a lo difícil y tenso.

El doctor Armando González, durante muchos años jefe de Terapia Intensiva, fue el timonel de esta expedición arriesgada por Mailén, antes de jubilarse ya con 70 años, y habiéndolo visto y enfrentado todo, o casi todo. 

🇨🇺CUBA: LA INVESTIGACIÓN INCONCLUSA

▪️Del Boeing 737 que el viernes 18 de mayo se estrelló en La Habana, con 113 personas a bordo, minutos después de despegar desde el aeropuerto internacional de la capital cubana. 

▪️El accidente de la aeronave de Global Air, aerolínea mexicana que operaba el vuelo de Cubana de Aviación con destino a la oriental provincia de Holguín, dejó 112 muertos, de ellos 101 cubanos y once extranjeros.

▪️Tres meses después, el peor desastre aéreo de los últimos 30 años en Cuba continúa sin explicación oficial, aún cuando la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de México dijo que tiene que ser Instituto de Aviación Civil de Cuba el que emita sus conclusiones, pues es la institución responsable de la investigación al respecto. Hasta ahora no ha hecho pronunciamiento alguno, al parecer porque aún se mantiene abierta la investigación sobre las causas del accidente.
La DGAC, dijo que "no hay elementos para que la DGAC, o alguna otra autoridad, pueda hacer un pronunciamiento o asignación de responsabilidades oficiales al respecto".

▪️Según la propia aerolínea mexicana Global Air, el accidente se produjo por un error humano. En una nota de prensa difundida el 16 de julio último, la empresa dijo que las investigaciones "revelan que la tripulación despegó la aeronave con un ángulo de ascenso muy pronunciado" y que esto provocó su desplome.

Fuentes: Periódico Cubano, Juventud Rebelde e Isla Local.

11 junio, 2018

MÁS DE 6.000 VISITAS HA RECIBIDO LA ENTREVISTA A BOBBY BATISTA EN MENOS DE UNA SEMANA

BOBBY BATISTA: “UN RETO QUE ACEPTÉ AL PARECERME MUY DIRECTA Y MUY MAYÉUTICA”


🔴 No se cuentan otros miles que la han leído en las páginas de M🔺rtíNoticias, El Diario de la Marina y 🇨🇺CiberCu🅱️a, sitios que difunden cotidianamente noticias sobre Cuba y el mundo.

▪️Roberto Francisco (Bobby)  Batista Fernández, (Nueva York, 1947), hijo de Fulgencio Batista, el expresidente de Cuba que de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana, ha llevado una vida generalmente anónima desde que se fue de Cuba con nueve años.

En la entrevista que a sus 70 me concedió en Madrid, el 2 de marzo último y que publiqué no hace una semana todavía –el 4 de junio–, mostraba su disgusto porque la historia de su padre fuera en muchos casos tergiversada. Hoy, sin embargo, Bobby manifiesta gratitud porque se debata democráticamente y con la verdad histórica en la mano. 

Ha expresado su felicidad por la repercusión que ha tenido su entrevista y ha dado las gracias a los lectores y a los portales de Internet que la han difundido: “Feliz porque la entrevista haya tenido tanta resonancia en RadioTVMarti –también en CiberCuba y El Diario de la Marina–“, me dijo.


Cuando la entrevista estuvo acabada, Bobby fue transparente ante mi suerte por publicarla. Confieso que antes he ofrecido esta historia a muchos colegas. Se la ofrecí a varios medios escritos españoles y en Estados Unidos, y hubo hasta quien me dijo “qué va a contar un hijo de Batista a estas alturas”. Pero yo seguí apasionado con la idea de la entrevista y mi voluntad por hacer noticia de cada acontecimiento, y finalmente he acabado contándosela a mis amigos. 

Haber encontrado a Bobby, sobre todas las cosas, tendrá siempre la valía y el premio de su manera de sincerarse con los demás. Por eso me dijo: “La entrevista que hiciste es muy interesante y no fácil de contestar; creo que ahí radica su mérito. Para mi fue un reto que acepté al parecerme muy directa, muy mayéutica! Te felicito.”

No ha sido fácil, pero tampoco difícil para que hoy, a casi una semana circulando por las redes, más de seis mil internautas la hayan leído en AtrioPress, 10 mil tal vez o muchos más, entre los pocos portales por los que circula hasta ahora. 

Desde el comienzo, Bobby Batista que no frenó mi afán por entrevistarle, sí me alertó: “Todo lo que toca a mi apellido, si no es para ultrajarlo, suele ser de circulación dificultada. Más hondo el mérito tuyo que te empeñas en sacarla adelante.” Un golpe de suerte mediática ha querido que miles ya la hayan leído. 

Después de sus confesiones, se han escuchado y se siguen expresando opiniones de todo tipo. Pero Bobby Batista fue sólido para admitir que el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 fue un error político de su padre que nunca debió suceder.

Ha dicho que escribe memorias con su legado familiar más íntimo, y no parará hasta plasmar toda la verdad que le quede por contar. "Se nos tachó de muchas cosas. Pero mi padre, por encima de todo, siempre intentó inculcarnos el amor a la Patria".

CÓMO CONOCÍ A BOBBY

Conociendo mi pasión desenfrenada por el periodismo de investigación, fue la astucia de un colega cercano al mismo Bobby, la que me puso en su camino, oportunidad que no desaproveché. 

El 2 de marzo, sobre Madrid hacía un tiempo desapacible. Ni la lluvia ni el frío de un mes soberbiamente invernal fueron impedimentos para que Bobby Batista y yo nos encontráramos antes que regresara a Nueva York. 

Le gusta la calle bajo cualquier cielo como a su padre, a quien desde el comienzo definió como un ser humano profundo y popular, defensor de su Patria y gran apasionado por la historia de Cuba, sin dejar de observar esas “cosas difíciles de contestar” en la vida de un hombre marcado por la polémica y el rencor.

Bobby vino armado de toda la modestia del mundo, una distinción particular en él nada más hacer presencia. Me habló con satisfacción de su único nieto de tres años, razón por la que viaja regularmente a España. Tiene un hijo de 41 y otra hija de 42. Es abogado y siente orgullo cuando indica que ocupa el cargo de Consejero de la Fundación Archivos FBZ (Fulgencio Batista Zaldívar) creada entre los hermanos en Estados Unidos, y que fue "capitaneada con brillantez por mi hermano Rubén (DEP)", dice 

Todos los días no se habla con un hijo de un expresidente que marcó un momento esencial de la historia reciente de Cuba. Y yo lo tuve frente a frente. “Robertico”, como le llamaban en los medios de la isla, tenía 11 años cuando abandonó la tierra cubana, a la que sueña volver algún día.
Foto familiar restaurada por cortesía de José Antonio Sánchez.

No fue hasta cumplidos los 50 años que Bobby pudo hablar con claridad y transparencia sobre Cuba. No ha olvidado jamás las Navidades ingratas de 1958 que rodearon a la familia Batista, pero mucho menos el desconcertado diciembre de su llegada a Nueva York, bajo una fuerte presión entre improperios y humillaciones de todo tipo.

A casi 60 años de su salida, habla con nostalgia de un Fulgencio Batista que empezó siendo defensor de los desechos democráticos, pero que le dio un giro a la historia el 10 de marzo de 1952. 
Bobby no tiene ningún reparo para hablar de los errores de su padre. Pero, sobre todo, siente una inmensa añoranza  por Cuba y sus raíces. Sueña con recorrer la isla de punta a cabo, pero ese día no ha llegado. Sus abuelos fueron africanos y españoles. "Dicen que soy una buena mezcla entre mi madre con raíz gallega de pura cepa y mi padre de raíz africana", me contó así de sus orígenes. 

Bobby es un derroche de simpatía y amabilidad. Nos pasamos más de dos horas intensas. Su vitalidad y energía son impresionantes. No piensa en los 70 porque se siente un hombre cuidado y renovado que solo desea salud para enfrentar los años. "Es ahora el mejor regalo de la vida", enfatiza. Por eso pone interés en todo lo que cuenta sin escamotear historia ni verdad. 

Como siempre, gracias a los colegas y amigos por todos los seguimientos profusos. Y gracias, por su puesto, a Bobby Batista por su amor por la historia cubana y por abrirme la puertas a una arista inacabada de ella. 
Gracias, Bobby. 

http://atriopress.blogspot.com/2018/06/bobby-batista-si-algun-dia-pudiera.html

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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