18 abril, 2017

Yander Zamora: «Hasta ahora he retratado libremente y lo seguiré haciendo»

El cubano Yander Zamora, ganador de los premios internacionales de fotografía, Rey de España y Ortega y Gasset '2017

«Cuba se está abriendo al mundo y espero que lo continúe haciendo»
▪️Yander Zamora cubriendo la apertura de la embajada de EEUU en La Habana, en el verano de 2015. Arriba, su foto de la llegada del Air Force One, galardonada con  el premio Rey de España de Fotografía 2017, otorgado por la agencia EFE y el ICI y dotado con 6.000 euros. 
▪️El diario El País, también le premió con el Ortega y Gasset remunerado con 15.000 euros y que le será entregado el próximo 11 de mayo, en Madrid.

◾️"Va un turista a Cuba, y todo es ron, mulata y  coches antiguos. Creo que hay más que eso en Cuba, y es lo que me gustaría mostrar en mi trabajo."



▪️"Fotoperiodista ya es todo el que tiene un teléfono inteligente. 
Hoy una foto, a la media hora, es vieja."



▪️Jesús Díaz Loyola.
▪️Con fotos de Yander Zamora.
                —I—
El día en que, sin proponérselo, iba a tomar una foto de premio, Yander Zamora, se levantó mas temprano de lo común para esperar el avión en que 88 años después aterrizaría en La Habana, un presidente de los Estados Unidos.

Ese día, tal vez, saludó a gente que no había visto nunca y vio más de un pájaro volar sobre La Habana y vio llover como una nota siniestra a sus empeños, pero amainó. En La Habana siempre amaina. Ese día, su mirada estaba hacía arriba, más allá de la quietud de las palmeras que llenan la periferia de la ciudad. Ese día su objetivo estaba en el horizonte de aquel cielo inmenso que por suerte estaba despejado y de un azul celeste. 

Unos días antes, había pensado que le pasaría lo mismo que con otros visitas ya célebres a La Habana como la de Madonna o Beyonce, adonde no pudo llegar su lente como en el día del concierto histórico de los Rolling Stones, en que Yander hizo maravillas con su vieja Nikon.

Ahora estaba sembrado en un punto preciso de la ciudad, tratando de buscar la foto que lo inmortalizara, con el mismo afán con que sale  a la calle todos los días de su vida.

Yander Alberto Zamora de los Reyes (Santiago de Cuba, 15–09–81) tiene un prestigio bien ganado como fotógrafo de Granma, el periódico oficialista de Cuba y como freelance colaborador al servicio de la agencia Reuters. Y Reuters fue el medio que ese día le pidió captar lo que pudiera cuando el Air Force One estuviera sobrevolando La Habana. Y tuvo suerte.   

EL FOTORREPORTERO NO SE RINDE EN SU EMPEÑO

Un viaje de Estados Unidos a Cuba dura poco más de una hora. El joven cubano de 35 años se pasó tres veces ese tiempo hasta que capturó la foto que le dio el premio Rey de España de Fotografía 2017.

"La foto casi fue un milagro. La tomé con una cámara Nikon D-7000 de segunda mano que compré por Internet en EEUU y me la enviaron a Cuba", me dijo rememorando un año después aquel célebre día que le lanzó a la fama.

Poco después de las 8:00 de la mañana del 20 de marzo de 2016, el fotorreportero instalado en Rancho Boyeros, muy lejos de donde las cámaras y los trípodes de reporteros de todo el mundo aguardaban por el espectacular momento del descenso del presidente norteamericano sobre la pista del aeropuerto, Yander permaneció quieto y callado en las proximidades de la terminal aérea, esperando por la llegada del Air Force One con el presidente tras 88 años de la última vez que un mandatario norteamericano visitara la isla. En ese tiempo, ni los padres de Yander habían nacido. 

Y pensando, tal vez, en todo su pasado, próxima ya las 12:00 meridiano de aquel domingo fortuito de marzo,  consiguió la foto perfecta que le dio el máximo lauro en fotografía del Premio que cada cada año convocan la agencia española EFE y el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI).

El jurado de la XXXIV edición de los prestigiosos premios valoró que la fotografía de Yander "capta el momento en el que el avión presidencial de Estados Unidos va a aterrizar en La Habana por primera vez en la historia, lo que supone un momento histórico en las relaciones entre EEUU y Cuba".

Por eso, el consenso fue unánime al conceder el premio al joven fotógrafo  cubano entre una veintena de concursantes de países iberoamericanos. Se lo entregó Felipe VI en Madrid, el pasado marzo.

En el tiempo que pasó entre que Yander dejó la foto en la oficina (de Reuters) y se movió a la zona de prensa donde esperaban el resto de periodistas ocurrió el milagro. 

“Cuando llegué, ya todas las pantallas reproducían mi foto”, le contó a El País, diario español que no se resistió y concedió también al novel fotógrafo el premio Ortega y Gasset en su edición XXIV por la reveladora imagen que el jurado ha definido como “fotoperiodismo puro, capaz de captar el momento”.

Yander Zamora es un cubano agarrado a su tierra por la raíz, que quiere a su país y defiende que la solución de Cuba está en los cubanos. 

Cuando le hice la pregunta obligada por la realidad de Cuba, me dijo que “la fotografía no puede cambiar la realidad pero si puede mostrarla”. Y eso es lo que hace cada día, lo que ha hecho a lo largo de más de 10 años en el oficio maravilloso de retratar la vida y el mundo que le rodea.

Así, a la altura también de la media noche de un jueves de abril, yo en Madrid y Yander alistándose para viajar de Roma a París, porque este viaje de premio, también ha sido  de conocimientos y reencuentros, emprendimos los dos un viaje gráfico con la palabra por la memoria y el oficio que él considera lo mejor que le ha pasado en la vida.

"Uso la fotografía como medio de expresión y quiero mostrar una país lejos del cliché de esa Cuba de ron, mulatas y coches antiguos. Creo que hay más que eso y es lo que me gusta mostrar en mi trabajo", me dijo Yander Zamora durante la entrevista, ante mi asedio constante sobre la realidad cubana.

Para él fue tan importante su cámara Nikon como su ubicación el día que se fue a la caza del Air Force One. Ningún otro fotógrafo tuvo esa iniciativa porque todos querían fotografiar a Barack Obama.

Gracias a esa entereza suya por la realidad exterior y costumbrista, cada vez que sale a capturar imágenes persigue aristas poco usuales del mundo real, la cara y las costumbres de un país que se sobrepone al desgaste y el deterioro de los años. 


—¿Cómo fue la espera por el Air Force One en La Habana? 

—Yo esperé cerca de tres horas. Estuve estudiando la orientación de la luz en la zona por donde entraban los aviones hasta que elegí el lugar idóneo para esperar el avión. 

—¿Fue una iniciativa propia?

—La encomienda venía de la agencia Reuters para la que trabajaba en ese momento. Me pidieron hacerle una foto al avión. Ellos confiaron en mí para estudiar el terreno y mi ubicación más próxima a la hora de la llegada del Air Force. El resto fue obra mía. 

—¿Ha calculado la distancia a que estaba del Air Force One?

—No tengo la precisión exacta, pero estaba muy cerca. (A juzgar por la proximidad a menos de de 500 metros)

—¿Que hora exacta era? 

—Cerca del mediodía, un poco antes de las 12:00 meridiano  del histórico 20 de de marzo para Cuba y para mi. Tomé una secuencia completa desde que asomaba la punta del Air Force One por el horizonte hasta que se vio completamente. Hice un fotograma completo de su llegada. Y la que envié al premio fue la vista completa, la que en pocos minutos se volvió viral en los medios de todo el mundo. 

—¿Que pensó cuando supo que ganó el premio?  


—La verdad es que yo me había olvidado totalmente de que había participado en ese concurso. Yo no contaba con eso. Me llamó un amigo periodista, Miguel Hernández, y yo no me lo creía porque siempre me estaba haciendo bromas. Me despertó el día del fallo por la mañana con una llamada y me dio la noticia. 

—¿Que buen despertar?

—De los mejores que he tenido en mi vida. Esa es la verdad. La emoción fue inmensa. Fue un reconocimiento de mi trabajo como nunca antes había ocurrido para mi.

—¿Considera que ha hecho mejores fotos que la del premio?

—Si analizamos la foto técnicamente, está muy bien lograda y la composición es muy atractiva por sus líneas diagonales y la composición del color, donde combinan el azul del cielo con el del Air Force One y los viejos carros (coches) americanos que en ese momento circulaban por la vía. Y pensándolo así, desde el punto de vista técnico, yo he logrado muchas fotos como esa o incluso superiores. Pero el mérito de esta es que se hace en un momento histórico importantísimo en mi
país y en Estados Unidos.

—¿Retrató a Obama durante su visita a La Habana? 

—Vi a Obama. Lo retraté en la despedida en el aeropuerto y en el discurso que dio en el Gran Teatro de La Habana.


—¿Y como califica la visita? 

—Un hecho histórico. Es la primera vez que iba un presidente en más de 88 años a Cuba. Un suceso que se había demorado mucho, pero fue la punta del Iceberg.
              —II—
Yander llegó a la fotográfica con el preludio del siglo XXI cuando era un veinteañero. Tal vez desde mucho antes o más bien ya la llevaba en la sangre, porque su padre —Isaac Zamora— le echó a andar por la vida cuando ya era un consagrado reportero en la agencia latinoamericana de noticias Prensa Latina. Para Yander, ha sido su mejor consejero en la vida.

"Mi padre era periodista y hacia muchas fotos. Junto a él se me estiró el cuerpo. Me crié entrando y saliendo de emisoras de radio y de periódicos. Después llegaron las figuras y los colegas que me ayudaron", me dijo.

En Cuba hay artistas innatos del lente que tienen que lidiar permanentemente con las limitaciones y las carencias. Eso también lo sabe Yander, porque no todo el mundo tiene al alcance una Cannon o una Nikon. Yander Zamora ha sido un hijo con suerte.

—¿Donde nació y se formó?

—Nací en Santiago de Cuba, pero la mayor parte de mis estudios fue en La Habana, adonde llegué hecho un adolescente. Empecé estudiando literatura de la lengua española, pero lo dejé para dedicarme a las nuevas tecnologías y a la fotografía, y estudié entonces periodismo digital en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana.

Yander Zamora es más que un premio Rey de España. Su cámara ha recogido la transformación de las culturas rurales y populares dentro de Cuba. Siempre ha estado en el momento más insospechado y ha conseguido fotos geniales. “Me encanta Cuba; siempre que piso el suelo cubano, voy a todas partes, con la memoria y mis instintos, a retratar la vida, a buscar la foto perfecta.", dice.


En su propia web yanderzamora.com afirma que "vivo como si la cámara fuera una extensión de mi mano" y que le "atormenta no tener con qué hacer una foto si cae un OVNI o pasa el Air Force One". Esta ya la consiguió, y admite que siente tanto mérito como por haber retratado a los extintos Hugo Chávez, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano o Muamar al-Gadafi como
a un bailarín evolucionando en una conga callejera de su natal Santiago de Cuba.


—¿Que busca con la fotografía? 

—Uso la fotografía como medio de expresión y quiero mostrar una Cuba lejos del cliché. Va un turista a mi país y todo es el ron, la mulata y los coches antiguos. Creo que hay más que eso y es lo que me gustaría mostrar en mi trabajo.

—¿Con que equipos trabaja la fotografía?

—Ahí estoy en crisis. La cámara que he usado hasta ahora es una cámara muy vieja, una Nikon D-7000. La foto del Premio casi fue un milagro. Fue con esa Nikon de segunda mano que compré por Internet en EEUU y me la enviaron a Cuba. 

—¿Hace fotos todos los días?

—Hago fotos todos los días. No puedo ir a comprar el pan sin dejar de llevar mi cámara. 

—¿Que tipo de foto prefiere hacer?

—La foto costumbrista del día a día. La lucha del cubano y el quehacer cotidiano. Hacer fotos reales y buenas que reflejen el suceso real. 

Habla con complacencia. "Cuando hago una foto, mi objetivo es lo más maravilloso que siento en ese momento."


“He hecho de todo por toda Cuba. A toda hora, a la de faenar o descansar, siempre voy con la cámara en mano; en la ciudad o en el campo, pero siempre con la cámara, y así se me pasan los días y siempre acabo con alguna revelación".


—¿Qué espera después de estos premios?

—Es un reconocimiento grandioso que espero repercuta en mi carrera con más trabajo. Yo trabajo como freelance, que es como me gano la vida. Me gustaría que fuera así, que me ofrecieran oportunidades de trabajar y demostrar lo que puedo hacer. Hasta ahora no hay ninguna oferta en concreto, pero estoy atento. 

—¿Tiene otros premios?

—Anteriormente me premió la Asociación de Académicos Universitarios del Mundo por mi obra profesional en general. La fotografía del Air Force One estuvo entre las 10 mejores del año 2016 en varias plataformas de Internet.


—¿Después de este premio, hacia dónde se va a orientar el lente de Yander Zamora?

—Seguiré en la misma línea. No puedo dejar de ser yo. Y viendo como he llegado hasta aquí, parece que no lo estoy haciendo mal. 

—Usted nació en Cuba. ¿Ha pensado en otra fotografía, sin barreras?


—Yo retrato lo que veo y me encuentro en el camino. Yo no me pongo barreras. En mi obra vas a ver fotos de mucha miseria que le puede incomodar a la gente. Hasta ahora las he hecho y no pasa nada. 


—En Cuba, ¿usted pueda retratar lo que quiera?

—Absolutamente lo que he querido. Lo que no he retratado ha sido porque no ha estado frente a mi o por otras circunstancias. Yo he retratado la pobreza cubana en todo el país. Hasta ahora he retratado libremente y lo seguiré haciendo. 


—¿Cuál es su percepción de la Cuba que le ha tocado vivir y hacia dónde va?

—Cuba está un periodo de cambios. Cuba se está abriendo al mundo y espero que lo continúe haciendo. Y espero que sea un paso firme esa apertura y que no perdamos tiempo. Hay muchas cosas que tienen que cambiar dentro del país, pero yo no quiero que mi cultura sea absorbida por otros. Que mañana aparezca un MacDonald en cada cuadra (calle) y tampoco que nadie nos diga lo que tenemos que hacer. Pero sí creo que tenemos que abrirnos mas, que tienen que cambiar muchísimas cosas todavía. 

—¿Ve aires de cambio en Cuba? 

—Sin lugar a dudas, bastante lento, pero está cambiando. No con la suficiente rapidez, pero sí algo está pasando.


—¿Hay libertad de expresión en Cuba?

 —Hay algunos medios (voces) en manos de algunos sectores (no oficiales) que tiene  otro ángulo (critican al gobierno) Están en Internet y siguen saliendo. Hay cierta libertad, no toda la que quisiéramos, pero la hay. 

—¿Cuál es el don que ha hecho perdurar a la Revolución de Fidel Castro?

—En Cuba tienen que pasar muchas cosas, pero que ocurran por nosotros. Nadie nos tiene que decir lo que tenemos que hacer. No perdonan que hayamos durado tanto tiempo porque estamos en la esquina (enfrente) de la máxima potencia (EEUU).


— ¿Quienes guiarían un cambio dentro de Cuba?

—En Cuba los jóvenes tomarán la vanguardia. Y creo que sí, que nos toca y lo estamos haciendo. 

—¿Qué es lo que más admira de Cuba?

—La resistencia interna y externa. Resistencia en todos los sentidos. El cubano ha resistido el embargo económico hacia Cuba de toda la vida. Yo nací con el bloqueo económico y estoy aquí (con 35 años) contándolo todavía. 
Yo quisiera ver como sería Cuba sin el bloqueo económico. Pero hay razones externas que han condicionado muchos problemas de hoy.


—¿Y lo que más reprochas?

 —En la comunicación a mi me gustaría que hubieran más espacios de debate, más espacio para la gráfica, hacia donde hoy se encamina la polarización del mundo.

—¿La fotografía le ha permitido interpretar mejor la realidad de Cuba?

—Creo que sí, y más que todo coleccionar y guardar esa realidad y mirarla después con mejor atención. Yo tomo el instante, lo colecciono y después lo analizo. 

—¿Ha evolucionado lo que retrató hace 10 años con lo de ahora?

—Han cambiado muchas cosas. Cuba vive una efervescencia, incluso en la situación de su modelo económico. Antes de Obama, los negocios por cuenta propia proliferaron, la compra-venta de casas (viviendas). Hay un desarrollo progresivo del turismo con nuevos hoteles. Han cambiado y están cambiando muchas cosas.

—¿Lamenta algo de todo lo vivido en su generación? 

—La pérdida de valores humanos es una verdad innegable, no solo en Cuba si no en todos los países de la región latinoamericana.
Hay riqueza, pero la falta de valores es innegable. No hay una cultura del sentido común de la convivencia como la hay en Europa. Y es una verdad lamentable, si bien Cuba se salva de otras secuelas como la violencia.

                          —III—
Una imagen vale más que mil palabras. Lo que ha conseguido Yander en los años que lleva haciendo fotos y lo que seguirá haciendo, es captar y guardar para la posteridad el testimonio visual de su tiempo. Así se curte en el oficio que lo ha consagrado. 

Seguramente en Cuba le esperarán ahora con sus espacios y sus honores porque la foto con la que se ha llevado el premio rey de España lo ha llevado a la cúspide de la fotografía, y su carrera no ha hecho más que empezar.

Yander Zamora no parará hasta agarrar con el lente el World Press Photo, su otro sueño anhelado. Y lo hará, lo está haciendo con el mismo ímpetu con que ha colgado en su currículum dos de los premios más importantes de España y de Europa.

—¿Hay alguna foto que hubiera querido hacer y no hizo? 


—Hay muchísimas fotos que me hubiera gustado hacer o haberla compartido con otro colega. Con los Rolling Stones estuve poco tiempo, pero me hubiera gustado hacer un trabajo mejor. Me hubiera gustado dar cobertura a otras visitas como la de Madonna.

—¿Que es lo que más le ha gustado de su primer viaje a Europa? 

—Chocar con otras culturas es importantísimo. Otras ciudades. Conocer nueva gente, profesionales que acabas admirando. Haber compartido con periodistas de EFE y de El País, son medios que respeto y que admiro. 

—¿A donde ha ido?

—España, Roma, París. La Capilla Sixtina en el Vaticano, la Fontana de Trevi y el Coliseo Romano, me maravillaron. Estoy impresionado, de verdad.


—¿Que otro continente le gustaría visitar?

—Me gustaría conocer a África. Es un continente maravilloso y a mi me apasiona viajar. Cuando visité el Amazona estando en Venezuela, cumplí otro sueño.

—¿Le gusta Europa, Madrid, y España en general? 

—De Europa me voy maravillado con todo y el gran cúmulo de historia e información. Su educación me ha gustado mucho. La educación del europeo me maravilla.

—¿Y la mesa?

—Si vamos a hablar del gusto y del arte culinario, España es lo primero.

—¿Que platos te gustan de España?

—La fabada asturiana y la crema catalana me marcaron un antes y un después en el paladar. Y el jamón ibérico, ni hablar. Fue un gustazo haber probado platos nuevos.

—¿Que hará con el Premio? 

—Mejoraré mi logística y básicamente lo dedicaré a impulsar mi carrera profesional, una carrera en la que todo es caro.

—¿Su gran sueño?

—Tener mi propia agencia de fotografía  

—Finalmente, si tuviera a alguien que agradecer su curso profesional, ¿a quien mencionaría?

—No sería justo si menciono solo un nombre. Mi padre jugó un papel, pero ahora vive en Perú. Estoy en Roma y mi anfitrión es un gran amigo de años: Luciano del Castillo, también fotógrafo que ha influido mucho en mi carrera.

—¿Admira a algún nombre en el mundo de la fotografía cubana y en el mundo?

—Yo cuando consigo una gran foto me digo: ¡Coño, esto tiene algo que ver de los que he leído y he aprendido! Noto su influencia. 
En mi han influido desde Robert Capa y Annie Leibovitz hasta Daniel Berehulak.

—¿Ha hecho exposiciones? 

—No todas las que me gustaría. Más bien por encargo o compartidas. Pero es algo que debería atender mas a partir de ahora. 

—¿Como ve el futuro de la fotografía con las nuevas tecnologías?

—Fotoperiodista ya es todo el que tiene un teléfono inteligente. La fotografía quedará más como historias profundas y para comunicar con mayor peso y contar la historia con imágenes. 
Ya la mayoría de las fotos de grandes acontecimientos se hacen con teléfonos inteligentes o celulares.
La foto noticia queda ya más para el transeúnte de la calle y no para el fotógrafo profesional  que es más un armador de historias.
Hoy hay televisión y celulares por todas partes porque hay más comunicaciones que periodismo. Hoy una foto, a la media hora, es vieja. Ya es horroroso el periodismo frío sin inmediatez.

¿La fotografía digital de hoy es mejor o peor que la impresa de antes?

—Nunca hay mejor o peor fotografía. Hay distinta. La imagen no llega sola, hay que buscarla, y para eso hay que hacer fotoperiodismo a toda hora. Y, sobre todo, decir la verdad bien dicha hasta con una imagen.

              IV—
UN FOTÓGRAFO DE PREMIO

"Su arte de retratar es natural, concentrado en las actitudes particulares de su entorno y los personajes que en él habitan y que van intrínsecamente ligados a la historia, a la calle, a la vida y a la gente."

◾️Confieso que no había conseguido contactar con Yander durante su viaje de premio a España y la noche en que lo entrevisté este abril en un puente telefónico entre Madrid y Roma, percibí de inmediato la jovialidad del profesional agarrado por la raíz y que hace honor a la tierra húmeda y fecunda que lo engendró  allá en Santiago de Cuba.

Todo el tiempo Yander me habló de satisfacciones y tal parecía dibujar en sus palabras las tomas espectaculares de su obra que me invitó a visitar en sus perfiles en las redes y en su web personal. En yanderzamora.com en Facebook o en Instagram, se disfruta y se vive el placer innato con que Yander plasma cada imagen suya. Hay fotos perfectas de una técnica y un contraste espectaculares, enfocando siempre el objetivo hacia los ambientes y sujetos más espontáneos, porque su arte de retratar es natural, lejos de todo formalismo, concentrado, sobre todas las cosas, en las actitudes particulares de su entorno y los personajes que en él habitan y que van intrínsecamente ligados a la historia, a la calle, a la vida y a la gente. 

Su estilo es de una impecable ejecución, porque Yander vive el acto de hacer la fotografía. 

Una imagen en sus manos es una persecución del mundo real de la calle y del espectáculo más allá de las palabras. 

He visto pacientemente la obra del joven Yander Zamora, y abarca varios géneros, o más bien los domina todos a la vez. 


Los retratos —un bailarín o un campesino, por ejemplo—, son de corte elegante al más puro estilo Irving Penn, donde resaltan la luz y la sombra a lo Man Ray.

Sus fotos de los personajes de la calle, son estampas bien encuadradas y de una potencia visual extraordinaria. Sus paisajes regalan panoramas idílicos. Y es que cada fotografía de Yander respira calidad y buen hacer. 


Recorrer sus perfiles y su web, no ha hecho sino enamorarme aún más de su trabajo.
He incluido la del bailarín porque de algún modo tendrá que ser uno de los más aplaudidos en su obra. No por casualidad es portada de su web, donde cada imagen es una lección de fotografía. No dudo que al paso de los años junto con la del Air Force One sobrevolando La Habana sean imágenes antológicas.
Su obra comienza un largo decursar. Su cámara es de las que necesita el mundo real para rastrear palmo a palmo su entorno. Un fotoperiodista que no tiene miedo y no se rinde en su empeño por mostrar aquello que ve desde la profesionalidad y la creatividad como consiguió la imagen el Air Force One descendiendo en La Habana. 

En esta foto, Yander Zamora en Sicilia junto a Luciano del Castillo, un fotógrafo que ha influido mucho en su carrera y a quien Yander considera un amigo excepcional.
Yander se ha creado un estilo y una manera de hacer la fotografía. Ha ganado dos importantes premios para demostrárselo así mismo. Ahora comienza el camino de su real reputación. 

▪️Fotorreportaje con imágenes tomadas de las páginas de Yander Zamora (Cuba)🇨🇺

05 abril, 2017

LA MENGUADA COLONIA DE ASTURIANOS EN CUBA PIERDE A SU PUNTAL

MUERE LA PRESIDENTA DEL ANTIGUO CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA
María Antonia; La juventud de ayer y los años crepusculares en La Habana.
▪️María Antonia Amelia Marcos Alonso, tenía 86 años y nació en Beceña (Cangas de Onís) en 1930.

▪️Hace poco más de un año, entregué a la Sociedad Club Carreño de esa institución, un ejemplar de "Crónicas del Caribe", el libro con la historia del asturiano Manuel Álvarez Álvarez, que introdujo la radio en Cuba. La Federación que dirigía Marcos Alonso, se opuso a su presentación por mandato expreso del oficialismo en una institución que no goza de autonomía ni de libertad social.

◼️Ha muerto en La Habana con 86 años, María Antonia Amelia Marcos Alonso, presidenta de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba (FAAC), institución heredera del antiguo Centro Asturiano de La Habana, difunde hoy desde Cangas de Onís, "El Fielato y El Nora".

María Antonia, que era presidenta de la federación desde 2010, sucumbió el último viernes de marzo, dejando tras de sí una vida fecunda encaminada a mantener viva la identidad y la cultura asturianas dentro de la isla, y de la cada vez más menguada población emigrante en Cuba.

Había nacido en Beceña (Cangas de Onís) en 1930 y fue la menor de una familia de cuatro hermanos. Huérfana de padre, con tan solo cinco años, cruzó el Atlántico de la mano de su tío paterno asentado desde antes en la isla. 
A bordo del buque "Cristóbal Colón" salió del Musel en 1935, en un viaje sin regreso que le sembró en La Habana para siempre.
Retrato de juventud en la primera mitad del Siglo XX cubano, el periodo de mayor esplendor de la isla, paradójicamente a lo que es hoy.
SALONES DEL ANTIGUO CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.
La vida de Amelia es un reflejo de la dureza de la emigración de aquella época, pero también de todos los tiempos. Hoy cuentan los medios de su tierra española, que Amelia vivió el éxito y el esplendor de la vida acomodada cubana de los años 50, y así mismo tras la llegada de la revolución, la dureza y la pérdida de todas sus posesiones y, sobre todo,  las privaciones a que sometió al emigrante el actual gobierno de la isla, sin importarles a sus gobernantes todo el ostracismo en el que han vivido sumergidos cuantos eligieron a Cuba como destino, se separaron de su familia y tuvieron el corazón dividido toda la vida.
A finales de 2015, yo entregué con destino a los fondos culturales de la Sociedad Club Carreño, un ejemplar de "Crónicas del Caribe", el libro de la vida de Manuel ´Álvarez, el asturiano padre de la radio en Cuba. Se lo entregué en plena Federación Asturiana a Ana María Sierra Denis, Presidenta de la Sociedad Club Carreño de La Habana (en la foto).

LA MALOGRADA PRESENTACIÓN CUBANA DE "CRÓNICAS DEL CARIBE" SE FUE A LA TUMBA
Hace poco más de un año, envié a María Antonia Amelia Marcos Alonso, en su calidad de presidenta de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba (FAAC), una propuesta de presentación de la biografía de Manolín Álvarez en la institución de todos los astures  emigrados, pero nunca tuve respuesta por manipulaciones de manos oficialistas que se opusieron al lanzamiento de mi libro "Crónicas del Caribe" en La Habana, sin importarles que se trataba de un libro que es precisamente un retrato del sacrificio del emigrante de Asturias en América. 
La malograda presentación confirmó que la casa de los astures como lo es la de los gallegos y de otras colonias hispanas, no gozan de autonomía ni independencia dentro de la Cuba de hoy, ni están fuera de las rancias limitaciones gubernamentales.

No obstante y al margen de los protocolos, yo entregué con destino a los fondos culturales de la Sociedad Club Carreño —uno de los 36 colectivos de esa institución— un ejemplar de "Crónicas del Caribe", el libro de la vida de Manuel Álvarez, el asturiano padre de la radio en Cuba, un gesto particular, por el que me expresaron la gratitud simbólica de los asturianos de la isla, particularmente los pocos carreñenses y sus descendientes que allí quedan.

Se lo entregué en plena Federación Asturiana a Ana María Sierra Denis, Presidenta de la Sociedad Club Carreño de La Habana. Ello me lo agradeció sin entrar en mayores comentarios.
CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA. ACTUAL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES, COLECCIÓN ARTE UNIVERSAL

EL FIN DE LOS ASTURIANOS EN CUBA
Los hay desde Occidente a Oriente, desde Vegadeo a Ribadedeva, de toda Asturias. 

El último reposo de los asturianos en Cuba, es el Cementerio de Colón en La Habana, donde la Sociedad Asturiana de Beneficencia cuenta con un monumental panteón en uno de los lugares de privilegio del camposanto, como lo tienen las otras 37 sociedades de astures con sus panteones exclusivos. Uno de ellos es el de los naturales de "Cangas de Onís, Amieva y Parres", pero los hay de concejos o agrupaciones de concejos desde Occidente a Oriente, desde Vegadeo a Ribadedeva, de toda Asturias. 

Para su último descanso, María Antonia Amelia Marcos Alonso, escogió el panteón de los hijos de Allande, donde reposa ahora junto a su esposo José García Peral.
 María Antonia Amelia Marcos Alonso, en el despacho de la presidencia de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, heredera del antiguo Centro Asturiano de La Habana. Tenía 86 años al morir el viernes último en La Habana. Se llevó mil verdades a la tumba.
Por su dedicación a los emigrantes, María Antonia recibió en vida numerosos reconocimientos y distinciones como el diploma al emigrante distinguido concedido por el Consejo de Emigrantes Españoles y los reconocimientos Gaspar Melchor de Jovellanos y el Miguel de Cervantes, otorgados por la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba.

En 2010, quedaban en Cuba 256 emigrantes de primera generación nacidos en Asturias. Hoy, los exponentes de la última generación nacida en el Principado no llega al centenar de asturianos nativos, en tanto la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba "se levanta como un chaleco salvavidas, al que todos se sujetan como
última esperanza de mantener vivos sus recuerdos y sus vínculos con la tierra que les vio nacer.", escribe hoy desde Asturias el periódico "El Fielato y El Nora".

Sin importarle nada de ello, el oficialismo noquea constantemente la libertad de sociedad de los asturianos en Cuba, como me pasó a mi con la presentación frustrada de un libro que es puro legado asturiano. No lo querían. Más de un año después, todavía estoy esperando el por qué. 
Al menos, la carguesa-cubana María Antonia Amelia Marcos Alonso, nunca me lo dijo, y ahora se fue a la tumba.
▪️Fuente y fotos de María A.A. Marcos, tomadas de "El Fielato y El Nora" (Cangas de Onís).

MEMORIAS 
ANTIGUO CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.
Fueron precisamente el Centro Gallego de La Habana y el Centro Asturiano (foto) de La Habana las instituciones con mayor cantidad de miembros y por ende con mayor poderío económico. Prueba es que en el lugar más deseado de La Habana de entonces, el Parque Central, uno frente al otro, estas asociaciones tenían su sede en espléndidos, lujosos y funcionales palacios. 

QUINTA COVADONGA DEL CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA
El más importante logro del Centro Asturiano lo constituyó la creación de su casa de salud, la Quinta Covadonga, inaugurada en marzo de 1897. El surgimiento y desarrollo de este centro asistencial era el plato fuerte del Centro. 

03 abril, 2017

GRACIELA BORAU SE ENCUENTRA CON LA SENCILLEZ Y LA NOBLEZA DE "MANOLÍN"ÁLVAREZ

"¡Que paz profunda en este rostro, que bondad...!"

▪️La ingeniosa dibujante argentina de la sonrisa, Graciela Borau, ha conseguido devolvernos toda la sencillez del gran Manuel Álvarez Álvarez "Manolín" como para decirle al pasado que nada se olvidó, que todo está allí como la historia fulgurante de los 100 años de radio de su obra inmensa en Cuba. 
Foto de Iván Cañas (Caibarién, Cuba, años 70)
UNA MIRADA CON EL LÁPIZ DE BUENOS AIRES A CAIBARIÉN 

DE niño, allá en su aldea asturiana, Manolín fue como todos los niños de su tiempo, ingenioso, indiscreto, travieso y voluntarioso. Así era Manuel Antonio Álvarez Álvarez (Santiago de Ambás, Carreño, 1891—Caibarién, Cuba, 1986). 
Era de los buenos y enérgicos Manolín; de esa clase de niños que no se les ha dicho vaya y ya han vuelto. Lo fue en su niñez española y hasta el final de sus días en Cuba.

Todas esas virtudes juntas, las acabo de leer en este magistral retrato del señor, el consejero y el amigo, colgado hoy en mi muro de Facebook por la ingeniosa dibujante argentina de la sonrisa, Graciela Borau, y con la que ella ha conseguido devolvernos toda la sencillez y la nobleza de Manolín.

Cada vez que Graciela pinta, tiene un trazo más fino y más perfecto. Tal vez ya lo tenía desde que empezó en el oficio. A medida que sus obras fluyen, sus trazos destellan finura y perfección. 

Le iba a pedir un retrato de Manuel para ilustrar una posible segunda edición del libro de su vida, y desde hoy, afortunadamente ya lo tengo conmigo.

La adoración de Graciela son sus hijas y sus amigos; y dibujarlos, tanto a unos como a otros, se ha convertido en su mayor pasión. Sus hijas —tal como Graciela esposa— viven orgullosas de su papá, Carlos Sprovieri, de quien heredaron todo el amor para hacer actos de bien.

Así es también Graciela Borau, un ser amable, con pulso siempre decidido para dibujar, se lo pidan o no, pero siempre con una disposición suprema para hacerlo. Quizá por eso, casi a diario le saca muchas sonrisas a los argentinos y a sus amigos de todo el mundo. Hoy lo hizo con Manuel. 

Graciela no hace un dibujo sin antes detenerse en la vida de cada personaje y todo su pasado, como lo hace últimamente con los amigos de sus hijas y de sus amigos, como lo ha hecho varias veces conmigo. Graciela consigue retratos clavados de sus personajes como consecuencia de una profunda observación de sus "modelos" como ella llama a las imágenes perfectas que llenan sus bocetos o como la ve su propia hija Silvia: "Y lo que no se plasma en lápiz y papel, lo genera como suspiros de satisfacción con alguna frase que a veces exclama: "que ojos bellos", "que paz profunda en este rostro", "que bondad..."

Cada vez que Graciela hace algo nuevo, yo me digo, sin que ella lo sepa: otro legado para la inmortalidad de su obra, porque podrán pasar mil cosas en el amplio espacio de su día a día, pero siempre que pinta esta ingeniosa mujer, se está asegurando una pauta mas de la inmortalidad.

Graciela Borau, artista argentina afincada en Buenos Aires, que antes que todo es madre y amiga, es insuperablemente original, porque como diría el gran Borges, "lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad." Y resulta que Gabriela, tal vez no comprenda lo suficientemente inmortal que está haciendo al más insignificante de sus personajes cada vez que se pone a pintar. Se lo está haciendo ella misma. Se lo hizo hoy al gran Manuel Álvarez Álvarez "Manolín". Ha confrontado toda la sencillez y la nobleza de un hombre como para decirle al pasado que nada se olvidó en él, que todo está allí como la historia fulgurante de los 100 años de la obra inmensa de Manuel.  
En el retrato que hoy le hizo husmeando en las imágenes de su recuerdo, mi artista amiga vuelve a fascinar con ese particular poder de hacer obras llenas de vida y atrapar la mirada del lector.
Hoy ha retratado a Manuel "Manolín", tal como es: profundo en su reflejos y lleno de sencillez. Lo digo yo que conocí las caricias del profesional que amó a su medio como estoy conociendo a Graciela también, esa mujer inmensa del silencio y la paciencia que cada vez que empalma el lápiz o el pincel explaya todo su genio sobre el papel.

Gracias, Graciela. El de hoy, ha sido otro retrato perfecto, genial. Has dibujado el rostro perfecto de mi entrañable y siempre recordado Manolín. Solo tus manos y tu trazo son capaces de trasladar toda la sencillez y la humildad de uno de los seres más extraordinarias que he conocido. 
Gracias, en su nombre y en el de su familia, que también sabrá agradecértelo.
Gracias amiga y gran artista, porque todo lo que haces es para felicidad de los demás.

SILVIA SPROVIERI SOBRE SU MADRE
«TODO lo que hace mi madre, lo saca justamente desde esa nobleza de espíritu cargado de bondad que materializa y comparte con sus  afectos construidos y se traduce en los trazos de esas manos, que nosotras (sus hijas) como privilegiadas, muchas veces vemos trabajar en su origen, desarrollo, final o retoques.... sombreados...

Y lo que no se plasma en lápiz y papel, lo genera como suspiros de satisfacción o muecas clavadas en cálida sonrisa, pero siempre concentrada en el dibujo, con alguna frase que a veces se desprende al aire como "que ojos bellos", "que paz profunda en este rostro", "que bondad", "que angelito!"... Y es lo que le da el touch de brillo del alma que queda en cada obra y que la hace tan única.»
▪️Silvia Sprovieri Borau, Buenos Aires, abril 2017


MANOLO ÁLVAREZ JR. SOBRE SU PADRE Y EL AUTOR

«Siempre acababan regodeándose como dos seres emponzoñados por la gran historia que contaba»
«Cuando la política oficial (en Cuba) era otra, Jesús abanderado de la verdad, hizo su tesis de grado con el tema de mi padre, con quien pasaba mucho tiempo hablando. No creo que nadie,  incluso nosotros sus hijos, puede hablar de la historia de mi padre como Jesús. 

Fue en 1982, cuando sumergido en su vejez, el oficialismo cubano le reconoció, por fin, el mérito por el que mi padre se esforzó toda la vida. 

En su primera casa de Caibarién, reza la inscripción: “Desde este lugar trasmitió en 1917 Manolín Álvarez las primeras señales de radio de Cuba”. 

El relato de la vida que llevó mi padre ('Crónicas del Caribe', Stella Maris), salva en las manos de su autor un episodio marginado de la historia.

Eran los primeros meses del año 1990, cuando me hablaron por primera vez de Jesús Díaz Loyola, un joven que estaba por graduarse de Licenciado en Periodismo. “Un vivaz muchacho”, según mis hermanos Emma y Nelson, que empezó a ser habitual en casa, sosteniendo conversaciones con mi padre acerca de la Radio, único tema apasionante para Manolín. Jesús acabó convirtiéndose en el principal difusor de su vida.

Mi padre no era hombre de abrirse a nadie tan fácilmente. Sin embargo,  a Jesús le dedicaba horas y horas de su tiempo, atrapado por la sorpresa de su interés por las viejas anécdotas. Siempre acababan regodeándose como dos seres emponzoñados por la gran historia que archivaba, y que de manera locuaz el autor fue capaz de recoger, dejando que mi padre soltara su testimonio, desvistiera la historia y transitara por su pasado.

¿Qué  le había inspirado de este jovencito  para  hablarle de su vida y su gran pasión?

Con 18 años, Jesús se arrimó a mi padre, y la Tesis de Grado “Génesis y fundamento del pionero de la radio en Cuba” fue, nada menos, que el apunte exacto del esencial papel de Manolín Álvarez como embrión de la radio en Cuba.

Después de más de 30 años de no oír su voz, los ojos se humedecen”. 
▪️Manuel A. Álvarez Casado, Miami, abril 2017

http://www.carnecruda.es/2015/03/31/manolin-alvarez-el-asturiano-que-monto-la-primera-radio-en-cuba/

◼️Manuel Álvarez, padre de la radio en Cuba:

«Confieso que jamás defraudé mis raíces, y aquel viaje que me cambió los destinos, valió la pena. Por eso lo cuento, porque no guardo rencores por nada, aunque sí he sentido siempre un remordimiento profundo por España.»
(«Crónicas del Caribe»/ Stella Maris, 2015)

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01 abril, 2017

•Una deuda de Cuba y de Carreño: "Manolín" en el olvido

CARTA A «MANOLÍN» DESDE EL OLVIDO..✍🏻
El joven Manuel Antonio Álvarez Álvarez, un hijo de la parroquia de Santiago Ambás y una imagen ya mítica del puerto de Candás, que abandonó con 13 años, en 1905.
▪️«Hoy, en Cuba dijeron que "la Radio Cubana tiene una gran deuda" contigo; y en Carreño, tu pueblo asturiano, siguen esperando por una calle que te honre por toda tu obra en el Caribe.»



📜Querido Manolín: 
✍🏻🅿️or estos días, en que recordamos 31 años de tu partida, he estado haciendo un viaje imaginario por Caibarién, mi pueblo cubano que también fue tuyo, y me he detenido en todo el pasado de tu obra maravillosa en el Caribe. 

He subido a tu casa de Céspedes, 7 y me he sentado en el sillón de mimbre dónde siempre me recibías y he percibido el olor a gloria de tu legado, en medio del atisbo de los artilugios de la radio que fundaste hace 100 años y que sobreviven todavía.

Entré a tu casa cubana y costeña y por todas partes había cartas, fotografías, recortes de periódicos y manuscritos de esquemas de radio. Volví a hacer ese viaje inacabado hacia y desde el tiempo que es tu vida y tu gran invención en la isla: la radio.  

He vuelto a ver aquellos primeros receptores que diseñaste, fabricaste y llevaste de pueblo en pueblo, enseñando y demostrando lo que representaba uno de los más grandes inventos del siglo veinte cuando en Caibarién ni en ninguna parte de Cuba había llegado la radio aún. 

Te he escuchado hablar con esa facultad reveladora tuya y te he visto sentado ante tu mesa de trabajo, entre antiguos micrófonos y magnetófonos; bombillos y bobinas. 

He visto a tu esposa, Olimpia Casado Mena, convertida en la primera mujer operadora de radio de Cuba; a los colegas de tu tiempo: Feliciano Reinoso Ramos y José Gastón Caturla, dos criollos que fueron las primeras voces de la narración deportiva cubana —y de Latinoamérica— que tú también iniciaste.

Tanto Reinoso como Caturla, siguen siendo reconocidos por la «Historia Oficial» como los primeros cubanos que describieron en el éter un combate de boxeo y un partido de las grandes ligas del béisbol americano, gracias a ti. Pero sigue faltando el reconocimiento a tu paternidad innegable de fundador de la radio en Cuba. 

He vuelto a constatar el amor por tus raíces y todo el apego a la tierra que no volviste  a ver nunca: Carreño. Allí también sigue siendo tema inconcluso de debate la elección de una calle o lugar que te honre por toda tu obra.

He vuelto a Caibarién 31 años atrás y en un viaje imaginario escuché doblar las campanas de la iglesia, y el Caribe parecía salpicar lágrimas sobre la ciudad donde a los dos se nos estiró la vida, tú con tu tiempo ido y yo con los años nuevos. 

Otra vez me resistí a saber que no estás. Pero peor aún al ver que sigue esa deuda contigo, de reconocer de una vez tu mérito de gran inversor, al margen de distancias y de revoluciones. 

Es hora ya de que el "Manolín" de Cuba y el Manuel Álvarez de Carreño, tenga en un sitial bien en alto su gran obra de introductor de la radio en la isla, pero sobre todas las cosas, el mérito de llevar también en la sangre y en el alma, el amor por Asturias y por España.


Por eso aquí y allá, en España y en Cuba, es hora de inmortalizarle con esa entereza glorificante con que irrumpió en el éter antillano un temprano día de 1920, cuando echó andar el tren de las ondas —que cumple ahora 100 años— y dejó impreso su primer éxito al instalar la única planta radial cubana de la época: la 6EV de 20 watts de potencia, y abrir desde allí un camino parsimonioso en hechura e instalación de radioemisoras que le hicieron vestir paradójicamente el traje de la modestia y la ejemplaridad.

Por eso, te voy a recordar toda la vida con tus historias amontonadas y enriquecidas, frescas y llenas de verdades irrebatibles. 
Por eso, las campanas de Caibarién, mi pueblo, que acabó siendo tuyo, seguirán doblando por ti, señor y amigo Manolín.

Jesús Díaz Loyola.✍🏻
30 de marzo de 2017.

▪️Fotos de Manolín en su casa de Caibarién: Dos imágenes  poco conocidas de "MANOLÍN", tomadas en los 70 por el laureado fotógrafo cubano Iván Cañas, que ahora reside en Miami. 
Gracias, Iván. 👋🏻

La palabra hablada y escrita

En la antigua Roma, atrio era un espacio abierto en sus míticas casas cercado de pórticos y destinado a reuniones familiares y a los huéspedes. En las iglesias romanas, atrio se describía en un patio amplio que miraba al exterior. Atrio son los extensos corredores al aire libre que se disipan a la majestuosidad de muchos templos y palacios en la fisonomía de las grandes ciudades de este mundo.

Y eso es @trio press, un espacio permanentemente abierto a los acontecimientos que han rodeado y rodean la vida. @trio Press (ATP Foro de Noticias) es una ventana a la actualidad en todos los horizontes del quehacer humano, y que dibujaremos con la imagen, el sonido y la palabra hablada y escrita.

@trio press-foro de noticias es una plaza pública en la red, un epicentro de atención cultural e invitación constante al foro libre.

El atrio triunfó en Roma tal como el ágora en Grecia como punto de encuentro y opinión tras la caída de la civilización micénica en el siglo VIII (Antes de Cristo). Hasta nuestros días, la más famosa, el Ágora de Atenas, es la única belleza arquitectónica de la Antigua Grecia que conserva, al menos, su techo original. Y allí, como marcándole el paso del tiempo está al aire libre el extenso corredor, el atrio, que se disipa al Ágora de Atenas.

En honor a esa pauta primera del derecho al foro y a la opinión sale @trio press. Como un foro público, un espacio para difundir actualidades. Vamos a contar la historia que vivimos a partir del testimonio que es uno mismo. Queremos, sobre todas las cosas, encontrar los protagonistas del pasado y del presente del derrotero que es la vida.

Esto es @trio press el espacio donde invitamos a contar la historia, la de este mundo y que, a veces, pasa inadvertida. Contáctenos y cuéntenos lo que quiera en Atrio Press, el foro de noticias. Nosotros lo diremos tal como nos lo cuenten. Bienvenido a @trio press.

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